jueves, 19 de diciembre de 2013
El misterio de la amistad libre
Hace un momento andaba pensando en algunas de mis amigas. En que son chicas muy guapas y que, oye, sí, son cosas que pasan. No es un requisito para ser amiga mía. Pero se da en muchos casos. Supongo que porque la belleza, en muchas ocasiones, no es más que el reflejo de una determinada forma de vivir y de una cierta salud y un cierto equilibrio. Que son las cosas que me gustan y con las que me siento comodo.
Claro, pensaba en que ha habido ocasiones que me he sentido atraido por amigas mías. O ellas por mi. Y que es algo natural. Pero a la mayoria de ellas les resulta un estado muy extraño. Ello es debido a que, para la inmensa mayoria de la gente, una cosa es el amor romantico y otra es el amor... mmm... amistoso? Iba a poner filial pero las connotaciones incestuosas me han hecho recular. Y no veo porqué tiene que ser así. Yo no puedo querer a nadie que no sea mi amigo, porque por regla general las cosas que busco en una pareja son las mismas que busco en un amigo. A su vez, tampoco puedo tener un amigo al que no quiera porque... ¿qué clase de amigo sería ese con el que no comparto cosas?
Pero claro, la cuestión no es el sentimiento. La cuestión es la posesión y el miedo. La monogamia impuesta, no consensuada. "Tienes demasiadas amigas". La elección que guillotina, a la izquierda o a la derecha, conmigo o contra mi, tus amigos o tu novia.
Me parece una tragedia tener que vivir así. Me parece una tristeza. Y me parece que es muy poco sano y muy poco honesto con uno mismo. El ser humano está diseñado para vivir en tribu... ¿por qué vivir en pareja? En Vigo, los hermanos de mi abuela tenían una finca. En ella habían construido dos casas y a medida que los hijos se casaban, habían ido añadiendo pisos. El día del Carmen se reunían tranquilamente veinte o treinta personas que vivían allí, familia en mayor o menor grado. Mis amigos son mi familia (aparte de mi familia que, claro, también es mi familia). Y me parece de una crueldad gratuita y absurda esas personas que aparecen en tu vida exigiendo, en lugar de aportando.
El otro día leí que la gente que amas te hace sufrir, y la gente que odias te hace sufrir. Al fin y al cabo, todos te hacen sufrir. La cuestión es decidir por quién merece la pena hacerlo. Pensad un momento en la idea que he planteado, la de compartir, y sed sinceros con vosotros mismos. ¿Creeis que vuestra pareja encontrará alguien mejor que vosotros ahí fuera? Entonces, sinceramente, no os mereceis a esa pareja. Y ella se merece a algo mejor que vosotros. Espabilad. Creced, ser orgullosos, amaros y luego amar a los demás. Pero no igualeis por debajo, como la LOGSE. Tended a la excelencia y, una vez consigais ser la mejor versión posible de vosotros mismos en vuestro actual estado y circunstancia, disfrutadlo. Pero no dejéis que el miedo os impida crecer.
Y no me cortéis el rollo a mi :-P
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario