lunes, 24 de marzo de 2014
Vamos a dar gracias por las cositas buenas
Estoy muerto. He dormido once horas, con una pausa para ir al baño, y aún querría dormir otras tantas. No puede uno pegarse un día como el que me pegué yo este sabado en medio de la maquina de picar carne y emociones que es este curso. Pero necesitaba hacer algo. Dios, ¡como lo necesitaba!
Y no ha estado mal del todo. Es decir, las expectativas eran demasiado altas y ni yo, ni el entorno, ni la gente ha estado a la altura. Pero era normal. Yo no tengo veinte años y, tras toda la semana que llevaba, dormir casi cuatro horas y luego coche, avión, andar... es bastante. Y no sé muy bien que esperaba, pero estoy en un momento de mi vida en que ni todos los abrazos del mundo son suficientes. Quería sol, quería estar a gusto, quería comida, quería descanso, quería cariño. Y bueno, oye, no estuvo mal. Por fin conocí a sita Di en persona y es tan... tanto. Quizás demasiado. Luego nos despedimos con un "hasta siempre" y muchos buenos recuerdos. Deambulé por la ciudad de compras, sin rumbo, un poco como mi vida. En ese espacio en blanco vi mucha gente y estuve solo entre ellos, contemplé a un niño como mi hermano riendose y quise abrazarlo, a él y a sus padres. Estoy roto por dentro y lo sé, pero este fin de semana me he dado cuenta de hasta que punto.
Luego apareció la cuñada de Sandra, Lucia. Y es un encanto de niña, una mujer fantastica. Fuimos a una galeria de arte de la que no entendí la mitad (una lastima, no valgo para hipster) y paseamos y hablamos. Me lo pasé muy bien pero ya iba corto de gasolina. Luego llegaron Silvia, Javi, Jordi (el hermano de Silvia) y Marta (su cuñada). Fuimos a cenar a un bar alemán (lowenbrau, siii !), luego a un pub ambientado en Lost (la serie). Estuvo bien. La verdad que conté historias y me reí mucho, y cuando luego fuimos al Mcdonalds y de allí me llevaron al aeropuerto me sentí abrumado. Pero me caía de pie. Había pasado mucho tiempo solo, mucho tiempo andando, mucho tiempo sin objetivo... que es mi problema. Y me sentía roto por dentro. Dormí dos horas en el avión, cogí el coche y me volví para casa. Escribí algo, llamé a mi madre y nos pegamos casi dos horas, quedé con Joey para ir a comer algo, paseamos bajo el sol, pinté muñequitos, aclaré con Di que era un "hasta luego". Y dormí. He dormido casi doce horas y no me quito el cansancio, la tristeza, la nostalgia... y las ganas de más. Así que no ha debido estar tan mal. Y me siento muy agradecido por las cositas buenas, por la sonrisa de Di que es imposible, por la sabiduria de Lucia, por los paisajes maravillosos, por la gente, por más gente... por la musica en la calle, por los parques, por los bancos donde sentarme a leer o escribir en medio de la calle, por las esquinas con historia, por los puentes, por los horizontes. Por el arco del triunfo, por el paseo de gracia, por el barrio de gracia -con sus plazas civiles-, por... por toda la vida que me he metido en vena en unas horas. Y ahora otra vez al boquete, a diluirme. A por ello, pero sobre todo, gracías por la musica. Aunque este sea un fin de semana de hasta siempres, y haya tanta gente que apareció la semana pasada y ahora se diluye. Pero fue bonito. Sobre todo, recorda que fue bonito.
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