lunes, 24 de marzo de 2014

Contextualización

El sabado estuve en una exposición de arte de la que no me enteré de la mitad. Comentaba con la colega que me llevó, que seguro que sabe del tema (para algo es diseñadora), que me falta información. Ella decía que eso no debería ser mucho obstaculo y, viniendome arriba, cité a Bertholt Brecht, según el cual "el arte bueno no necesita explicación". Así que, si la obra no me dice nada, es que no es lo suficientemente buena.
Ahora estoy sentado en mi clase. Visto uniforme. Estoy rodeado de gente con la que no tengo casi nada en común. Y sigo sin entenderlo. En primer lugar no acabo de entender, emocionalmente (intelectualmente es otra cosa) que hago aquí sentado. y en segundo lugar, la repulsión que provoca estar en un lugar que no me gusta provoca frustración, que a su vez provoca rabia. Si, vosotros también habéis visto "La amenaza fantasma" y escuchado a Yoda. Grande Yoda, grande.

¿Qué tienen en comun esas dos circunstancias? Os lo explicaré. En esta vida nuestra, casi todo depende del contexto. Pero ese "casi" es bastante importante. Es la diferencia entre justificar y explicar. Ok, esa referencia me ha salido un poco oscura. Voy a ampliarla. Cuando tu justificas algo, estás dandole sentido y dando a entender que es apropiado, que es "justo". Si yo justifico llegar tarde, la gente no puede enfadarse conmigo. En cambio cuando uno explica algo, está simplemente enunciando un hecho para que sea entendido. No pretende aplicar un juicio moral sobre ello. Si yo explico porqué llego tarde dejo al interlocutor la libertad para considerar si tiene sentido o no. Es decir, si está justificado.
Dado que vivimos en un mundo de complejas realidades eticas, la gente tiende a justificar todo. Y, como con todo aquello de lo que se abusa, llega un momento en que deja de tener efecto y validez. En el que se agotan las justificaciones y las excusas y lo que uno quiere, lo que uno rabia por ello y necesita, son soluciones.
Otra cuestión interesante sobre la contextualización es el tema de las expectativas. Pero ya he hablado demasiado sobre eso. Dejemoslo en que, lo que en un determinado momento y lugar es justo, apropiado e incluso bueno, en otro momento no sirve. No llega. Ese es un esfuerzo de contextualización bueno. Si hace doscientos años, en España, un hombre llamab hijo de puta a otro, este lo retaba a duelo y al día siguiente se mataban a bastonazos, era algo apropiado. Normal. Que hoy en día pase eso es una aberración. Y si alguien me lo justificara (eh, he vuelto), citando lo que hace doscientos años era normal, le diré que es un demagogo (si estoy generoso) o un idiota (si no lo estoy). ¿Veis? Depende de mi estado de animo mi nivel de diplomacia. Casi cualquier cosa en esta vida está relacionado con otras cosas, que la afectan en menor o mayor grado. Apenas existen elementos aislados, todo son sistemas. Y dichos sistemas están condicionados por sus elementos, claro. - luego sigo. Esta gente no se calla, mierda -.

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