jueves, 12 de diciembre de 2013

Abraza el caos


Hoy me he encontrado con un comportamiento curioso de una compañera mía. Supongo que os preguntareis porqué me fijo tanto en chicas. Quitando el motivo obvio, tengo que comentar que tengo una personalidad muy femenina (con la que aspiro a empatizar algún día), y que, será por haberle dedicado el tiempo suficiente, a la mayoria de los chicos los entiendo facilmente. Una cosa que he aprendido a lo largo de mi experiencia en el mundo (ooohh) es que casi todos nos basamos en satisfacción de necesidades. Me pica, luego me rasco. Y para prevenir comportamientos uno puede basarse, simplemente, en el descubrimiento de dichas necesidades y el formato más obvio para satisfacerlas.
A eso vengo a referirme. Mi compañera me ha preguntado varias veces para asegurarse de algo. Esta mujer, a la que voy conociendo tras tanto tiempo ahí metidos, tiene un rasgo bastante curioso, muy propio de los españoles en esta epoca y, creo, de las mujeres en todas las epocas. La busqueda de seguridad. O en su caso de certidumbre. Algo totalmente contrario a mi, que hace muchisimo renuncié a la estabilidad.
¿Por qué lo hice? Porque la estabilidad es anatema de toda creatividad. Pero sobre todo porque la estabilidad impide el desarrollo natural de la vida. Todo sistema humano es imperfecto, porque la imperfección es el hueco por el que se cuelan la incertidumbre, la duda, el misterio, pero también la genialidad, la sorpresa, la jugada. En un mundo donde el uniforme sea perfecto y todos hagan todo bien... no existe variedad. Es terriblemente aburrido. Y sobre todo, lo terrible que veo yo, anula la capacidad de reacción. La vida está llena de cosas que uno no se espera. Accidentes, desgracias, novios de hermanas... y es mejor tener una cierta "politica de lo inesperado" para saber reaccionar. Si te aficiones a la estabilidad, si pides que todo siga el procedimiento... cuando saltan todas las alarmas y la vida te da por donde no te esperas, te quedas con una cara de tonto terrible.
Así que me va a perdonar mi compañera, pero no quiero tener seguridad absoluta de nada. Prefiero vivir colgando de la cuerda y abrazarme a ella, a que me den el librito de instrucciones de la vida. Prefiero equivocarme y enamorarme de quien no debo, prefiero viajar y pasar frio y soledad, prefiero comer algo y... eh, con la comida no se juega. Pero que no me pida que le dé seguridad absoluta de algo, porque yo no la quiero, así que dificilmente se la daré a alguien.

Un ultimo comentario, este sobre otra compañera. Tanta dulzura no puede ser buena. Y, aunque podría perfectamente ahogarme en ella, me encanta cuando le añade un punto de limón. Ya falta menos para huir, ¡yuhu1

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