sábado, 15 de marzo de 2014
Wild horses (mujeres curiosas)
Hace años, un día en un salón del manga en Canarias, Carol (mi hermana mayor :-) ) dijo una cosa que me sorprendió. "Ale, a ti no te gustan guapas o feas. Te gustan raras".
Es cierto. Me llaman la atención las mujeres interesantes. Las disfuncionales, las inquietas, las curiosas, las diferentes. Las que tienen mucho carisma y valen como protagonistas de una pelicula o una novela. Las que te hacen preguntarte cosas, las que te mueven. Las que están a medio hacer, como yo, porque siempre se puede crecer un poquito.
Todas las chicas con las que he salido eran amigas mías. La mayoria de ellas, al cabo de un tiempo, volvieron a serlo. Una relación no es más que una fase, un proyecto, una posibilidad. Para mi, es una clausula del contrato de amistad. La atracción se basa en una serie de dinamicas químicas que ni entiendo, ni maldito si quiero, pero que aparecen y desaparecen. Mi cerebro está hecho mierda, y bien sabe Dios que no tomo drogas. Con razón los colegas dicen "me encantaría ver a Ale borracho algún día" -y como ya lo han visto unos cuantos -, "me encantaría ver a Ale fumado un día".
Que me voy del tema. Lo que quiero decir con esto es que, para mi, una relación es una fase, motivada principalmente por la curiosidad. La mayoria de chicas con las uqe he salido estaban intrigadas por mi. Querían descubrir mi misterio, compartirlo, aprender, crecer. Querían conocerme y querían conocerse, porque al fin y al cabo el objetivo de toda relación es pasar del "yo" al "nosotros". En mi caso, las pocas veces que he llegado a cruzar esa linea, el "nosotros" ha seguido cambiando, porque no sirvo para quedarme mucho tiempo en la misma posición, en el mismo sitio, con la misma canción.
Claro, a veces de esas relaciones he aprendido mucho. Otras veces no tanto. Pero siempre ha merecido la pena, porque lo que me mueve a mi (y a otros muchos seres humanos) es la curiosidad. Quizás sea por eso que, como he dicho alguna vez, potencialmente podría liarme con casi cualquier amiga mía. La mayoria de mis amigas, de las poquisimas que tengo, lo entienden. Saben que, para mi, el sexo es solo otra forma de comunicación y el grado de intimidad necesario para tener una relación está muy por debajo del grado de intimidad que yo exijo (y doy) para tener una amistad verdadera.
Quizás por eso tengo tan pocas amigas. Como decía Damian, mi forma de ser intimida. Mi independencia, que a veces no es tanta -cuando la distancia se hace demasiado grande, sea en el tiempo o en el espacio emocional, los lazos empiezan a deshacerse y aquel que antaño era tu amigo ahora es... alguien-, mi seguridad en mi mismo, mi iniciativa, mi empuje. Mi hambre. Pero a lo largo de mi camino, a veces durante más tiempo y a veces durante menos, he encontrado mujeres que han dado un paso al frente y han recogido el guante, que han aceptado el desafio. Mujeres a las que hice sufrir y que me hicieron sufrir a mi, que me hicieron feliz y a las que hice feliz. Y a todas ellas, y a las que se atrevan a venir, les dedico este saludo. Porque fuisteis parte de esta historia absurda que es mi vida y sois parte de ella y, en general, moláis moito. Un beso
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