lunes, 3 de marzo de 2014
Mierda de semana
Este post no contiene ninguna busqueda trascendente de la felicidad, ninguna reflexión profunda ni ningun sabio consejo. Simplemente es para dejar constancia escrita de que hoy, día tres de marzo, estoy hasta las gonadas. Ayer fue el cumpleaños de la mamma, pero yo no puedo acercarme por Cádiz porque nada de lo que pido en la puñetera escuela me lo dan. Mi amago de pestiñeo de hace dos semanas se ha confirmado como lo que era, un pasatiempo para subirle el ego a una chica. Aunque debo reconocer, como nota positiva, que aun mantengo mi toque creativo e interesante.
Así pues, venga, va. La semana pasada Hacienda decidió reclamarme un dinero que legalmente no tiene derecho a ello, pero que aún así me reclamará y habré de pagar. La chica con la que estaba tonteando pasa de mi porque, en palabras de ella, "soy mala" (cosa que yo le he confirmado en multiples ocasiones. Inquietante, cuando no pasan de ti porque eres un golfo pasan de ti porque eres demasiado bueno. Ná, realmente se la está trajinando otro). Y encima el lunes corriendo cogí frío, no me he curado y llevo todo el fin de semana en cama con fiebre. Llego al medico hoy y me echa la bronca porque, si el viernes estaba bien, hoy debería estarlo. Aunque realmente lo que está haciendo es reñirme por la media docena de compañeros que tengo que se rebajan entre semana para no hacer deporte y libran el fin de semana para salir de fiesta. Curioso como se parecen los medicos y las mujeres en algunas cosas.
Así que resumiendo, la semana pasada me ha costado salud, dinero y amor. Y ojo, nada más que ha dado el primer paso en una larga caida cuesta abajo. Estamos a diez días de que sean tres meses sin dejar de llover aquí, en la gloriosa tierra de Mordor, y no se vé el sol en mi vida por ningun lado. ¿Qué drogas tomo para animarme a seguir? ¿Y yo que sé? Algo me inventaré. Soy demasiado cabezota para rendirme, cuando la meta está tan cerca, y demasiado inteligente para seguir engañandome a mi mismo con la zanahoria que me pongo delante de la nariz. Aguanta otro día. Aguanta otra semana. Merece la pena.
El viernes me llamó Tas. Ya van dos llamadas de telefono desde sabe-Dios-por-el-mundo-adelante que viene a España y quiere quedar conmigo. Esa niña es un cielo. Borja ha querido trampear hoy un examen por mi. Y sé que ahí fuera hay gente que me quiere mucho, gente que se preocupa, que hace lo que puede por cuidarme y que tiene esperanza en mi. Hay muchas nubes y me cuesta verlos, pero sé que están ahí. Así que bueno, venga, que coño. Vamos a tomar aire y adelante. Ya es un día menos y una semana menos. Aunque sea una semana de mierda. A por ella.
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En el tema de la chica me solidarizo y pareciera que hablase de mí, oiga. En el tema de hacienda, son unos perros y tb pasé por lo mismo. Por tener dos pagadores. Es decir, por buscarme la vida y currar. Tuve que pagar lo que no estaba en los escritos. Y bueno, no todos los médicos somos como ciertas chicas. A Dios gracias. Abrazo.
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