domingo, 9 de marzo de 2014
Historias
Hechas de trozos de historias. No sabía que esta pulsera podía tener una historia así como la que me ha dicho Carlos. ¿La tendrá de verdad? No lo sé. Estaba demasiado borracho. Pero como aquel chico que conocí en el avión cuando volvía de Brasil, me gusta creer que en la vida hay muchas más cosas que las que vemos y vivimos, y que cuando pensamos que todo va fatal, que nada tiene sentido... surge algo y te da un abrazo y te dice "a por ello". Esta pulsera, que me regaló la chica aquella noche, vino en el momento justo en que no podía más. Como apareció Caro Di ayer. Justo cuando crees que te ahogas, Dios te manda un soplo de aire para que puedas aguantar un poquito más. Y otro paso. Y otra brazada. Y ya está ahí la meta, aunque aún no la veas, pero la sientes.
Si esta pulsera es lo que me dijo Carlos, no lo sé. Pero quiero creerlo. Y con eso basta. ¿No? A veces tampoco necesitamos TANTA realidad. Solo la justa para hacernos sonreir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario