viernes, 28 de febrero de 2014
Se acabó el tiempo de recoger flores
Si alguien sigue este blog, que espero masacre cuando acabe el dichoso curso, verá que en mi hay una evolución. Hace un año y algo conocí a una chica maravillosa y me dije "voy a madurar". Mi aspiración en la vida era orientar mi vida de forma que una piba como ella encajara, porque en mi ritmo vital de entonces no lo hacía. Era más una cuestión de actitud y de conciencia que un problema real. Yo sé, desde siempre, que tengo capacidad para asumir mucha responsabilidad y que puedo ser tan maduro como quiera o más. Pero nunca había querido. Primero me obligaron y, cuando dejaron de hacerlo, decidí ser un adolescente. No preocuparme por nada ni por nadie, dejar que me lleve el viento y la marea.
¿Qué pasa? Que si no te comprometes, no juegas. Tomé decisiones que quizás fueran erroneas por no comprometerme. Elegí por otra gente. Yo me iba... mejor sigue con tu pareja... mejor buscate alguien de tu edad...
Pero eso se acabó. Decidí dejar de jugar. Porque llega un momento que te das cuenta de que, si quieres algo real en tu vida, tienes que ofrecer algo real. Que no puedo seguir "robando" confianza que no me merezco, porque a ratos me siento mal.
Aunque eso tiene un problema. Mientras no aparezca mi Princesa Disney favorita o su equivalente apropiado, algo tengo que hacer. Como decía mi colega australiano, hay que entrenar para mantenerse en forma. Pero ya no me siento mal, porque soy honesto conmigo mismo. Y con el resto del mundo.
Claro que ahora estoy al otro lado. He conseguido volverme un chico serio y responsable. No voy a optar a por esa chica fantastica que tanto me enseñó, porque era una de las condiciones desde el primer momento. Mis intentos en ese sentido fueron torpes y provocaron una reacción de rechazo que no quiero volver a provocar. Así que aprendo y crezco. No hay errores sino oportunidades de progresar. El caso es que ahora, visto desde el otro lado, uno se da cuenta de que determinadas cosas ya no son para él. Que el tiempo de determinados tonteos, de determinadas escenitas, de determinadas... persecuciones, se acabó. Uno se mira en el espejo y vé a un tío que vale, un tío hecho y derecho. Y no admite negociar ni regatear cosas que se ha ganado.
Ojo, que el tonteo, el romanticismo... todo eso es maravilloso. Pero el tonteo por el tonteo, sabiendo que no lleva más que a alimentar el ego de una chica, es una perdida de tiempo tremenda y absurda. Y ya estamos mayorcitos para determinadas tonterías.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Dios mío, que grande. Totalmemente de acuerdo.
ResponderEliminar