martes, 27 de junio de 2017
Korn
El duelo es un proceso psicológico un tanto jodido. En él "chocan" dos esfuerzos, el de olvidar cuanto antes para que deje de doler y el mantener el recuerdo de un momento/persona/algo hermoso. Cuando uno es orgulloso, el ceder, el "yield" es muy difícil y el primer esfuerzo debe superar una resistencia un tanto absurda.
La música, junto con el ejercicio, es una de esas cosas que ayudan muchísimo. Ayer decidí tomar la iniciativa y empezar a cerrar puertas, dado que es obvio que lo que está muerto no debe yacer eternamente. O dicho de otra manera, hay que quitar el cadáver de la mesa, meterlo en la tumba y seguir adelante con mi vida. Para ello, he empezado con música alegre y positiva. Phil Collins. Sting. Música ya para alguien "con una edad".
Esta mañana probé algo distinto. Dado que tengo que entrar a las 6 de la mañana, conduzco a las 5. No es hora para ponerse música suave, así que puse al grupo del titulo. Hace mucho que los escucho y me gustan bastante. No son "metal" en el sentido clásico de la palabra, sino otra cosa. Aún así tienen mucha fuerza, mucha personalidad.
Y hoy me he sorprendido cantando sus canciones. Tienen esa mezcla justa entre tristeza y rabia que necesito. Un efecto secundario del orgullo es que, cuando te vienes abajo, no te vas a una esquina a llorar. Rompes cosas. O gritas. Y gritas que ya está bien, que ya vale, y devuelves los golpes. Aunque la que te caiga sea peor, pero luego tendrás la satisfacción de no haberte dejado llevar como un cordero al matadero.
Me gusta mucho ese grupo. Me he puesto con un directo, el Hollywood Paladium y he ido siguiendo temas. Get up. Kill mercy within. Freak on a leash. Here to Stay. Got the life. Temas que me dicen algo, temas que tienen un sentido para mi. Básicamente, que da igual lo que la vida te tire encima, puedes permitirte un momento de venirte abajo pero enseguida tienes que levantarte otra vez, rugiendo. Y a por más. A por lo siguiente.
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