viernes, 6 de agosto de 2021

Dinámicas de poder

El otro día me encontré con una situación desagradable y reaccioné desproporcionadamente mal. El caso es que, más tarde, reflexionando, me pregunté cual era el origen de mi reacción. Y me di cuenta de que se debía a una agresión sobre determinadas cosas que considero fundamentales. Cuando una persona te pregunta "¿por qué comes patatas con Juan y no conmigo? Eso es que quieres a Juan más que a mí", en primer lugar, está realizando una asociación entre acción y amor absolutamente ridícula. Siguiendo con este ejemplo, imaginemos que Juan es alguien a quién no aprecias especialmente. Te parece una persona del montón, que no tiene nada especial. Pero es un experto tremendo en baloncesto y, de repente, la selección española de baloncesto ha jugado y te apetece compartir esa experiencia con él. O hace mucho que no os veís. O te encontraste una foto de vosotros dos y lo recuerdas. El amor no es algo que se mida en grados sino en momentos y considerar que a una persona "la quieres más que a otra" es abrir una puerta a comparaciones odiosas, en las cuales se trata a las personas como mercancias o las medimos en función de lo que nos puede aportar. Es una forma muy cínica y miserable de contemplar la vida. Pero no solo eso. También afecta a mis actitudes, a mis acciones, desde un prisma de culpa. Yo no puedo disfrutar de alguien, porque al hacerlo estoy provocando sufrimiento en esa persona "a la que quiero menos que a Juan". Esto no trata sobre comer patatas; trata sobre control. Sobre decidir que acciones hago con quién. Y es una forma terrible de poseer el tiempo y la felicidad de la otra persona, no solo amargando sus relaciones sino contaminando sus motivaciones para tomar cualquier decisión. Sigo luego. Me he distraido.

jueves, 8 de julio de 2021

Vero es una guerrera

Ayer escuché esta frase y me quedé un poco asombrado. No sé porqué, pero me sorprendió. Luego, pensando, me di cuenta de que lo que me sorprendía era el sentido malazano de la diferencia entre guerrero y soldado. Soldado es aquel que lucha por una causa, mientras que guerrero es aquel que lucha porque le gusta luchar. Mi colega Vero, que es una profesional como la copa de un pino, también lo sería si trabajara de cualquier otra cosa, porque su profesionalidad no surge de su lealtad a un credo, sino de una idea de si misma en la cual, lo importante, es hacerlo.
Sí, creo que eso es aplicable a Vero. Hay gente que le das un objetivo y es muy buena... y gente que simplemente es muy buena. Bertolt Brecht decía que "hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles." Hay gente así. Que no entiende la vida de otra forma que un constante superarse a si mismo, un constante hacerlo mejor, un constante ayudar.
Soy un tío muy afortunado. Tengo buenos amigos, gente que me quiere, una familia que me ha enseñado bien. No necesito que me motiven y apunten; yo sé a donde quiero ir. Y tengo además la suerte de tener conmigo a alguien que es parecido. Pero a lo largo de mi vida, no siempre ha sido así. Y en algunas ocasiones, he podido contemplar a gente y quitarme el sombrero. Admirarla. Dejarme guiar por ellos y ellas y sentirme inspirado. La frase de Newton sobre ver más lejos que otros, porque te apoyas en hombros de gigantes, es lo que nos hace ser quienes somos.
Hay gente que son guerreros. Gente que no tienen porqué hacer más, pero lo hacen porque son fieles a si mismos. El Dr Carabot, al que hacía tantísimo que no veía, me enseñó eso. Y es una gran verdad cuando consigues darte cuenta de que no lo haces impulsado por nada más que tu voluntad, tu carácter, tu naturaleza. Eres libre del reproche, del sentirte abusado, del complejo, de la inseguridad. Simplemente eres tú mismo.
Sí, Vero es una guerrera. Es alguien que, pudiendo elegir quedarse en casa, va al trabajo. Es alguien que, cuando todo el mundo se sienta y mira para otro lado, trabaja. Es alguien que se levanta antes que nadie y se acuesta más tarde que nadie, porque en eso consiste el liderazgo. En ser quién se pone a la cabeza y dar ejemplo. Y lo mejor de esto es que, entre mis amigos, Vero no es especial. Ella no es la única y tengo la enorme suerte de que, buena parte de los guerreros que conozco, son amigos míos y me respetan. Así que, no sé, algo habré hecho bien en la vida para poder contar con ellos y que ellos piensen que pueden contar conmigo.
Me gustó la expresión. Y creo que me la voy a quedar.

miércoles, 30 de junio de 2021

Sobre "es que yo soy sincero"

Hoy leí una reflexión que decía "La sinceridad sin amabilidad es brutalidad, la amabilidad sin sinceridad es manipulación". Y bueno... mucha gente usa la excusa de "es que yo soy sincero" para pasar por encima de la gente con cualesquiera idea tenga en la cabeza. Eso está mal. Tampoco tiene sentido endulzarlo todo; la vida es como es. Este domingo hice llorar a una amiga diciendole algo que, sinceramente, no me gusta decirle a nadie. Pero es mejor que la gente sepa la verdad y la mire a los ojos a que esté engañandose a si mismo y sufriendo.
¿Cual es el termino medio? Yo creo que exige un importante esfuerzo de analisis, de reflexión, saber quién somos y que queremos. Y aprender a distinguir entre lo que vemos como "nuestra realidad" y la realidad objetiva. Sobre cuando ser sinceros y cuando se amables... hay un truco cristiano muy bueno. "trata al prójimo como a ti mismo". ¿A ti te gustaría que te dijeran/hicieran/etc eso? Ojo, no desde un punto de vista idealizado "siempre la verdad, ou yeah, corazones de fuego", sino desde una mentalidad práctica. No necesito demasiada información. De hecho, a veces me abrumo a mí mismo. ¿Como me va a interesar que alguien más me abrume?
Realmente, yo creo que no es tan dificil. Que el factor fundamental es entender que somos personas diferentes y que, cada uno, somos como somos. Pero en general existen unos elementos comunes en todos nosotros (por eso funciona la pirammide de Marslow) que nos hacen un tanto predecibles. Y desde ese "verlo venir" se pueden planear cosas. No es tan complicado.
En conclusión. No pasaros con la sinceridad. Tratad a la gente bien y la vida en general os tratará bien. Y si no sois capaces de hacerlo, pues tenéis tiempo de aprender. Es lo bueno de la vida. Que lo que no aprendes por un lado, terminas aprendiendolo por otro. Abrazos y besos.

domingo, 27 de junio de 2021

Fuego en la popa

Es natural. Como si fuera un ciclo, volvemos una vez más al pasado para volver al futuro. Back to the primitive. Como le explicaba hoy a una amiga, algunas cosas tenemos que aprenderlas como los niños, pasando por fases. Primero la de negarlo todo, luego la de enfadarnos, luego la de dudar de todo. Y en cierto sentido, pasa eso con la gente. Existen determinadas dinamicas de conocimiento, de interpretación, de hablar.... que te llevan en una dirección. Y lo sabes. Sabes donde va a acabar y como, la única pregunta es el cuando.
Tengo mucha suerte. Estoy en un momento de mi vida en el que voy en la dirección que quiero ir, con la compañia que quiero hacer ese viaje. Así que voy a disfrutarlo. Es absurdo como cada cierto tiempo tenemos que recordarnoslo... pero es así. A veces, la única forma de aprender e hacerlo bien es aprender lo que es un error. Y eso también está bien.
Como última nota, quiero decir que durante mucho tiempo me he enfrentado a la idea de la entropia. Al concepto basico que dice que las cosas nacen, crecen y mueren. He mantenido amistades y relaciones mucho más allá de su limite temporal, probablemente en base a una... ¿inspiración? o quizás una fé en la naturaleza del ser humano. En ocasiones ha compensado. En muchas ocasiones ha merecido la pena. Pero en general, uno tiene que entender que llega un momento en que, simplemente, no compensa. Al igual que se aprobó la ley de eutanasia en el Congreso, debo entender que existe una eutanasia emocional y hay cosas que, simplemente, es mejor dejar que se pierdan en el pasado. Y eso también está bien. Cerrar adecuadamente es importante. Así que gracias por esta última lección y mucha suerte.

Comepecados

Entre las veintialgo novelas de la serie "Master and Commander" hay una en la que aparece el personaje del "comepecados". El comepecados, según esos libros, es un antiguo mito irlandés. Ante la muerte de alguien, se invitaba a esta persona a la que se le agasajaba con un banquete. Esta persona "se comía" los pecados del difunto, tras lo cual se le echaba a patadas y pedradas del ritual, para que nunca volviera. A veces, uno se siente parecido. Echa una mano, ayuda a los demás o lo intenta... y lo que recibe a cambio son patadas. Es natural. Puede pasar con la mejor intención y sin ella. ¿Sabéis el cuento del escorpión, al que un perro ofrece cruzar el río sobre su lomo, solo si acepta no picarlo? El escorpión lo pica y, cuando ambos se van a hundir y morir, el perro le pregunta que porqué lo hizo. Y el escorpión le contesta "porque soy un escorpión". A veces, nos pasa eso. Pero tampoco podemos evitar intentar ayudar a los demás, porque somos un escorpión. No sé. Me siento cansado. Fisica, moral, emocionalmente. Siento que necesito un descanso de todo. Pero mañana habrá que entrenar y trabajar y volver a la rutina. Y será una semana fantástica. Solo hay que tener fé y fuerza. A por ello.

sábado, 26 de junio de 2021

La redención es una carretera de doble sentido

Voy a empezar esto diciendo que el ser humano es un animal social. Esto, que es una obviedad, tiene importantes implicaciones psicológicas que, en esta época de redes sociales, comunicación pasiva y crispación, a veces se nos escapa.
Esta ha sido una semana intensa. Intensa de trabajo y de emociones, de actividades y de compromisos. Y en medio de un entorno de incertidumbre, de cansancio y de problemas emocionales, alguna vez he tenido que tirar el rosco salvavidas para animar o apoyar a gente. A veces, he visto mis problemas a través de sus ojos y, a veces, les he ayudado a ver los suyos a través de los míos. Y esto, que parece una tontería, no lo es. Animar a alguien implica un drenaje de energia, porque aunque seas muy poco empático, algo debes de poner de tu parte. Pero para eso estamos los amigos. No es algo que se haga con sacrificio. Porque además, bien hecho, es una oportunidad de aprender. Dejando de lado la satisfacción de ayudar a alguien, te das cuenta de cosas de tu vida de las que no eras consciente, de actitudes que crees que son buenas y que quizás no lo sean y al revés. Valoras aspectos que dabas por hecho y, ahora, entiendes que no son tan naturales ni se pueden dar por hecho.
No sé que religión fue la que decía que, cada vez que ayudas a alguien, te ayudas a ti mismo. Pero es cierto. Si ayudas de verdad, sin esperar nada a cambio (y de eso te das cuenta cuando ves que la otra persona al día siguiente ni te saluda, o no se acuerda, o le da igual y a ti eso no te afecta), entonces tienes una oportunidad de crecimiento.
Esta semana, he aprendido mucho. Sobre mi y sobre mi entorno. Gracias.

martes, 15 de junio de 2021

La insoportable levedad de la conciencia civica

Vivimos tiempos interesantes. Antes de ayer tuve la suerte de coincidir con un amigo al que hacía muchísimo que no veía y hablamos, como no, del tema de moda durante el último año. La vacuna. Hoy me he encontrado otro correo de una amiga hablando de ese tema.
Tengo una posible teoría. Llamemoslo "proposición 1". La proposición 1 es la siguiente, el volumen de desafección social es directamente proporcional al grado de resistencia a todo cambio en el entorno, que siempre será percibido como negativo. Esto suena muy general y dificil de entender, así que voy a bajarlo a un escalón que sea analizable.
Seguro que todos conocéis a alguien así. Un "cuñado" que entiende de todo, que ve las noticias y te explican de que van y que, en una semana, pasa de experto en oriente próximo a virologo. Y que por supuesto, te dice que todo lo que tu piensas, opinas o defiendes es mentira, no como lo que él te cuenta. ¿Verdad? Vale. Analizad un momento a esa persona. ¿Se siente satisfecho con su vida? ¿Le gusta su trabajo, sus relaciones familiares, su comunidad...? ¿Tiene cubiertas sus expectativas vitales o ve como están avanzando en la dirección correcta?
Ahora me diréis "ok, pero es una teoría demasiado vaga. Hay muy poca gente con ese grado de satisfacción. Sería como decir que los rubios son antisistema" (mirada sospechosa a izquierda y derecha). Voy a meterle otro grado de complejidad a la teoría, para que veáis en que dirección voy.
Debido al avance de las nuevas tecnologías, en las últimas decadas hemos visto una perdida de distancia con nuestros simbolos. Ya no existen estrellas del rock, figuras del cine... en general, se ha producido lo que buscaba la LOGSE, una igualdad por abajo. Cada vez más, nuestras sociedades eligen figuras que nos producen un poco de vergüenza ajena como líderes, en una forma de reducir la tensión y el miedo al fracaso. La proximidad con nuestros referentes, su sobreexposición, plantea por un lado una enorme exigencia de infalibilidad que simplemente no es factible y, por otro lado, una constante decepción al observarse las costuras del traje. Este impulso nihilista, en el que ya no quedan santos porque los hemos desnudado a todos y, a los que no, tenemos tanta información sobre los demás que la sospecha es inevitable, conlleva una especie de hastío moral. A su vez, permite una suerte de Secundum Quid o Generalización apresurada (Tomar una pequeña parte para representar el todo), que enfanga aún más el terreno del debate y de las aspiraciones morales.-
--- Aprovecho aquí para meter una cuña publicitaria: busquen uds "decalogo de la lógica" en internet y preparense para mejorar su capacidad discursiva. Todos deberiamos ser conscientes de los límites de nuestros razonamientos y, constantemente, estar dispuestos a aplicar autocrítica y analisis a lo que oímos, decimos, pensamos e, incluso a veces, sentimos. Fin de la cuña publicitaria.-
Ok. Así pues, ¿cual es la primera adenda a mi teoría, que le da cuerpo? "En un entorno discursivo confuso y moralmente vago, es muy facil redirigir el discurso a nuestras frustraciones". ¿Y qué produce mayor alivio de la frustración que compartirla? Misery loves company, como dicen los guiris, y si yo tengo un mal día por el trabajo, mi perro, mis sueños perdidos... no existe ningún problema en aplicar esa emoción a un razonamiento (que no necesita ser bastante elaborado, la conciencia humana hace que la sospecha, cuanto más vaga, más terrible resulte y más facil de compartir) y extenderlo.
El tema de las "Fake news" parece fascinante y, sinceramente, creo que estamos en un momento muy interesante de la historia. Nunca antes ha existido un acceso tan directo a la información, lo que en teoría debería hacernos libres. Pero en la práctica, la información pasa por tantos filtros que sucede exactamente lo contrario. Estamos limitados, encerrados en nuestros pastos con aquellos que somos afines y, solo algunos, sacan la cabeza por encima de la valla para comprobar que come el ganado del otro cercado.
Ya he derivado demasiado y esto me preocupa. El artículo empezó como una teoría, según la cual aquellos que estén más conformes con su vida en general estarán más dispuestos a someterse a cambios, probablemente motivados por la seguridad que les produce considerarse dueños de sus decisiones, mientras que aquellos que se vean más como figuras pasivas de su vida serán más tendentes a resistirse. Esa gente que cada noticia la vé como simbolo inminente del apocalipsis, lo hace porque por un lado se vé incapaz de controlar muchos aspectos de su vida y eso le frustra, y vive en un entorno de constante paranoia y desconfianza. El gobierno nos miente, los medios nos mienten... La figura psicológica de la proyección (pensamos que los demás harán lo que nosotros hariamos si pudieramos), aparece constantemente en esas personas. Y esto no lo digo como una forma de justificar la fé ciega en el sistema, en cualquier sistema. Considero que, como dijera Churchill, el ciudadano responsable es aquel que cuestiona constantemente a sus gobernantes (si bien Churchill luego añadia que eso lo hacía cuando estaba en su país. Cuando iba fuera, sus gobernantes eran perfectos o casi. Curioso), pero tenemos que entender la diferencia entre un cuestionamiento maduro y responsable, que exige datos, opiniones formadas, debate adulto y está más que dispuesto a asumir verdades desagradables, que ese infantilismo constante en el que vivimos, donde se niega por el placer de negarse, donde las propuestas alternativas son absolutamente irrealizables (y, o se sabe y se es malvado, o se desconoce y se es estúpido) y donde no se quiere ver a la realidad, porque duele.
Tenemos el mayor grado de democracia que ha existido nunca en la historia de mi país. Tenemos el mayor acceso a la información y a la formación que ha existido probablemente nunca. Y vamos camino de una edad oscura del pensamiento, porque hemos elegido conscientemente bajar la píramide de Marslow en caída libre y concentrarnos en las emociones, los placeres vacíos y la más absoluta y abyecta negación del intelectualismo que es posible imaginar. Citando aquel dicho popular ante el retorno de Fernando VII: "vivan las caenas".

viernes, 28 de mayo de 2021

Placer/Displacer

El otro día me di cuenta de como de horribles podemos ser cuando nos sentimos frustrados e insatisfechos. Curiosamente, dos días después vi un episodio de Southpark titulado "Unfulfilled" sobre algo que llamaban "fetichismo consumista". Como "necesitamos nuestras cosas". Por dios, esa serie es buenísima. Si no la habéis visto, ya estáis tardando. El caso es que, cuando me pasó esto, pensé en como de basicas son nuestras necesidades y como reaccionamos ante los estímulos. Somos animales, por más que nos consideremos por encima de ellos y en nuestra sociedad esto es cada vez más obvio, al eliminar la capa de refinamiento que supone la cultura y los estimulos "superiores". Incluso el esnobismo, ese elemento que nos permite considerarnos por encima unos de otros, se muestra tan obvio y crudo que no intenta ni siquiera disimularlo. Esto es un problema para la socialización, porque no tenemos una limitación para el ego, ni filtramos entre nuestra percepción y la realidad. Nos dejamos llevar por impulsos que no obedecen a una cadena lógica de argumentos y eso lleva, por un lado, a que seamos muy imprevisibles y a que, por el otro, no nos conozcamos a nosotros mismos. Pausa. Respirad. Daros cuenta de que, algunas cosas que nos producen displacer, lo hacen por un motivo logico. Nuestro entorno, al igual que nuestro cuerpo, nos produce dolor, miedo, soledad o tristeza como advertencias o como metodos de curación. Es parte del proceso. Y hace falta verlo desde una óptica mayor. Pensar en el corto, medio y largo plazo y analizar algo en esas tres variables. Hemos perdido un poco el norte. O eso me parece a mí, que lo veo desde fuera y me pregunto porqué es tan difícil organizar algo, porque hay tanto estrés, rabia, frustración. Y creo que en buena parte es porque no aplicamos ese analisis, no nos damos cuenta de porqué hacemos las cosas. Queremos el estímulo ya y no entendemos que, detrás del palo, hay una mano que está movida por una mente. Y para nosotros mismos, claro. Somos nosotros quienes dirigimos nuestros estimulos, quienes tomamos nuestras decisiones y asumimos sus consecuencias. No sé. No creo que sea tan difícil, pero quizás es porque yo, con todas mis taras mentales, soy bastante sencillo y me conozco. Quizás todos deberiamos de probar, a veces, a perdernos con nosotros mismos y reflexionar sobre porqué hacemos las cosas, que queremos, quienes somos. Algo que parece una tontería, pero es bastante más difícil de como suena.

martes, 11 de mayo de 2021

El negocio de la culpa

Hoy, un colega que trabaja en diseño gráfico me ha pasado un video en el que explican como, el concepto "eco friendly" en muchas ocasiones es un disfraz. Y como se mezclan productos que efectivamente cumplen certificaciones y estandares de calidad con productos que no, pero que tienen un logo similar, en lo que es claramente una estafa. Dejando de lado la fiabilidad que le demos a los filtros del sistema (si buscamos una etiqueta tiene que estar, por lo que la estafa sería del supermercado que pone cosas juntas, no de la compañia que no ha pasado la certificación. Y hablamos de la UE, donde se organizó un debate sobre si se podía llamar "hamburguesa" a algo hecho de Tofu. En el parlamento), el hecho de que un supermercado te venda un tomate a tres veces su precio porque tiene una etiqueta ECO conlleva una serie de reflexiones preocupantes. Por un lado, ¿como es un tomate no-eco? ¿se considera que es peligroso? ¿qué es inmoral? En ese caso... ¿por qué se permite? ¿Lo no-eco nos está matando? Realmente, la etiqueta "ECO" tiene asociado una narrativa de culpa. Vivimos en el primer mundo, tenemos acceso a lo que queremos... y nos debemos sentir culpable, porque nuestro éxito está construido en el sufrimiento de mucha gente que no es tan afortunada. La producción industrial ha reducido el coste de los materiales hasta un nivel que, simplemente, el pequeño productor no puede asumir. Así que tenemos dos opciones, entregarnos a la industria del latifundio (con toda la desconfianza que esa industria nos produce, lobbys incluidos) o adquirir material ECO friendly, hecho por Juan, el chaval de la esquina. No es tan simple. No es tan blanco y negro. Pero vivimos en una época de narrativas simples para consumo rápido, de vuelos a 9 euros y de camisetas de 1 euro que se rompen al tercer lavado. En este entorno, aquellos que se sienten concienciados no tienen tiempo ni energia para investigar etiquetas, seguir una cadena de producción o ni siquiera preocuparse. Pagan, y se olvidan. Y hay gente, mucha, cuyo trabajo consiste en ofrecerte un producto que compres y que se aprovecha de ese sistema. Funciona en muchísimos niveles. Estoy hablando de tomates pero es aplicable a la ropa, al ocio... a la política. Aquí voy a meterme un poco en un pantano, pero como este es mi blog espero que me lo sepais perdonar. Hay gente que tiene y ha tenido suerte en la vida. Gente que viene de una familia normal, que no ha tenido grandes enfermedades, que consiguió un trabajo estable y tiene unos ingresos buenos... alguna de esa gente es muy empática. Piensa que los demás también deberían tener lo que él tiene y cree que ayudar a los demás es importante. La gente del escalón superior se va con una ONG a un país del tercer mundo y colabora, o manda a sus hijos... pero no hay tiempo para hacer algo "en primera persona" y además, hay que ahorrar para comprar la nueva play. Así que votamos a partidos que prometen hacer eso. Que se preocupan por los demás o dicen preocuparse por los demás, pero no tenemos tiempo para leernos la etiqueta y no vamos a fiscalizarlos, por Dios, dudar de la política. Además, leemos y consumimos medios de comunicación hechos a nuestra medida, que nos convencen de que las etiquetas ECO son buenas y necesarias y dividen el mundo en buenos y malos, siguiendo esa narrativa facil de consumo inmediato. No, no voy a leerme trescientas páginas para llevarme una sorpresa, quiero leer la critica. Pero una critica que me guste, hecha por alguien a quién conozco. No tengo tiempo para correr riesgos. El tiempo, como podéis ver, es un elemento fundamental de esta narrativa. Hace falta estar estresado, cansado, tenso, porque la combinación de un tiempo de reflexión y una formación va a bloquear la toma de decisiones no criticas. Y eso es lo que queremos. Queremos gente muy cansada, muy emocional, buscando justificaciones morales y buenos y malos, que camine exactamente en nuestra dirección. Como decía Michael Moore hace veinte años, el miedo ayuda a vender. Y en el caso de este artículo, el sentimiento de culpa ayuda a vender. Muchísimo.

lunes, 26 de abril de 2021

Fluye

El otro día estaba viendo a mi pareja jugar con un bebé. Y en un momento dado vi que se frustraban, porque no se entendían. Más tarde, hablando con la abuela del bebé nos dijo "El problema es que él quiere que tu hagas cosas, y tu quieres que él haga cosas. No os estáis comunicando". Mi pareja se dio cuenta, reflexionó y se puso a seguirle la corriente al niño. Y los dos se divirtieron. Más tarde, caminando, comentabamos eso. Que a veces, en la vida, simplemente tienes que dejarte llevar. Que pasa con los niños pero también con adultos. Si tu intentas imponer tu punto de vista a la otra persona sin escucharla, es poco probable que os entendáis. Y sin entenderos va a haber choques, siempre. Es lo que decía el Tao te King. Que la clave es no hacer, haciendo. De esa forma llegas a donde quieres ir, aunque ni siquiera seas consciente de como. Y eso es super importante. Me gustó mucho escuchar a mi pareja darse cuenta de eso, aunque siga teniendo miedo de dejarse llevar. Me pasaba a mi. Aprender a nadar me costó horrores porque me decían "relajate" y eso es imposible. Al menos cuando no entiendes la vida sino como un desafío detrás de otro, una escalera donde, cuando te caes, te agarras al siguiente peldaño y vuelves a subir. Pero a veces, es más como escaleras y serpientes y, a veces avanzas, y a veces solo fluyes y surfeas. Disfrutadlo. Sin esforzaros tanto, sin querer tanto, sin volveros locos. Simplemente sed.

La primera vez que dices adiós

El otro día fue mi cumpleaños y me regalaron un album de fotos. Y de repente, muchas cosas volvieron a asomarse. Gente que se había caído del album o sitios a los que hacía muchísimo que no iba... de repente, muchas cosas volvieron a golpearme. Mis pelos largos. Algunos amigos a los que ya no veo. Mi familia. Muchos sitios y momentos.
Esta noche, miraba al techo sin poder dormir. Y noté un tirón en la pierna. Ahí estaba Ale de once o doce años, llevandome al callejón de la memoría, como cantaban los Rolling Stones.
Vigo. Verano de... no sé, hace demasiado. Una época en que las vacaciones eran irse muy lejos y... ya inventariamos sobre la marcha. Sin internet, sin teléfonos, sin consolas. Ibas a los campos de futbol del Bao y preguntabas si alguien jugaba partido. Así hacías amigos. A mí no me gustaba el deporte, pero leer sí. Así que por la mañana acompañaba a mi abuelo al kiosko. Él compraba el períodico y a mí me caía algún tebeo, que leía y releía hasta que estaba agotado. La papelería, aún la recuerdo, se llamaba "Moby Dick" y era como las de aquella época, que igual te vendían loteria, seriales, periodicos, revistas, tebeos, cuadernos... un poco de todo. En esa época había "almacenes", que eran como supermercados de barrio, y parece que muchas tiendas seguían una dinámica parecida, porque tampoco había tantas tiendas.
El caso es que el dueño de Moby Dick era amigo de mi abuelo. Mis abuelos vivían en el sur pero todos los veranos iban al norte y tenían un grupo de amigos, con los que iban a comer sardinas al monte. Nada especial, cosas sencillas de gente sencilla. La mayoría tenía restaurantes y eran, como mi abuelo, emigrantes que no tenían demasiado contacto con el pueblo tras tantos años fuera. Así que se iban al monte, uno ponía el vino, otro las sardinas y se echaban un día jugando cartas, charlando y compartiendo.
El dueño de Moby Dick se estaba muriendo. Ale de once o doce años no lo sabía, pero tenía cancer. La habitación era oscura y olía a enfermedad. Y mi abuelo tenía mucho miedo, aunque yo no lo sabía. Mi abuelo tenía meido de no estar a la altura, de fallar a su amigo. De no poder hacer nada y, no solo eso, sino de molestar, estorbar, decir algo equivocado. No saber apoyar. Mi abuelo tenía miedo de no ser la persona que quería ser.
Ese año, al volver del verano y empezar el curso, fui a la capilla de la escuela católica donde estudiaba. Recé mucho, por algo que no entendía y pedí ayuda. Y de alguna forma, sentí que Dios me transmitía la idea de que la gente se va, que hay que entenderlo. Que no pasa nada. Que lo importante es vivir bien porque, una vez te vas, da igual.
Entendedme. Yo no concía a ese hombre de nada. Veía que mi abuelo sufría y quería que él no sufriera. Los niños son extremadamente egoistas pero, en su egoismo, son también muy honestos. Yo no sabía lo que era morirse, pero tenía una idea de que, una vez se fuera, ya no volvería. Así que recé y recé y entendí que, una vez se fuera, dejaría de sufrir.
Un día al volver de clase mi abuela me dijo que el amigo de mi abuelo había muerto. Que él quería estar solo y hoy no comería con nosotros. Ese día me planteé que, quizás, Dios tenía razón. Que lo importante era estar, porque una vez te vas da igual. Y lo he tenido siempre conmigo esa idea, desde el principio.
El Ale de once o doce años me soltó la pierna y sonrió. A veces, hacemos un camino enorme para volver al punto de salida. Pero cuando te vienen recuerdos de una epoca an lejana y son buenas, cuando tienes aprobación del Ale que fuiste... sabes que vas en la dirección correcta. Y puedes sentirte orgulloso de ello.

domingo, 18 de abril de 2021

La vaca es de donde pace

Llevo un par de semanas de debates a proposito de si me gusta donde vivo o no, y de que grado de "gustar" es sano. Y hoy me he acordado de este refrán gallego "la vaca es de donde pace", cuando alguien me ha escrito mandandome una foto de una montaña diciendome "que bonita es tu tierra". A lo que le contesté "ahora, también es la tuya". Porque yo vivo en un sitio donde es relativamente sencillo sentirse integrado. Quitando algún idiota que te puede pedir el carnet de nacido-aquí, a la inmensa mayoría de la gente mientras no des problemas, le gusta que estés por aquí. Y eso es importante. En algunos idiomas existe la preposición "ser de" o "estar en". Es importante que en español son dos verbos distintos. Yo nazco en un determinado lugar, lo que hace que sea de ahí. Pero me muevo mucho, así que ahora estoy aquí y mañana allí. Mientras la gente me trate bien y yo me sienta a gusto, puedo ser de cualquier sitio. Y ya está. No existe nada que me limite tener doble, triple, cuadruple nacionalidad. Soy una mezcla de cada sitio donde estuve y quise y me quisieron, como lo soy de los libros que he leído, la música que he escuchado, la gente que he conocido y me ha impresionado. Todo va dejando huella en nosotros y eso no está bien ni mal, sino que es la forma natural que tenemos de existir y de crecer. No hay que tener miedo de querer. Porque querer no implica perder nada, sino ganar algo. Luego, cuando la cosa salga bien o mal, entonces habrá que aprender de la experiencia. Pero por ahora, vamos a descubrir donde estamos y que tiene de bonito ese sitio. Porque llegará un momento en que no estemos ni aquí, ni allí, ni en ningún sitio. Y si Dios quiere, todo lo que hayamos sido nos lo llevaremos con nosotros y se lo pasaremos al siguiente. Y eso, eso sí, es hermoso.

jueves, 15 de abril de 2021

Cuando se deja ir

El otro día estaba repasando mi perfil de Facebook y planteandome... ¿cuanto tiempo hace que no hablo con X o con Y? Y a la vez... ¿en qué momento dejó de importarme la vida de estas personas? En cierto sentido, es complicado entender el aspecto de los vínculos. En este mundo digital, convivimos con personas a diario y a la vez, compartimos en digital con otras. Muchas de estas relaciones se encienden a toda velocidad y se apagan con la misma. A alguien a quién ayer no conocías hoy le estás contando cosas muy personales, pero dentro de una semana no recordarás como se llama. Es una especie de "one night stand" emocional, que va muy al hilo de nuestra vida, donde en una semana vemos tres temporadas de una serie que luego olvidaremos. Tenemos mucha prisa. Tenemos mucha incertidumbre. Tenemos mucho miedo. Y en cierto sentido, cuando estamos bien queremos compartir ese bienestar. Queremos que llegue a todas partes. Y no es más que nuestro complejo de salvador extendiendose, nuestras ganas de hacer algo, lo que sea, que termine en una recompensa. En un abrazo, un piropo, una admiración. En sentirnos apreciados. Pero a veces, hay que establecer límites. A nosotros mismos. Saber que podemos hacer y que no, que ayuda es requerida y cual simplemente existe para satisfacer nuestro ego. No somos islas en el mundo. Debemos respeto y aprecio a aquellos con los que tratamos, y lo debemos en forma adecuada. Aún estoy aprendiendo. Pero espero conseguirlo e irlo haciendo mejor.

martes, 23 de marzo de 2021

Cubrir el perfil

Ayer estaba hablando sobre porqué para alguna gente parece ser tan difícil establecer relaciones duraderas. Lo curioso es que, cualquiera que haya leído este blog, sabe que yo he estado ahí. Mucho. Muchísimo tiempo. Y al final la conclusión que sacaba, sobre mi mismo, era que estaba buscando una princesa a la que ponerle un zapatito de cristal, o más probablemente, que el producto que yo ofrecía no tenía mercado. Y bueno, parece que eso cambió. A veces, lo único que necesitamos es dejarnos llevar. Entender que las cosas suceden por un motivo y dejar de lado nuestros prejuicios y nuestras obsesiones. Pero es difícil, claro. Sobre todo determinadas personalidades que están acostumbradas a conseguir el éxito en la vida mediante la imposición de su voluntad. Es gente que va buscando una relación como quien compra un coche: quiero este motor, este color, esta gama de precios... Es dificil. Especialmente en una época de Tinder e ingenieria social, aplicaciones informaticas y relaciones express. Donde muy poca gente se arriesga a decir lo que piensa, donde poca gente escucha lo que quiere la otra persona.
Voy a meter una cita:
Sólo entre gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa solo tienen cómplices; la gente interesada, tiene socios; la gente política, tiene partidarios; la gente de realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena, tiene amigos (Voltaire)
. Esto es interesante, porque para tener una relación entre iguales, una pareja sana y "mona", como decía un amigo mío... te hace falta moverte entre gente de bien. Y eso es dificil, claro. Entre otras cosas porque implica bajar tus expectativas o aceptar cosas que, en un principio, no quieres. Tal y como lo entiendo yo el amor romántico no es algo que uno encuentra, sino es algo que surge. Uno no se enamora, sino que, de repente, se da cuenta de que se ha enamorado. Así, sin quererlo. Es confuso, terrible y, a la vez, fantástico. Un día uno vé se despide de esa persona y se va con una sonrisa, o recibe un mensaje y, de repente, tiene que frenarse para no escribir trescientas lineas. De repente esa persona está en todo lo que haces y quieres contarle todo lo que ha pasado en tu día. Ese es el momento en que te das cuenta de que tu querías un chaval alto, guapo y que ganara X mil euros al mes... pero estás enamorada de un tío raro que, no sabes porqué, te hace reír muchísimo. O tienes una relación dificilisima con alguien que vive en otro país, tiene una familia complicada, le pasa algo...
Enamorarse es una mierda.
Ojo, que ese es el momento de tomar una decisión. Ese es el momento en que te planteas lo típico "que piensa de si mismo... se cuida o no... es ambicioso/a o no..." porque una relación es un proyecto de vida común, si es algo profundo y serio. Si no, si te das cuenta de que no hay plan de relación... corre. Vas a hacerte muchísimo daño, aunque quizás merezca la pena arriesgarse. ¿Veis por qué es tan difícil? ¡Y yo que lo veía tan fácil! Pero no. Realmente cada paso que damos en nuestra vida conlleva riesgos. ¿Me apunto al gimnasio si sé que en dos semanas lo voy a dejar? ¿Empiezo a estudiar esto sin saber si me servirá para algo? ¿Merece la pena comprar una casa, si mi trabajo no me gusta? ¡Tantas decisiones!
Decía Milan Kundera que la vida es una obra de teatro que no tiene ensayos. Si la entendemos así, todo es más fácil. Solo estamos obligados a ser el protagonista, a ser brillantes y geniales y trágicos y humanos. A hacer aquello que somos, a ser fieles a nosotros mismos y, siendolo, equivocarnos. A aprender, a profundizar, a sentir, a vivir. ¿Sabéis qué? Si tuviera que darle un consejo a alguien sobre esto de las relaciones, sobre buscar a alguien... sería ese. Sé tu mismo. Al final, cuando menos lo esperas aparece esa persona. O no, pero si eres tu mismo y te lo estás pasando bien te dará igual, porque estás concentrado en otras cosas. Yo pensaba vivir solo para siempre y tenía mi proyecto (una aldea a donde mudarnos, yo y mi banda de corazones solitarios, cuando fueramos mayores. Aún no lo descarto). Porque, ¿sabéis qué? Lo importante no es la meta. Es el camino que hacemos hasta llegar allí.
P.D: Va por ti, María. Que me has enseñado (y me enseñas) un montón de cosas. Un abrazo.
P.D: Dedicado también a alguien que, pudiendo elegir modelos, salió con un chico cuya personalidad le encajaba. Alguien divertido, bastante friki, siempre interesante y que le trataba como le gustaba que le trataran. Aunque fuera algo calvo, destartalado y feo. Pero si le hace feliz, ¿quién soy yo para juzgar? Ole uds.

sábado, 13 de marzo de 2021

Villains by necessity

Tengo una colega en Siberia que es una maquina, lee un montón y tiene un gusto fantástico para las cosas frikis. Esta mujer nos recomendó "Villains by necessity", una novela de Eve Forward. En la vida habría descubierto quien era y reconozco que, al principio, el libro se me hizo bastante aburrido. Pero una vez uno empatiza con los personajes, deja de preguntarse "qué es esto" y empieza a fluir con la historia, es maravillosa. Estoy enganchado al libro y, aunque me está costando porque las descripciones son largas y el idioma hostil (leerlo en inglés no ayuda), me va a dar muchísima pena cuando se acabe porque me lo estoy pasando como un enano. Curiosamente, las criticas del libro son bastante malas. Lo que refuerza esa idea que siempre he tenido de que, a veces, uno no necesita una literatura increíble para pasarselo bien. Como dijera Adri, ese sabio, "a veces uno quiere ver una película iraní sobre un pescador que medita sobre la soledad y futilidad, con subtitulos en francés, y otras veces uno quiere ver que se abren cuatro puertas, un tío con machetes gira trescientos sesenta grados y caen cuatro cabezas". Hay un momento para cada cosa. Y si bien a veces apetece literatura profunda y analisis sesudos... A veces, uno quiere una historia sencilla, casi infantil, que le reconcilie a uno con las causas nobles, con las personas buenas y, en general, con los finales felices. Y no pasa nada. Hay que saber disfrutar de eso también.

viernes, 12 de marzo de 2021

Efecto venturi

"El efecto Venturi consiste en un fenómeno en el que un fluido en movimiento dentro de un conducto cerrado disminuye su presión cuando aumenta la velocidad al pasar por una zona de sección menor. En ciertas condiciones, cuando el aumento de velocidad es muy grande, se llegan a producir grandes diferencias de presión y entonces, si en este punto del conducto se introduce el extremo de otro conducto, se produce una aspiración del fluido de este conducto, que se mezclará con el que circula por el primer conducto. Este efecto, demostrado en 1797, recibe su nombre del físico italiano Giovanni Battista Venturi (1746-1822)" O traducido a la vida, a veces cuando la cosa se pone más apretada todo pasa más rápido. Y eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Hay que entender que, lo que para unos es una tragedia, para otros es una oportunidad. Pero no hay que perderlo de vista. Hay que adivinar el momento en que todo se hará más veloz y aprovechar esa aceleración para hacer cosas buenas, y no permitir que la vida nos arrastre sin que nosotros lo sepamos. Hay que surfear la ola. Hay que ser nosotros.

Marcas en el alma

Hay personas, situaciones, historias, que nos dejan marcas en el alma. Marcas que no son buenas ni malas, sino simplemente marcas. Que están ahí para quién sabe mirar y que, a veces, alguien pasa, clava las uñas y te vuelve a abrir heridas. Así mismo, hay historias que son únicas en si mismas. Decía Oscar Wilde que, con suerte, amamos un único momento en nuestra vida y lo demás son intentos de repetir ese momento. No estoy totalmente de acuerdo, porque cambiamos mucho. Pero si es cierto que algunas historias son casi imposibles de apartar de quienes somos, de quienes fuimos y de quien, ojo, pudimos ser. A veces, uno se asoma al abismo y el abismo le devuelve la mirada. Pero esto es literatura. En la vida real, en el día a día, nuestro instinto de supervivencia es fuerte y eso es importantísimo. Escuchandonos a nosotros mismos sabemos qué queremos y como lo queremos. Y lo demás.. es ruido. Pero eso no quita que, a veces, nos asomamos a quienes pudimos ser, a lo que pudo pasar... y dé vertigo. Nada de eso es excusa para dejar de ser nosotros mismos y dejar de ir en la dirección que queremos. Pero a su vez, tenemos deudas. Deudas con el pasado que fue, deudas con la persona que somos y, sobre todo, deudas con las heridas que hemos hecho por el camino. Quien diga que todo hombre es una isla miente. Todo hombre tiene una mochila a su espalda y, a veces, algunas cicatrices. Y esas cicatrices, como pasara en la historia de Iñigo de Balboa y Angelica de Alquezar, a veces son fruto de un amor que, quizás, no se entiende ni a sí mismo. Y todo eso da igual. Lo importante es que, llegado un momento, hay que dar un paso al frente. Y no sirve ser un amigo si no se está cuando se tiene que estar. Si te dan la oportunidad. Así que, pudiendo, hay que hacer el bien. Porque cada poquito de bien que damos es un poquito de bien que nos vendrá devuelto pero, sobre todo, porque es ser quién somos. Ojalá todos estéis bien ahí fuera. Aquí a veces hace frío pero eso es problema mío, siempre y cuando vosotros hagáis vuestra parte y os cuidéis. Ahí fuera también hace frío.

jueves, 11 de marzo de 2021

La importancia de decir "¿por qué no?"

Hoy estaba fijandome en una cosa de mi trabajo y pensando... ¿en qué momento se me hizo tan fácil hacer algunas cosas? Cuestiones que en otra época habrían sido un problema, de repente son asumibles. En el momento en que dejan de meterte palos en las ruedas. ¿Y por qué pasa eso? Porque tu reacción natural a una nueva situación es un "¿por qué no?". Te plantean algo y tu apuntas a lo que te interesa. Sabes cual es el objetivo final. Y en vez de dedicarte a buscar como evitarlo o hacer lo mínimo para salir del paso, te concentras en hacerlo lo mejor posible. Y lo mismo pasa con la gente. En vez de conocer a alguien preguntandote que quiere o quién es o de qué va... simplemente te encoges de hombros y juzgas a la gente en función de su comportamiento contigo. De lo que da. Así que terminas siendo muy libre. Libre de presiones innecesarias, de prejuicios, de molestias. Al final, terminas encontrandote a ti mismo, por el mero proceso de no decir que no a nada que no quieras decirle que no. Decía Oscar Wilde que casi nadie piensa; que lo que decimos son repeticiones de los pensamientos de otros. Y en cierto sentido es verdad. Pero cuando dejas de poner pegas, cuando dejas de quejarte, cuando te concentras en lo que quieres y en conseguirlo... entonces te encuentras a ti mismo. Y eso es genial.

martes, 9 de marzo de 2021

Wallapop o la miseria humana

De un tiempo a esta parte estoy vendiendo miniaturas que ya no uso. Es algo curioso como se van acumulando trastos a medida que uno va viajando y, de alguna forma, tiene que entretenerse. ¿Y cual es la forma más facil de entretenerse? Exacto. Comprar basura. Así que acumulamos cosas durante años y años y llega un momento en que uno dice "eh, me falta espacio". Y entre tirar o vender, elige vender. Lo curioso es que, claro, mi aproximación hacia la segunda mano siempre ha sido, y es, que es material defectuoso. Aunque esté nuevo, aunque esté perfecto... no ha salido de la tienda. Así que yo entiendo que las cosas de segunda mano, por muy nuevas que estén, deben valer bastante menos que las originales. Será algún tipo de mentalidad capitalista o alguna forma de defensa del comercio tradicional o... no sé. Será que soy tonto. Resulta que esta visión no está muy extendida ahí fuera. La primera vez que fui a Estambul, me molestaba mucho que entraba en una tienda, preguntaba por un precio y había que regatear. Por narices. A ver, mi economía es muy simple y es binario. O puedo o no puedo. O quiero o no quiero. Regatear siempre me pareció una perdida de tiempo y algo extremadamente poco eficaz, pero será porque tengo cosas de alemán cabezacuadrada. Resulta que, como decía mi madre el otro día, regatear se ha convertido en el deporte nacional. Y ahí entramos en Wallapop. Donde se conjugan la facilidad para el anonimato de internet, esa maravilla que permite que todos nos hagamos los tontos y tengamos comportamientos que, en público, nos avergonzarían, con el oscuro atractivo del dinero. Aquí debo hacer una pausa para comentar que, en la lucha filosófica entre Hobbes y Locke , yo voy a tope con Hobbes. Es decir, el ser humano es por naturaleza cobarde, egoista, miserable y estará dispuesto a vender a su madre por colarse una fila en el teatro. La filantropia y eso está muy bien... pero aún tengo que verla para creermela. Lo que no quita que, la humanidad en su conjunto, me parezca maravillosa. Pero individuo por individuo damos una cantidad de asco tremenda. Ok, tras esta pausa ilustrativa, ya os imaginais lo que viene ahora. Lo curioso es que, si fuera solo mi experiencia, podríais atribuirlo a mis prejuicios. Pero creo que no hay nadie a quién le comentes "ey, ¿qué tal Wallapop?" y no te comente algo similar. Como el viejo adaggio sobre las pandillas femeninas (en todo grupo de amigas hay una chavala que no es atractiva sino simpática, y si no la ves es que eres tu) algo así pasa con la gente en Wallapop. Si no te molesta el que te escriban para regatearte cinco euros de trescientos, entonces eres tu. Y eh, que me parece genial. Cada uno que emplee su tiempo en lo que quiera y, cuando yo vendo algo, la parte "motriz" del proceso de venta obviamente soy yo. Es decir que, quien quiera peces, que se moje el culo. Pero ante determinadas situaciones uno no puede evitar plantearse si, realmente, no merecemos que nos caiga un meteorito. Voy a poner un ejemplo. He acordado con un colega venderle una serie de materiales por wallapop, dado que va asegurado y certificado y sale más barato que Correos ordinario (que esa es otra). Bien, pues para ello he puesto un anuncio ridiculamente barato. Pongamos que un material que vale doscientos euros lo vendo por diez. Ya he recibido dos correos de gente interesada. Pero a ver, señores... ¿uds me toman por tonto? ¿Realmente voy a vender un audi por cien euros? Lo cual nos lleva, logicamente, a la siguiente derivada que enunciara una antigua amiga mía. Hay lobos porque hay ovejas. La gente que se queja de que le estafan, de que le engañan... a ver, tu has intentado un negocio que obviamente no era viable. Y te has creído muy listo. Realmente me siento tentado de contactar con esas personas, ofrecerles la venta pero fuera de las redes de control de la aplicación... y mandarles una mierda plastificada. Como dijera anteriormente, el ser humano es maravilloso. Apenas en un artículo he pasado de lamentar el mercantilismo miserable a convertirme en estafador. Que maravilla. Cuidaros y sed buenos. Cuando pueda os contaré mi frustración al no poder pelearme con nadie por el día de la mujer trabajadora 2021. Lastima.

domingo, 7 de marzo de 2021

Mujer loca con gatos

Hace unos cuatro años un colega alemán y yo estabamos en el ático de mi casa, con una cerveza, reflexionando sobre la vida. Mi colega acababa de volver de unas vacaciones en su país y estabamos comparando nuestros éxitos (o no) románticos. Y en un momento dado llegamos a la conclusión de que, a partir de los treinta y algo, aquel que no está en una familia tradicional es "lo que sobra". Creo que la expresión exacta fue "social rubbish", lo cual es un poco demasiado duro pero yo lo apoyo firmemente. Porque como decía una amiga mía, "a partir de una edad, la gente viene con niños o con taras. O con ambos". Ojo, mi amiga hablaba de "la gente". Porque, si bien la sociedad coloca el peso de formar una familia en la mujer y, dependiendo de la sociedad, se habla más o menos de quedarse para vestir santos, también los hombres sienten el fracaso de no haber sido capaz de cumplir lo que su familia, sus amigos, el mundo espera de ellos. Y sin embargo, la vida no es lineal. Existe gente maravillosa que no consigue llegar a la línea de meta o que, simplemente, no sigue el ritmo esperado. Gente que le cuesta encontrar un trabajo estable y cuando lo encuentra, se vuelca. Gente que viaja mucho. Gente que no puede establecer afinidades profundas. Y todas las historias sobre expectativas, procesos de madurez, infidelidades, comunicación... El otro día hablaba con un amigo sobre mis aficiones frikis y como mi pareja tenía miedo de presentarselas a su madre, a las que sin embargo le encantaron. Y este amigo me dijo "para nosotros, el hombre ideal es un luchador borracho. Pero un friki es más fiable. La madre, que ya ha vivido bastante, sabe eso". Por suerte o por desgracia, existen muchos elementos de nuestro aprendizaje que son erroneos. Así que tenemos que "desprogramar" esos errores antes de empezar a avanzar en algunos campos. Por eso existen algunos y algunas que parecemos que vamos a quedarnos como mujer loca con gatos. Y sin embargo cuando te acercas y lo miras piensas... "es atractivo/a, inteligente, tiene una buena posición económica, es divertido... ¿por qué está soltero/a?". Por una cuestión de compatibilidades, por obsesiones, por expectativas, por prejuicios. Por taras. Pero en casi todos los casos, por un cortocircuito entre el amor propio y el amor ambiental. Gente que no es capaz de cuidarse lo suficiente a si mismo y dejar algo para cuidar de los demás. Y gente que no es capaz de comunicarse y transmitirlo. Como dijera alguien hace bastante tiempo, en esta época de Tinders es más facil encontrar con quién tener sexo que con quién compartir una conversación desnuda. Y por eso, cada vez hay más mujeres locas con gatos (y hombres), que temen las relaciones como un gato escaldado teme el agua, que desconfían de la gente, que están llenos de rabia, soledad y tristeza y que, sin embargo, son personas maravillosas que aportan muchísimo al mundo. Que tiempo más paradojico.

viernes, 5 de marzo de 2021

La vida adulta

Esta semana alguien muy querido a mí se ha visto en una situación complicada. Tras intentar organizar un encuentro con amigos de la Universidad, por zoom, una de las personas ha estado regateando el encuentro, evitandolo y finalmente, la frase lapidaria "no puedo; tengo que ir al supermercado". Creo que ese fue el momento en que se produjo la explosión y, posteriormente, analizandola, alguien del grupo de amigos planteó lo siguiente "es lo que tiene la vida adulta, así desaparecen las amistades y la gente se va separando". Siendo cierto como es, no puedo evitar por un lado ponerme de parte de esa persona (que claro, es muy querida para mí). No es exactamente así. Es cierto que, las responsabilidades de la vida adulta no te hacen tan dueño de tu agenda como lo fuiste cuando eras más joven y, determinadas cosas, te venían de tus unidades de apoyo (basicamente, tus padres). A la vez, el tener mayor independencia económica te abre una serie de posibilidades que antes no tenías y, antes de darte cuenta, estás "atrapado" en una serie de compromisos en los que te has metido tu solito, de cabeza. Todo eso es cierto. Pero también es cierto que no tienes las veinticuatro horas del día cubiertas y que, poniendo voluntad, es posible encontrar un espacio de encuentro. Como dijera la famosa frase de Trump "es la economía, idiota" en este caso "es el egoismo, idiota". El problema no es tanto encontrar espacios de compromiso sino que, separados por tiempo y espacio, es muy facil dejar a los demás detrás en la persecución de nuestros objetivos individuales. Parece difícil decir "mira, no me apetece hacer esto", así que nos apuntamos... para luego a ultima hora desaparecer discretamente. Esta practica, perpetuada hasta la saciedad, es la raíz del problema. No lo es tanto la vida adulta como nuestra incapacidad de actuar libremente, de ser sinceros y de evitar la hipocresía. De decir "mira, me encantaría quedar, pero estoy hasta arriba. Cuando tenga tiempo os aviso". Y de los demás de aceptarlo y establecer un plan alternativo. Es decir que el problema que llamamos "vida adulta" tiene varias facetas. Se llama intransigencia e incapacidad de cambiar nuestros planes. Se llama hipocresía y decir que queremos algo que realmente no queremos. Se llama egoísmo y esperar que los demás se adapten a nuestro ritmo, sin hacer concesiones nosotros. Se llama, basicamente, que a partir de una determinada edad nuestra unidad social deja de ser el grupo de amigos y empieza a ser la pareja y la familia que formamos. Y en esta nueva fase, donde la sociedad se artícula como celulas familiares que se comunican, parece muy dificil "destrabarse" de las paredes celulares para relacionarnos con elementos de nuestra vida anterior. No tiene porqué serlo. Para empezar, la familia tiene que ser un organo flexible, que permita a cada uno de sus miembros explorar, desarrollar sus aficiones y personalidad, establecer relaciones fuera de su ámbito. Una vez conseguido ese primer espacio, las otras personas tienen que entender que ya no somos quienes fuimos... pero seguimos siendo nosotros. Y en este nuevo estadio comunicarnos con nuevas inquietudes, gustos, ideas. Establecer un dialogo en un nuevo idioma surgido de nuestras experiencias. Una vez conseguido eso, simplemente hay que reducir las expectativas. Entender que el espacio compartido es breve y, precisamente por eso, hacerlo bueno. No querer que sea increíble, porque en el miedo al fracaso se estrellan nuestros sueños. Simplemente ser. Y una vez sido, saber cerrar de forma elegante e ir a por el siguiente desafío. Espero que esto os sirva. A mí me costó mucho aprenderlo pero, en cierto sentido, ahora me siento muy libre. Ojalá lo seais vosotros también.

domingo, 28 de febrero de 2021

Capacidad para criticar

Hoy venía en el coche comentando sobre algo que yo llamo el "combustible moral", supongo que porque autorictas suena demasiado serio y está limitado en el espacio. Probablemente en ruso o en alemán haya una palabra para definir el concepto, pero en este mi idioma se me escapa. Hablo del peso moral de las criticas que emitimos. En estos tiempos interesantes que nos ha tocado vivir, todos estamos legitimados para emitir nuestra opinión por redes sociales, en ocasiones alcanzando una difusión enorme. Ante los rumores, debemos efectuar las tres cuestiones de Socrates antes de emitir una información: ¿es cierto? ¿perjudica a alguien? ¿es útil para alguien? Para evaluar antes de emitir una información personal. Todas estas cuestiones son fidedignas respecto a la información que emitimos. Pero, ¿qué pasa con el emisor? ¿es la información independiente de quién la emite? Por supuesto que no. Y aquí entra el tema de fondo de este artículo. Durante la última semana he estado expuesto a muchísimas opiniones e información: la radio, compañeros, familiares. Todo el mundo opina sobre la pandemia, la política, la económia... y desgraciadamente, yo no tengo la paciencia que en otro día tuve. Si no recuerdo mal, era Oscar Wilde el que decía que es casi imposible escuchar un pensamiento propio de otra persona; la inmensa mayoría de nosotros repetimos lo que hemos escuchado en otros lugares. Esto tiene una segunda derivada, y es que no solo repetimos lo que oímos, sino que oímos lo que queremos oír. Es decir, que se crean por así decirlo "autopistas de pensamiento", donde una ídea surge de un canal y, a toda velocidad, atraviesa otros canales sin llegar a tocar el suelo apenas. ¿A donde pretendo llegar con esto? A que, para poder emitir una opinión que sea contrastable y que genere debate, deben darse dos condiciones. El primero es que debemos ser lo más objetivos posibles a la hora de emitirla, pues la contaminación personal le hace perder validez. Y la segunda, es que tiene que contener un matiz de analisis por nuestra parte. Esto, que parece contradecirse, es muy facil de explicar con un ejemplo, que pondré a continuación. Imaginemos que yo soy fanático del Cádiz CF. Todas mis opiniones sobre el Cádiz ya estarán condicionadas, por mi sesgo, que además es conocido. Ahora añadamos que, la noticia que comparto (el Cádiz es el mejor equipo de este mes), ni siquiera me molesto en leerla y contrastarla. ¿Eso que consigue? Que mi noticia vaya a la papelera y, la próxima vez que alguien vea que yo comparto algo sobre el Cádiz, pase. Este ejemplo, que parece un tanto banal, es perfectamente aplicable a cuestiones más peliagudas. Si permito que mi ideología o mi intención se deslice sobre el mensaje, lo único que conseguiré será apoyo por parte de los afines y reacciones hostiles por parte de los no-afines. Si busco el choque,si busco los "likes" faciles, tendré éxito. Pero si pretendo un debate amplio y acercar a otras personas a mi postura, esta táctica no es buena. Como le dije a un colega británico que criticaba a Jeremy Corbyn "A ver, ¿tu alguna vez has votado, votaste o votarás a los laboristas? Entonces, ¿A quién demonios le importa tu opinión?". Pongamos un ejemplo positivo. Yo presumo de estar abierto a ideas distintas a las mías y de querer debatir con personas que no coinciden conmigo. Imaginemos que surge un evento con el que no estoy de acuerdo y quiero plantear un debate y quizás llevar gente a mi postura. ¿Como lo haré? "El Cádiz CF insiste en subir el precio de las entradas en pandemia. ¿Por qué no bajarlas, consiguiendo más público?". Sin insultos, sin estridencias. Tampoco creyendome que tengo toda la razón y, por supuesto, dejando la ventana abierta para que alguien me explique que no, que estoy equivocado y me argumente porqué. Al primer ad hominem, falta de respeto o salida de tono, golpe de remo. Pero considero que, por un lado, el repetir mantras obstaculiza la comunicación y, por otro, el creciente tono hostil nos aleja. No creo que sea tan dificil establecer un dialogo. Pero para eso hacen falta dos personas, una que quiera hablar y otra que quiera escuchar. Y que estén dispuestos a turnarse en sus roles. Si no, esto es una condenada perdida de tiempo y, para que me intenten lavar el cerebro, prefiero perder mi tiempo leyendo. Que tengo una cantidad inmensa de libros clásicos por estudiar. Solo este año ya cayeron el "Tao Te King" y la "Annabasis" y ambos me parecen absolutamente maravillosos. Cuidaros. Un abrazo fuerte.

domingo, 21 de febrero de 2021

Poliamorous

El otro día estaba tirado en la cama, viendo un episodio de "El Príncipe Dragón" en Netflix y nos salió a borbotones. ¡Otra vez la agenda de Netflix! Era una protesta porque no existe serie de Netflix sin pareja lesbiana, diferentes etnias y, en general, una visión del mundo. Que puede ser más legítima o menos, pero que a veces está metida con calzador y chirria. Vivimos en una época acelerada de nihilismo, desorden social y redes sociales. Vivimos una era de exposición de la privacidad, de opiniones crispadas y de posicionamientos radicales. Vivimos en una época de negación del compromiso, de máximos y mínimos y de enfrentamiento. La verdad, todo esto suena muy bien como introducción de una serie o como contraportada de una novela. Pero en mi vida personal y en el día a día, es una tontería como un mundo. A mí me da igual que todo el universo se relacione mediante Tinder, que a nadie le importe no ya mi personalidad, sino ni siquiera mi nombre a la hora de acostarse conmigo y que, solo por el tipo de camiseta que llevo, ya alguien se crea que sabe todo sobre mi. Yo me comunico con personas. Y me relaciono a un nivel humano, muy básico. Yo escucho y aprendo. Me gusta. Me molesta muchísimo la gente pero me encanta la humanidad, con el tipo de entusiasmo científico que otra gente aplica a aprenderse la alineación de su equipo o los diferentes escarabajos de la familia X. Me encanta ver como crecemos, como nos conocemos a nosotros mismos y a nuestro entorno, como florecemos. ¿Se puede querer a más de una persona? ¿Es el sexo solo una actividad física o implica un enorme componente emocional? He hablado muchas veces sobre este tema en este blog, podéis daros una vueltecita. Lo que trae de nuevo este artículo es una respuesta, un poco más elaborada, a la que habitualmente he dado a la primera pregunta. Sí, se puede querer a más de una persona. Obviamente. Creo que la analogía correcta sería el domicilio. ¿Tu puedes vivir en varias casas? Claro. Te estás moviendo de un lado para otro. Alguna gente lleva una vida nómada y ese es su carácter. Otra gente, vive la mayor parte de la semana en un sitio y el fin de semana se va al campito, dacha o equivalente. Alguna gente, necesita unas vacaciones cada cierto tiempo. Y otra gente está totalmente encantada de vivir siempre en el mismo sitio. Es decir, existen tantas respuestas a esa pregunta como personas. Ahora bien, ¿es lo mismo querer a alguien que compartir tu vida con alguien? Esa es otra historía. Una vez, una amiga china, me dijo que los occidentales tenemos una visión de la vida en pareja inmadura y ridícula. Una pareja no trata sobre amor; trata sobre respeto. Yo le dije que me parecía un poco... triste, como rendirse. En cierto sentido, sonaba como alguien que cree que nunca podrá comer carne, así que se explica a sí misma y al resto del mundo que la carne es mala y que, lo que realmente lo parte, es el brocolí. Que oye, obviamente en una pareja el respeto es fundamental. Pero no ya en una pareja, en cualquier relación. Si mi jefe no me respeta, vamos a tener problemas. Y desde luego que no planeo mi vida con mi jefe. Así pues, ¿cual es la diferencia fundamental entre las relaciones de pareja y las demás? Que tu pareja no es solo parte de tu identidad y de tu proyecto vital. Bueno joder, eso ya es bastante importante. Quiero decir, la visión que tienes de ti mismo y de tu mundo dentro de X años... ¿no incluye a tu pareja? ¿no estáis compartiendo cosas, haciendo sacrificios (o no), compartiendo? ¿siendo? Las relaciones poliamorosas, el sexo casual,... todo eso puede tener sentido con una coordinación y en un mundo cultural y mental en el que funcione. Pero, volviendo al ejemplo de los domicilios, hay una fase de tu vida en la que vives de alquiler y una en la que te compras una casa. ¿Puedes venderla y volver a vivir de alquiler? Puedes hacer lo que quieras con tu vida. Cada trono es una flecha que apunta al siguiente. Pero no te engañes a ti mismo. Eres lo que eres y seguirás siendolo.

Un año y contando

Lo de los aniversarios, cumpleaños, fechas, celebraciones... es curioso. Quiero decir, existen hechos que son obviamente incontestables y es facil de llevar la cuenta. ¿Cuando naciste? Pues demonios, hay día y hora. ¿Cuando juraste bandera? ¿Cuando te graduaste? ¿O entraste a trabajar en tal sitio? Es relativamente facil de comprobar. Pero vamos con cosas más difíciles. ¿Cuando te diste cuenta de que tu madre era una persona super importante en tu vida? ¿En qué momento esa chica y tu... os disteis cuenta de que había algo? ¿Cuando el sitio donde vives empezó a convertirse en tu hogar? Tenemos demasiadas celebraciones en nuestra vida. Pero si bien las primeras son faciles de controlar, suelen ser poco importantes. Las segundas, que son muy importantes, son muy dificiles de comprobar. Y se convierten en una especie de celebración artíficial, donde marcamos un día en el calendario "porque hay que elegir alguno". Es como San Valentín. ¿Qué tontería es esa? ¿Un día al año para homenajear a esa persona que es super importante para ti? Valiente tontería. Yo no tengo ni idea de parejas. Los que me conozcáis de hace tiempo, sabréis que en esto, como en tantisimas cosas, llego tarde y no tengo muy claro como va. También sabréis que no soy precisamente un regalito, y que, como decía Eva en su sabiduría "a partir de una determinada edad, o vienen con niños, o vienen con taras o con las dos cosas". Pero eh, aquel que esté libre de pecado etc etc. Lo que sí tengo claro, es, como dijera Titus de Charlie Brown, que "de mayor quiero ser vergonzosamente feliz". Y la única forma de hacer eso pasa por, en primer lugar, ser alguien a quién puedes respetar e incluso admirar y, en segundo lugar, hacer cosas que te hagan feliz. ¿Y donde entra ahí la pareja? Bueno, la primera parte trata de como construyes la relación. Quién eres para ti mismo, quién eres para esa persona, quién es esa persona para sí misma, quién es para ti. Si conseguis que esas cuatro personas y el dialogo que se establezca entre ellas sea sano, sea bueno, entonces estás en el camino correcto. No hace falta ser perfecto ni cubrir ningún estereotipo ajeno a ti y tu concepción del mundo, pero es un esfuerzo ENORME de coordinación. Sois mucha gente en ese dialógo. La segunda parte, a priori, parece más facil. Hacer cosas que te gustan. Pero claro, a veces hacer cosas que te gusten... implica dejar de hacer cosas que te gusten. Una pareja es un espacio compartido y todos cedemos un poco de libertad a cambio de ese espacio. ¿Cuanto cedes? ¿En qué momento empieza a ser demasiado? Es otro equilibrio dificil. Entre otras cosas porque cada uno tiene una idea distinta de lo que quiere recibir y lo que quiere dar y, en este dialogo, existen tantos matices, prejuicios y complicaciones que daría para un blog entero. Así pues, vamos a hacernos La Pregunta. ¿Llevo el tipo de vida que quiero llevar? ¿Así me imaginé que sería mi vida con X años, en Y situción? Uy pues mira, no. Realmente nunca pensé que iba a llegar tan lejos; yo solo estaba probando. De alguna forma, las cosas cogen ritmo y, cuando te das cuenta, eres y haces cosas que ni siquiera pensabas que serías capaz. Y eh, no está mal. ¿Quieres escapar y pegarle fuego a todo? Claro. A veces te da miedo. Y sin embargo... una mezcla de curiosidad, ilusión y la total y absoluta certeza de que estás donde y con quién quieres estar te hace seguir. Porque como leí una vez, "cuando te gusta algo, no tienes que justificarlo. Te gusta". ¿Crees que hay algo que está terriblemente mal contigo y te da lastima la otra persona, que tiene que sufrirte? Pues claro. Pero seguramente a la otra persona también le pasa, aunque a su manera. Y luego, de repente, un día os vais a algún sitio nuevo, o conectáis mediante una conversación en la que os vacíais el alma sobre la otra persona, o simplemente la ves, en persona o en foto y piensas "que suerte tengo". Y eso hace que todo merezca la pena. Así que, bueno. No pensaba vivir tanto y ahí sigo. Mientras haya tiempo... sigamos haciendo lo mejor que sabemos hacer. Ser.

Redes de apoyo, amistades de años, orgullo y prejuicio

Este es un fin de semana peculiar. He tenido mi primera interacción social de 2021 (son tiempos convulsos), he experimentado sensaciones que no conocía, me he asomado al abismo. ¡Y he jugado videojuegos! Ha sido un fin de semana interesante, justo antes de volver a la picadora de carne emocional que es la rutina. Mi rutina. Una que no es la que me gustaría, pero a la que me he acomodado mientras preparo el siguiente salto. Y de eso quería hablar. Del siguiente salto. A veces, pensamos que nuestra vida es un camino con introducción, nudo y desenlace. Atribuimos lógica y orden a situaciones y cosas que, realmente, no la tienen. Nuestra vida es caos. Nos asomamos al abismo y, sinceramente, al abismo le da igual. Lo que nos devuelve la mirada no es tanto el abismo como tal sino nuestro concepto del abismo, nuestra percepción del mismo. Como decían en "Mort" de Terry Prattchet, no hay justicia, solo hay realidad. Por eso es tan importante el esfuerzo constante y coherente de desmontar los mitos, las pantallas de humo y las proyecciones que efectuamos, hasta quedarnos con el hecho crudo y desnudo, al que poder hincar el diente y analizarlo, mientras su jugo corre por nuestras mejillas. Me ha salido un poco demasiado gráfico. Perdón. Este fin de semana me he sentado a tomar algo con un hombre al que conozco desde que teniamos diez años. Eso son un montón de años. Los últimos... ¿cinco? ¿seis? Los hemos pasado sin saber el uno del otro. Para alguna gente es más difícil de procesar que para otra, porque los años y las experiencias compartidas arrastran un poso. Pensamos que podemos reanudar lo que fuera con solo aparecer, como el que pulsa un interruptor, o entendemos que todas las experiencias compartidas lo fueron por otra persona y no tienen validez emocional ninguna. Es mentira. Hay un punto intermedio, en el que estás "redescubriendo" a esa persona. Es como cuando miras un puzzle y te faltan algunas piezas. No pasa nada. Si echas mano del cajón, las encontrarás. Solo tienes que tener paciencia y curiosidad y entender que no tienes todas las respuestas. Si quieres saber, tendrás que preguntar. Algo parecido sucede con todo en la vida. Por más que creamos que tenemos todas las respuestas es mentira. Solo estamos viendo una parte de la imagen. A veces, magnificamos nuestra importancia o escogemos hacer zoom sobre una emoción hasta que es lo más grande del universo. Y te paras, lo ves en contexto y te das cuenta de que no es para tanto. O quizás si lo sea... en un momento y lugar. Como me enseñó alguien muy importante para mi, un monstruo hecho de sombra y dientes (como el monigote de Disturbed), no todo es como pensamos que es, e incluso a las peores heridas se puede sobrevivir, si uno quiere y encuentra como hacerlo. El momento es ahora, el lugar es aquí. Ayer un buen amigo me decía que su mujer y él se han comprado una casa y están preparandose para establecerse. Y le dije que no se preocupara, que "establecerse" es una fase mental. Que yo en su momento decidí parar... y fue por un tiempo, porque nuestra naturaleza nos lleva a ser quién somos, a seguir nuestro camino. Todo trono es una punta de flecha, que apunta al siguiente trono. A veces un trono es la cuspide de la más alta montaña, a veces es apoyarse en una toalla con unos buenos amigos y ver el mar. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque, sobre ese trono se proyecta el siguiente. El tiempo es la única variable. Seguimos hablando de amigos y no puedo acordarme de este amigo, el que me abrió las puertas de la "Anabasis" y del "Tao te King". ¡Que grande! Cuanta sabiduría, cuanta fuerza, cuanta ternura. Y de alguna forma, el reloj se desliza inexorable hacia abajo. Tengo una relación un poco difícil con la religión, pero le pido a cuanta autoridad pueda escucharme que le dé fuerza, que le dé ánimo, que lo lleve adelante. Aún nos quedan muchas conversaciones, muchas miniaturas, muchos libros. Muchos momentos. O quiero creerlo, pero no depende de mí. Una de las más difíciles lecciones que te enseña la edad es cuan pocas cosas dependen de ti... y en cierto sentido, esa ausencia de control te hace libre. No hay porqué agarrarse a nada ni a nadie, pero sí hay que hacer que, el momento, sea significativo. Exista. No solo como un fondo de algo, sino como una presencia real, tangible, corporea. Hay que decirle a los que queremos que los queremos, hay que hacer que lo sientan. Hay que recordarles que, ese momento que compartieron, es importante. Esa broma con una videollamada, esa pelea con un cinturón de conducir, ese andar debajo de un puente enorme. Todos los momentos se coleccionan o no, pero todos los momentos son importantes si sabemos como saborearlos. Voy a terminar este artículo con una idea que, si has leído hasta aquí, quiero que te quede. Eres importante. Si estás leyendo esto es porque eres parte de mi mundo, porque me das algo. Esta vida es muy arisca a veces y, la gente que realmente lo vale, mezcla su compasión con su orgullo para no regalar nada. Hay que ayudar a crecer. Hay que compartir. Pero cuando lo haces por lástima, por compasión, estás ofendiendote a ti mismo y a la persona que lo recibe. Hay que ser egoista, porque si no sabes quererte a ti mismo, ¿como vas a querer a los demás? Hay que entender que la planta crece de las cenizas, hasta que se convierte en cenizas. Y que la única forma de seguir pasa por saber que, a veces, hay que pararse. Gracias por pedir ayuda. Y gracias por darla. Aunque parezca que no, el mero hecho de estirar la mano ya hace que dejes de estar solo.

jueves, 4 de febrero de 2021

Dinámicas de poder escalables

Estaba leyendo un artículo fascinante sobre dinámicas de poder entre gobiernos y poblaciones, en el cual decía que eliminar la dependencia de la élite sobre la masa la autoriza para ejercer un grado desproporcionado de despotismo, y pensaba que eso podría traducirse a determinadas relaciones personales. La ausencia de dependencia por parte de la élite anula la vinculación y, con ella, la empatía, de igual forma que una persona que no sienta ningún tipo de emoción hacía otra está autorizada a ejercer violencia física o emocional sin sufrir las consecuencias. Un detalle interesante. ¿Qué compone dinámicas de poder en relaciones interpersonales? Entendamos como una dinámica de poder un proceso que, en su ejercicio, posee la capacidad de ejercer influencia sobre el otro extremo del mismo. Es decir, una dinámica de poder es la fuerza de la gravedad, por ejemplo. Es algo que conlleva una fuerza y una dirección, un vector. Si hablamos de relaciones interpersonales, podemos mencionar la segunda ley de Newton. Toda fuerza ejercida en un sentido y dirección conlleva la creación de una fuerza en la misma dirección y sentido opuesto. Es decir, que cuando nosotros producimos una emoción en otra persona, esa emoción rebota en nosotros. La intensidad de ese rebote dependerá de nuestro grado de implicación emocional, que puede ser impersonal (nuestra empatía o nuestras expectativas, independientemente de con quién interactuemos) o personal basada en nuestros antecedentes y relación con esa persona. Ok. Habiendo explicado esto, el tema fundamental aquí es la equivalencia entre la empatía o vinculación entre dos personas y la dependencia entre una élite y la población que le sustenta. Existen muchos elementos que pueden vincular a una élite hacía su población, pudiendo ser estos identitarios, religiosos, de proyección, mitólogicos, históricos... de igual forma que las relaciones entre personas pueden basarse en una cantidad tremenda de elementos diferentes. Pero el factor fundamental que condiciona esa relación es que ambas partes comparten algo. ¿Podemos trasladar entonces una analogía entre una entidad y una persona? Los románticos del siglo XIX parecen pensar que sí, llegandose hasta el extremo de esa personalización de entes abstractos durante los regímenes más radicales del nacionalismo (en los que se habla del "sentir de una población" o de "la opinión de un pueblo", como si pudiera homogeneizarse). Sin embargo, no encuentro posible que un elemento incapaz de emociones, como sería todo grupo humano tan grande que sea imposible conseguir un consenso absoluto, sea capaz de establecer relaciones más allá de las definiciones más obvias. Creo que fue Gibbs quién dijo que "las naciones no tienen amigos, tienen intereses". Por tanto, si en lugar de hablar de emociones entre elementos hablamos de intereses, entonces si es posible encontrar un elemento común. Mi planteamiento (aún ni siquiera una teoría) sería el siguiente. Las personas se vinculan mediante relaciones. Estas relaciones contienen una dinámica de poder, que sería la influencia que un sujeto ejerce sobre otro, produciendo emociones. Cuando una persona no produce emociones sobre otra, no existe dinámica de poder y por tanto, no existe relación emocional. De la misma forma, un entre supranacional se relaciona con su población mediante dinámicas de poder, en lugar de producir emociones produciendo intereses. Si desaparecen esos intereses, desaparece la capacidad de influencia y por tanto las dinámicas de poder. Se convierten en elementos independientes uno de otro. Por favor, que alguien me lo discuta.

Somos las influencias que recibimos

Ayer estaba charlando con una amiga sobre como son las relaciones y, curiosamente, le comenté que ella me ha influido mucho a la hora de plantear lo que creo que debe ser una relación sana. Desde que nacemos casi, estamos expuestos a influencias. Vemos cosas que encajan con nuestra naturaleza o no y las adaptamos, o las evitamos. Somos lo que queremos ser, pero también somos lo que nos dejamos a nosotros mismos ser. No vivimos en compartimentos estancos. Todos estos elementos hacen que, a la hora de analizar una persona, haya tantos factores que se confunden e incluso que se contradicen que es muy dificil reconocer quienes somos. Pero es fácil reconocer con quién sentimos vinculos. La empatía está ahí, pero no es solo eso. Nos influye la musica que escuchamos, las películas que vemos, los libros que leemos. La gente con la que establecemos vínculos y los valores o ausencia de ellos de esa gente. A veces, podemos intuir como vamos a ser simplemente viendo nuestro entorno. Pero ni siquiera eso es fiable. Así que, voy a contradecir el título de este artículo. Somos lo que creamos con las influencias que recibimos y, de ahí, sale el producto final. Un refinado de varios elementos, en el que nuestra personalidad, nuestro carácter, juega un papel fundamental como interprete de influencias, como decisor de la proyección futura de dichas interpretaciones y, como no, como sujeto último del avance o no de nuestro ser.

sábado, 2 de enero de 2021

Comentario sobre sectarismo (Add 1)

El otro día hablaba con un compañero de curro que decía que "X trabaja un montón, no como tú". Este es un rasgo cultural nuestro muy curioso, el que para decir algo bueno, a continuación tenemos que añadir algo malo de otra cosa/persona/elemento. Esa identidad por contraste es común en muchos entornos, pero no es positivo. Entiendo que debe surgir de algún problema de autoestima o de alguna inseguridad, pero determinados elementos poseen cualidades intrinsecas independientemente de con qué o quién los compares (el pescaito frito está bueno. Fin). Esto, aplicado a nuestro sectarismo, nos obliga a decir que nuestra idea es buena en comparación con las demás, que son una mierda. Pero si eliminamos dicha comparación... ah, entonces podemos debatir. No es necesario ensuciar algo para triunfar; se puede triunfar por el mero hecho de poseer virtudes positivas. Ahí lo dejo.

Comentario sobre sectarismo

Hace un rato, para distraerme de un resfriado muy tipico de estas fechas y, como suele serlo, muy pesado, me he asomado al movil a ver que escribía la gente. La ronda habitual: Whatsapp, Facebook... basicamente memes. Y me he encontrado con, una vez más, la típica polémica de fin de año en torno a Cristina Pedroche. Como persona que pertenece a una familia multinacional, ha viajado bastante y habla idiomas, tengo una opinión algo original sobre mi país. Eso no quita que lo quiera un montón, como solo puede quererlo alguien que cumple los requisitos anteriores y, además, ha pasado algunos años de uniforme. Eso significa que lo que voy a escribir aquí no es objetivo y, cualquiera que pierda un momento leyendo esto, haría bien en tenerlo en cuenta. De todas formas es mi opinión, tampoco pretendo construir una religión o una filosofía sobre ella. Somos demasiado orgullosos, testarudos y, sobre todo, emocionales. Uno de nuestros mayores problemas como sociedad no es tanto nuestra incapacidad para el dialogo, que la tenemos, sino nuestra incapacidad para crearnos identidades flexibles. Esto ya viene de tiempos del Cid Campeador, que no es algo de ahora, pero acercandonos al siglo XX, Ortega y Gasset escribió que el español no argumenta, sino que repite sus esloganes hasta que aniquila con ellos al adversario. Antes me corto un brazo que reconocer que estoy equivocado. Y eso es un problema terrible, porque para poder poseer una cierta Autorictas a la hora de exponer opiniones, a la hora de crear un dialogo, necesitamos el respeto de la audiencia. Y ese respeto, si queremos que sea una audiencia adulta y dialogante, solo puede salir cuando estemos dispuestos a ceder. Si siempre tengo razón, si nunca me equivoco... ¿para qué perder el tiempo intentando convencerme de algo? Y si dos personas así coinciden, nos encontramos con ese maravilloso cuadro de Goya "duelo a garrotazos". La polémica de este año en torno a Cristina Pedroche es la misma que sucede todos los años. Y es una polémica articulada en torno a dos verdades fundamentales de este país. Una, que hay gente que va a considerar a Cristina Pedroche mal ( o bien) haga lo que haga, porque es un personaje que ha emitido opiniones políticas de una determinada corriente ideológica y eso la convierte en un icono, a derribar por quién no comparte esa ideologia. Dos, que esas mismas personas, que convierten su identidad en base a determinados parametros en una cuestión de fé, no van a permitir ningún dialogo fuera de las lineas blancas y negras de bien y mal. Esto es un problema y es un problema real. Porque la gente cambia. Cuando yo escucho a alguien que le echa en cara a una persona que hoy diga algo, cuando hace tres meses, un año o veinte años decía lo contrario, recuerdo aquella frase que yo creía era de Sartre y resulta no serlo, que dice que "quien con veinte años no es comunista no tiene corazón, quién con cincuenta años es comunista no tiene cabeza". Yo no me fío de un político, un periodista o cualquiera que no cambie de opinión, porque somos criaturas dinamicas, sujetas a los cambios de nuestros entorno que nos deben condicionar en un sentido o en otro. El árbol que no se dobla se rompe, si me permiten ponerme taoista. Este comentario se resume en lo siguiente. Si no admitimos cambios de opinión, si atribuimos virtud o defecto a un hecho en función de quién lo emite (y no del contexto), si "elegimos unos colores" y nos mantenemos fieles a ellos contra viento y marea... estamos prestando un flaco favor a la sociedad. Yo soy el primero que está dispuesto a decir que, determinadas cosas, no se negocian. Que son hechos taxativos. Por mi identidad, por mi cultura, por mis origenes y, que demonios, por mi preferencia personal. Yo no soy el resultado de lo que me pasa, sino el resultado de mis elecciones sobre lo que me pasa. Y me gustaría terminar esta reflexión invitando a todos aquellos que la hayan leído a que se pregunten: Cuando digo/comparto/opino... esto... ¿esta es mi opinión o viene de otra persona? Y si es mi opinión... ¿por qué pienso esto? Todos necesitamos más debate adulto y más diversidad de opiniones. Y todos necesitamos equivocarnos para aprender.