lunes, 16 de septiembre de 2013
Cuidado con el odio
Es muy fácil cuando nos sentimos frutrados proyectar esa agresividad hacía el extranjero. Es muy fácil protestar, es muy fácil echarle la culpa a los demás, es muy fácil buscar una victima y hacerla pedazos.
No funciona. Eso solo nos encoge. Nos arranca pedazos de lo que somos y nos vuelve más oscuros, más pesados, menos nosotros. Hay que tener cuidado con el odio y con la ira. Es una fuerza poderosa y, bien usada, nos permite dirigirnos hacia objetivos que, con sosiego y calma, no alcanzariamos. Pero no podemos dejarnos embriagar por el suave sabor del veneno que generamos. Es mejor sentirnos equilibrados, estar a gusto con nosotros mismos y con el mundo. Creo que entiendo un poco a lo que se refería Gandhi con aquello de que la resistencia no es pasiva, sino totalmente activa. Tomar la decisión de no ser negativo es difícil. Es mucho más facil protestar, encogerse y volverse rencoroso, miserable, triste. Y la tentación siempre está ahí, quizás por eso me sorprende haber podido salir del paso en esta ocasión. Pero ya veremos. Aun falta mucho año, y la frustración injustificada, la negación de los valores es algo que hiere profundamente. Aunque ya demos por hecho que la calidad como militares y como humanos de muchos es inferior a lo que debería, eso no es excusa ni para rebajar la nuestra, ni para dejarnos llevar por la miseria humana. Hay que ser grandes, porque solo siendo grandes podemos respetarnos a nosotros mismos, siendo la mejor versión posible, dando lo que tenemos y lo que somos. En definitiva, existiendo como una afirmación, no como una pregunta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario