miércoles, 10 de octubre de 2018

Ronald

Hace muchos meses, en un lugar muy muy lejano, yo tuve una crisis de ansiedad parecida a la que tengo ahora. De no dormir por las noches, no comer, no querer hacer nada. Entonces estaba en mi casa y podía permitírmelo, no estaba obligado a ponerme un uniforme y hacer como que sonrío.
El caso es que, volviendo a aquella situación... que demonios voy a contar de que iba. Fue cuando me declaré a Ira y ella se fue para Granada con Nastya, diciendo que no sabría si volvería o no. Ese fin de semana en que no supe si volvería o no, me desesperé. No quería perder a una de las mejores amigas que había tenido nunca y a la primera persona con la que podía pasarme hablando horas y horas en muchísimo tiempo.
Y ahí estaba Ronald. Es un tío curioso. No ha aparecido demasiadas veces por aquí y reconozco que no le he hecho demasiada justicia. Es alguien que sabe lo que quiere, alguien claro, alguien seguro de si mismo. Es un oficial del ejército alemán y un tío de honor, alguien en quién se puede confiar. A veces es un poco inocente y otras demasiado egoísta, pero en general es un buen tío. Y le suele caer bien a la gente, claro, porque sabe transmitir esa bonhomía.
Como decía antes, ahí estaba Ronald. Y tras proponerme dieciocho planes, de los cuales yo no quise hacer ninguno y seguí encerrado en el cuarto jugando al ordenador, me sacó con un plato de "macarrones a la Buen Pastor" (básicamente con salchichas y tomate o pesto), una de Starship Troopers y palomitas con cerveza. Con mucha cerveza.
Vive Dios que la peli es mala. Pero es mala de una forma que resulta buena. Y la cerveza fue funcionando y, en cierto sentido, me calmé. Dejé de mirar al móvil dejé de volverme loco. Entendí que, lo que tenga que ser, será y que no depende de mí.
Aquel día, Ronald hizo por mí mucho más de lo que en otras ocasiones yo hice por él. Porque muchas veces lo único que necesitamos es alguien que esté a nuestro lado, que nos apoye y que deje que la vida siga su curso. Que lo hará. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros pero, si actuamos con la cabeza clara, con el corazón honesto y sabiendo lo que queremos, de una forma u otra llegaremos. Quizás no a lo que queremos, pero sí a lo que necesitamos.
Gracias, Ronald. No puedo comunicarme contigo, así que te dedico esto. Gracias. Eres un amigo.

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