Acabo de volver de un viaje al extranjero. Y como siempre me pasa, el aeropuerto me pone de muy mala leche. Odio las largas colas, las esperas ansiosas, las malas maneras. Odio el ruido y la constante chachara carente de sentido, odio la falta de control ante el comportamiento y la imagen.
Supongo que en los aeropuertos soy aleman. Pero me sorprende, porque mi comportamiento no es nada español. Aunque mi aspecto influye mucho, me doy cuenta de que no hablo a gritos, no me molesta estar callado, obedezco a las autoridades locales, no desprecio sus costumbres ni maneras. Imagino que tambien carezco de nuestra natural simpatia, espontaneidad, sentido del humor. Pero reconozco que no lo veo como grandes defectos, a la vista del comportamiento que mostramos fuera del pais. Se reconoce a un español a kilometros y pocas veces por algo bueno.
Que curioso. Como decía aquel escritor del 21, se reconoce a un español porque habla mal de España. Y a mi, en cambio, me encanta. Me gusta el pais su variedad su caracter su gente. Pero en lls aeropuertos, que Dios me perdone, prefiero que me tomen por aleman. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario