jueves, 6 de noviembre de 2014

necesitamos musica


Ayer por la noche una chavala en el facebook habló de Endless River. Temazo de Pink Floyd. Mientras lo descubría, me asomé al Art Hostel en fotos. Ese viejo hogar. Lo echo de menos. Echo de menos el Ale que es en ese sitio. Es un sitio que descubrí por la musica y para mi Sinatra va a estar siempre asociado a Rali y a ese lugar. Recuerdo que de pibe los Rolling Stones me parecían musica de viejos y ahora el power metal me aburre lo indecible. Crecemos y cambiamos y la banda sonora de nuestra vida, nuestro entorno y nuestras canciones cambian y evolucionan. Pero en el fondo siempre son las mismas y, cuando no sabemos que hacer y nos sentimos perdidos, volvemos a las raices. Roots, bloody roots. Cuando no sabemos expresarnos, cuando sentimos una presión por dentro y somos incapaces de ponerle nombre... entonces surge la musica en una oleada. Y sin darnos cuenta tarareamos una canción que expresa justa y exactamente como nos sentimos. Apoyado en el subconsciente, dejamos que la vida fluya ante nosotros como si le pasara a otra persona.

Yo no soy una persona dada a tomar profundas decisiones racionales. Yo me apoyo en mis hombros. Actuo, luego saco conclusiones. Según mis sensaciones. Me fio más de mis errores que de mis aciertos y, poco a poco, voy estableciendo cadenas causales sin que aparentemente tengan orden ni concierto. Estoy comodo así, demasiada planificación me aprisiona. Hora de dormir. Hora de olvidar.

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