martes, 4 de marzo de 2014

Y a proposito de pelear

Como escribí en el anterior artículo, casi nada cae del cielo sino que debe ser conseguido peleando. Y lo que cae del cielo hay que defenderlo peleando, así que estamos en las mismas. Ahora bien, ¿por qué merece la pena pelear?
Os voy a contar un secreto. Hay que pelear por aquello que somos. Enseguida caemos en la trampa de creer que merecemos esto o que merecemos lo otro. Que en virtud de nuestros esfuerzos existe una recompensa. Ese es el camino facil y es mentira. No hay arco iris al final del camino. Ninguna chica guapa te va a poner la corona de campeón en la cabeza y te va a dar un beso. Lo que te espera es más polvo, más suciedad, más esfuerzo y como gratificación, esa mierda que dicen del deber cumplido. No. Con suerte, podrás sentarte con esa gente que te quiere por lo que eres y celebrarlo con ellos. Eso que te habrás ganado, el respeto de gente que lo vale, el aprecio de aquellos que te miran a los ojos y comparten un lenguaje contigo. Y eso es lo que merece la pena. Hay que dejar de lado todas esas ideas sobre el paraiso cristiano o similar. Es una muleta en la que apoyarnos cuando creemos que no podemos más. No. Insisto en la negativa, porque eso solo nos ablanda y no es momento para ponerse blandos.
Estoy leyendo algo de Bob Marley. One love. Como me gusta como escribía ese hombre. Y me quedo con el mensaje ese, con que habrá un lugar para aquellos pecadores que sacrifican todo por aquello en lo que creen. Al fin y al cabo, nadie debería ser castigado por ser fiel a su naturaleza. En todo caso, debería ser castigada la naturaleza por no ponerle freno a determinadas personas.
P.D: Y nota mental, si no hay pibas, pues no hay pibas. Deja de lloriquear y espabila, puta nenaza.
P.D 2: Un día conoceré a una chica con la que podré cantar "falling leaves" de Sentenced y no sentirme idiota. Y eso estará bien.

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