miércoles, 21 de junio de 2017
Huye del rencor
Ayer me pasó una cosa curiosa. Estaba haciéndome la cena y me contaron una noticia muy buena. A saber como acaba, pero tiene una pinta excelente.
Y de repente, me vino un sentimiento mezquino y egoísta. ¿Por qué a todo el mundo le pasan cosas buenas y yo sigo estancado? En automático me di cuenta de que era una estupidez. A mi también me pasan cosas buenas. No hace ni siquiera un mes que estuve en Polonia con un amigo. Este fin de semana han pasado cosas buenas. ¿De donde surge esa desesperación?
Y sobre todo... ¿ qué pretendo conseguir con ella? Más allá del pataleo, la envidia y el culpar a los demás de una situación que no me gusta, no sirve para nada. Es infantil y estúpido y, sobre todo, es malsano. No me va a hacer sentir mejor. Entonces decidí sonreír. Decidí alegrarme por la gente, decidí disfrutar de mi vida. Entoné una de esas mini-plegarias que tan bien me funcionan y pensé en el futuro. En hacer deporte. En sitios que visitar. Y me di cuenta de que no me falta tanto para tener mi tiempo y mi espacio y poder disfrutarlo.
Así que ahí vamos. A por otro día. Pero sin rencor. Nadie tiene culpa si las cosas me van mal. Tanto si triunfo como si fracaso, el sujeto activo soy yo. Así que evitad la autocompasión, la "evasión de responsabilidad" y el mentiros a vosotros mismos.
Disfrutadlo. El día es vuestro.
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