viernes, 28 de marzo de 2014
Yo confieso
Alguna vez una amiga me ha comentado que estos post son demasiado privados y que ella no se atrevería a escribir algo así. El de hoy es especialmente privado. Voy a sacar mis demonios a pasear y, si alguien alguna vez me menciona esto en una conversación, más le vale tener muy claro que, a partir de ese momento, toda posibilidad de relacionarse conmigo ha acabado. Este mensaje es una botella al mar de mi mismo y no quiero que nadie lo interprete, lo comente, opine o lo que sea. Esto es para mi.
(Sé que no debería publicarlo entonces, pero con el desastre de pendrives, discos duros portatiles y etc etc, aquí al menos estoy seguro de que no lo pierdo).
En dos ocasiones he sido acusado de crimenes gravisimos. Al igual que existe la presunción de inocencia, yo creo en el beneficio de la duda. Así que, cuando me acusan de hacer algo, mi primera reacción es preguntarme si realmente lo habré hecho y porqué se interpreta así. Que está pasando. El primer compromiso de toda persona que se quiera considerar honesta es con la verdad. Luego ya vendrá el porqué, pero primero hay que saber el qué.
Yo me he criado entre mujeres. También he ejercido alguna vez de tal, con mi hermano, en ese extraño rol que mantuve. Soy una persona fisicamente pequeña y debil. Y de pequeño me libré de muchas por la intervención de mis primos mayores. Es decir, que conozco el abuso, tanto psicologico como fisico, en primera persona del singular y no necesito un tutorial de youtube para reconocerlo cuando lo veo. Tampoco he sufrido una barbaridad, ojo. Simplemente lo he visto cerca y he podido apartarme a tiempo, lo suficiente como para darme cuenta de que, aunque pensemos lo contrario, la bestia está a apenas un paso de la superficie.
Como decía antes, en dos ocasiones he sido acusado de crimenes gravisimos. He sido acusado de herir a una persona hasta el punto de que se hacía cortes para aliviar su dolor psicologico y he sido acusado de "casi violación". Eso de "casi violación" me suena a chiste, como cuando yo bromeaba con Karen y le decía que me dejaba violar " ¡no! ¡no! ¿por qué paras? ¡no! ¡no!". Era una broma recurrente entre nosotros, pero cuando hay gente lastimada NO tiene gracia. Y si algo soy yo, es responsable. Si he hecho daño a alguien, voluntaria o involuntariamente, estoy dispuesto a asumir las consecuencias, ofrecer reparaciones y, si no fuera posible, sufrir el castigo que me correspondiera.
Pero no quiero juegos. No es ninguna tonteria. Yo he pasado por una depresión, he pasado noches sin dormir, he tenido que agotarme para poder descansar. Y si alguna vez he hecho daño a alguien, quiero que me lo reclame. Quiero que sea valiente y me mire a los ojos y me diga "me hiciste daño". Porque si no, esa persona nunca se va a curar de verdad. Va a inventarse cincuenta historias, cada cual más retorcida, en la que yo voy siendo siempre peor. Es inevitable hacer daño a la gente a veces. Cuando rechazas a una chica le haces daño. Pero yo intento ser honesto, intento mirar a los ojos a la vida, intento tratar a la gente como me gustaría que me trataran. Y cuando me equivoco, lo reconozco. No pasa nada. Somos humanos. Yo creía... yo pensaba... no van a evitar el castigo ni a justificarme. Simplemente van a dar más detalles, más perspectiva, a una historia que no puede tener una sola dimensión, porque eso es injusto. Quiero que, quien me acuse, me permita defenderme. Y una vez yo me haya defendido, juzgue y decida. Pero acusar es muy facil y, si esa persona tiene un minimo de honestidad, se va a ver hundido. Cuando me acusaron de los cortes tuve que acudir a una amiga para que me dijera que no, que yo no soy un monstruo. Ahora no tengo a ninguna amiga que pueda hacerlo. Y no quiero. No voy a ir corriendo a las faldas de mami para que me diga "ea ea". Voy a ponerme a disposición de mi acusador, que me confronte, que me diga lo que me tenga que decir. Pero no voy a sentirme culpable por algo que no he hecho más que en la mente de esa persona.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario