martes, 9 de octubre de 2018

La capacidad de crear



Buenos días. Hace muchísimo que no me pasaba por aquí, probablemente influenciado por la luna de miel en la que viví desde abril hasta julio. Y encantado de la vida.
No creí que esto funcionara y me alegra encontrarme con esta sorpresa. Una vez hecho el proemio o introducción, paso a hablar del tema del título.
Decía Nietzsche que lo que define al hombre es su capacidad para manipular su entorno. Para cambiar cosas, crear espacios, diseñar. Para ello tiene que usar sus manos y su cabeza y la relación entre estas cosas es lo que le da una idea de su propia valía.
Estoy en un momento y en un lugar en el que nada está a mi alcance. Mis manos llevan atadas varios meses. Y esto me está afectando, gravísimamente. He perdido autoestima y perspectiva, he perdido empatía. Me he perdido a mi mismo. Vuelvo a este espacio, este blog, donde durante semanas y meses y años he ido creando un personaje, una historia, unas reflexiones. Vuelvo aquí porque este blog, sobre todo, tiene una función terapéutica. Es mi cofre del tesoro de mi cabeza, de mi vida, de mis experiencias. Y vuelvo para encontrar quién soy, para hacer un back-up de mí mismo.
Porque tenemos que crear. Cuando todo se hunde a pedazos a nuestro alrededor y no sabemos quien somos... hay que coger papel y lápiz, o una guitarra, o una piedra. Algo. Hay que proyectar nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestra intensidad. Somos algo más que una serie de acciones o un personaje sobre un papel. Somos elementos transformadores del entorno y al hacerlo, nos reivindicamos. Yo no seré yo si no consigo escribir, leer, sentir, pensar. La vida tiene que ser algo más que trabajar entrenar comer dormir. Tiene y debe y será algo más, porque nosotros lo vamos a hacer.
Este es mi impulso que me trae aquí. Y con esta introducción, empiezo.

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