lunes, 17 de marzo de 2014
Please let me introduce myself
Hola buenos días, chicos y chicas. Hoy vengo con un par de reflexiones flanderianas, motivadas por un fin de semana donde he conseguido salir de la rueda de hamster. ¿Y eso como se hace? Bueno, cada uno da lo que recibe y yo soy una persona bastante simbiotica, por no decir directamente que soy un parasito. Ya comenté en cierta ocasión que, si definimos las personalidades como muy "solidas" -yo soy así y punto- o "liquidas" -todo depende-, yo tiendo más a lo segundo que a lo primero. Soy más adaptable pero menos estable, hasta el punto que en ocasiones loqueo de forma gratuita. He pasado por una racha bastante así, hasta que curiosamente me he juntado con Román, Migue, Zeke un poco... y he salido de la rueda de hamster y he visto que hay vida más allá del "oficina, metro, apartamento".
Por cierto, un pequeño apunte sobre Herr Román. Es muy facil quedar con gente. Uno dice "¿hora y sitio estimado?" y alguien dice "Sobre las cinco en el cafelito, ya confirmamos". Y efectivamente se confirma. Como decía ayer con el Luichi, no sé porqué la gente se empeña en hacer dificiles cosas que son faciles. O como decía el Deivid, hace más el que quiere que el que puede.
Bueno, un par de reflexiones gratuitas a las cinco de la mañana. Dado que he conseguido salir de la dinamica estimulo-respuesta, consistente en "trabajo/me evado del trabajo" y mi cerebro aun fluye libre, puedo fijarme en ese paisaje que me encontré caminando y dedicarle un par de minutos. En este caso mi paisaje es una frase que comentó una chavala el viernes. "Ale probablemente sea una de las personas menos racistas que conozco".
Tampoco me conoce mucho, claro. Fue una frase bastante atrevida. El caso es que estuve reflexionando ahora sobre el tema. Yo soy una persona con bastantes prejuicios, la verdad, pero son prejuicios facilmente desechables. Por ejemplo, no soporto a la gente que se considera superior en virtud de su nacimiento y te mira por encima del hombro. Eso significa que no soporto a los alemanes. ¿Qué luego conozco a un alemán y el tío es del carajo? Pues claro. Somos individuos, por muchos grupos, tribus y culturas a los que pertenezcamos. Pero yo a priori estoy a la defensiva ante determinadas actitudes "topicas". Así que entono el mea culpa, dejo la piedra en el suelo (aquel que esté libre de pecado... ) y os digo que tengo mis prejuicios. ¿Que me esfuerzo por que los árboles no me impidan ver el bosque? Pues claro. Pero tras muchas ocasiones de repetirse las mismas experiencias, uno tiende a estar prevenido.
La otra reflexión es ingeniosa. Ya os he hablado en varias ocasiones de "chicas que cocinan tartas los domingos". Ayer me hizo muchisima gracia un mensaje de una chavala, primero por la forma
"Ale, ¿estás? Sí dime. ¿Quieres un poco de tarta?" - parecía que estuviera en la habitación de al lado, en vez de ser una chica a la que hace dos meses que no veo - y luego por el contenido, claro.
A ver, para los que hace mucho que no pasais por aquí. En la navidad de 2012 me fui por el mundo adelante en el que, en teoria, iba a ser mi viaje de despedida de la mochila. Ahí conviví con dos extremos de mujer, curiosamente ambas turcas. Mi colega Pinar, empleada de banca, chica responsable, familiar, sensata, muy romantica. Absolutamente "standard". Una chica para la cual casi todo comportamiento fuera de la escala de lo politicamente correcto es anatema.
Por otro lado, conocí a mi colega Deniz. Cantante, viajera, independiente, muy romantica. Absolutamente "alternativa". Una chica que establece que comportamientos son y cuales no son anatema.
Partiendo de esos dos extremos, casi todo el mundo es "graduable" en una escala decimal. Uds elegis donde ponéis el cero y donde el diez. Con los chicos es distinto e igual, porque nosotros tendemos mucho más a "lo que diga mi mujer", pero tengo malas noticias para vosotros. El no tomar ninguna decisión ES una decisión. Así que, cuanto más nos acercamos al "lo que diga mi mujer", más tendemos a la parte de la tabla que queda donde "chicas que cocinan tartas los domingos". En versión masculina, claro.
¿Y yo por donde ando? La verdad que esto no es una constante en la vida. Uno no nace siendo chica que cocina tartas los domingos y se pasa así la vida. Deniz tendrá días en los que lo unico que le apetezca sea quedarse en casa con su novio viendo una peli y que le jodan al universo y Pinar estuvo en las manifestaciones del parque Gezi. Yo, si tengo que perfilarme, tiendo más a la mochila que a la tarta. Mucho. Pero no dejo de ser un acomodado chico burgues y me gusta tener una ducha diaria y una cama en la que dormir. Creo que, además de una escala, habría que hablar de una "zona". Es decir, si colocamos al 0 en las tartas y el 10 en la mochila, yo podría ser un siete y moverme entre cinco y ocho. Cuando comento de mis viajes, de mis aficiones, de mi forma de vida, mucha gente se sorprende y me considera muy aventurero e intrepido y... Y son tonterias. Porque todos tenemos nuestra propia perspectiva, y según nuestra forma de ver el mundo todo es "normal". Para un tío que todas las semanas nade entre tiburones, eso es algo sin importancia, aunque yo no tendría cojones de hacerlo. Pero como planteé ayer, vivimos en dos escalas, una con respecto a nosotros mismos y otra con respecto a nuestro entorno.
Y por dios, como me reí ayer con lo de la tarta. Entre eso y el Tofu pancakes, que tarde más culinaria y divertida, para rematar un fin de semana culinario y divertido. Gracías, gente. He cogido aire para otra semanita.
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