jueves, 19 de septiembre de 2013

Corriendo con los mayores


El otro día comentaba uno de los compañeros como, cuando eramos marineros, ser sargento alumno parecía ser algo tan impresionante... y ahora, visto desde el otro lado, no parece para tanto. Sucede un poco así con otras cosas en la vida, que antes yo me sentía intimidado por personas con muchos mayores conocimientos o experiencia que yo y ahora... simplemente es otra parte de la vida. Quizás por eso no me gusta la gente que se siente intimidada por mi. Yo no soy una gran persona, solo depende de con quién me compares. Y me gusta pensar que en mi entorno hay gente tan grande como yo o más, y me gusta cultivar esa sensación de incertidumbre. ¿Modestia? No, para nada. Yo considero que soy una persona fantastica. Pero también considero que a mi alrededor hay gente tan fantastica como yo. Claro que hay mucho inutil pero... esa gente no está a mi alrededor. Esa gente está de fondo, de decorado. ¿Entendéis lo que quiero decir?

Ahora hablemos de correr con los mayores. Tengo la gran suerte de tener conmigo a personas muy grandes, que aportan mucho a mi vida por el mero hecho de ser. Muchas veces pensamos que, para hacer algo para los demás, tenemos que tomar una posición activa. Pero no siempre es así. Para personas con una determinada percepción o necesidades, el mero hecho de nuestra existencia ya les aporta cosas. Yo tengo colegas que, solo saber que existen y son como son, me permite tener fé en el ser humano. ¿Estupido? ¿Ingenuo? Bueno, me han llamado cosas peores. Y hablando de que me llamen cosas raras, atentos a la siguiente frase.

«Freiheit ist immer die Freiheit des Andersdenkenden» («La libertad siempre ha sido y es la libertad para aquellos que piensen diferente»). de Rosa Luxemburgo, lider comunista polaco-alemana de principios de siglo. Me gusta esta frase porque, al fin y al cabo, la libertad es el principal valor de nuestra sociedad occidental y lo que nos caracteriza. Y es un valor incomodo, desagradable, que hace que nos salgamos de la linea. Es interesante como en el comunismo encontramos a tantos nombres judios, Lenin, Luxemburgo, Marx... probablemente tenga algo que ver con esa profunda idea de mesianismo que encontramos en la ideologia politica-religión de la bandera roja, Die Rote Fahne.

Pero me voy del tema. Quería decir que ahora mismo me relaciono con gente que hace años me habría intimidado. Y lo hago con naturalidad, sin ser más ni ser menos. Yo soy lo que soy y aporto lo que puedo. Tengo compañeros que corren como cervatillos y yo no, pero eso no me hace sentirme intimidado por ellos ni a ellos sentirse superiores a mi. Y creo que ese es uno de tantos triunfos que he conseguido este año, poder llegar a sentirme así.

Seguiré

No hay comentarios:

Publicar un comentario