Estoy pensando en esa frase "No puedo perdonar". Que maravilloso debe ser tener esa edad en que todo es blanco y negro, simepre hay buenos y malos y existen lineas clarisimas que los definen.
Yo no creo en eso. Quizás me atrae tanto ese rasgo, la certeza de la que carezco, esa solidez que encuentro en Rabanal contra mi constante fluir. Y sin embargo (Sabina...), yo las cosas importantes las tengo clarisimas. Como el hecho de que ese "no poder perdonar" es envenenar tu propia sangre con algo que no saldrá nunca, un freno que se pone uno mismo que no tengo ninguna gana de imponer en mi vida.
Hace años dije que eras mi veneno favorito. Pero ya no quiero más veneno. Quiero cuidarme. La epoca del sufrimiento y el dolor para sentir algo pasó. Estoy sano. He aceptado. Y no hay nada que no pueda perdonar. Toda decisión la tomo basandome en hechos presentes, no en agravios pasados que no tienen continuación en el tiempo.Vivo ahora. Y ahora es aquí y aquí soy yo.
Te voy a contar un secreto. Cuando yo era pequeñito y mi padre se fue de casa, le juré odio eterno. Nunca lo perdonaría. Fui rencoroso y acumulé agravios. Contra mi padre. Contra el mundo. Eso se convirtió en una forma de ser. Aún tengo mi lista, porque perdono pero no olvido. Mentira. Quien no olvida vive con una mochila de ascuas a la espalda, y no puede dejar de notar el calor. Por eso, hace muchos años, dejé ir el recuerdo de mi padre. Estaba muy ocupado cuidando de mi hermano, que me había hecho muy feliz, para preocuparme de odiar a nadie. Mi hermano no odiaba a nadie. Vivía al día. Si se enfadaba contigo, se enfadaba. Pero enseguida se le pasaba y volvía a abrazarte y darte besos y jugar contigo. Entonces aprendí que odiar no vale para nada. Que es una perdida de tiempo. Es como gritarle a alguien que habla otro idioma y no te entiende, lo unico que consigues es cansarte pero no avanzas nada.
Decía Rosario II que soy un vampiro social. Es una de las mejores definiciones de mi que he escuchado en mucho tiempo. Yo me alimento de mi entorno, doy y recibo. Constantemente interactuo. Pero necesito sangre sana, sangre que crezca. Soy una persona maravillosa y no tengo necesidad de hacerme daño usando a los demás para ello. Así que suerte, y ojalá aprendas lo que aprendí yo. Que si uno quiere disfrutar del gran mundo, no puede perder el tiempo repasando la misma piedra con la que tropezó una y otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario