domingo, 8 de septiembre de 2013

Un apunte sobre religión


Esta mañana he comentado con un compañero como, nuestra visión de las religiones como procesos humanos, nos aisla de nuestra visión de las religiones como idearios colectivos. Es decir, como permitimos que las cruzadas, el terrorismo islamico o el sistema de castas nos impiden reflexionar del conjunto de teorias e ideas, filosofias y creencias, que alientan los sistemas religiosos. Que curiosamente son una demostración de la grandeza del espiritu humano, como intenta llegar al equilibrio, la felicidad y la paz mediante diferentes sistemas y, en cierto sentido, todos son validos.
No considero que haya una religión mejor que otra. En cuanto a una idea que ahora está surgiendo en mi entorno, la de que en lugares exoticos y distantes encontraremos soluciones a problemas personales del aquí y el ahora... lamento decirles que yo ya probé eso. De hecho, he pasado la mitad de mi vida probandolo. Juan sin Tierra, no tengo un lugar en el mundo al que llame "mi hogar", a pesar de que lo he buscado con un afan terrible. Finalmente, en los ultimos meses me he dado cuenta de que mi hogar soy yo. Y como un caracol, me llevo la casa a cuestas cada vez que viajo, a pesar de que lo hago con las manos en los bolsillos y un equipaje minimalista que provoca la irrisión de casi cuanta mujer y la mayoria de los hombres que conozco.
¿Y por qué ese viaje? ¿Y por qué esa busqueda? Porque la vida es cambio y dinamismo. En Bulgaria, la noche que lloré, escribí y acepté que mi hermano no iba a volver, declaré que "dios es amor. Y el amor es universal". Un tema curioso. Gandhi escribía que Dios es verdad, porque cada persona tiene una definición distinta del amor, pero todos sabemos lo que es la verdad, y la verdad conlleva amor. Puede ser. Yo creo que la verdad también conlleva mucho sufrimiento. Sigo buscando a mi pregunta, ¿qué es Dios?, aunque tengo claro que la respuesta está dentro de mi, no fuera. Pero, como todo viaje, hay que empezar fuera para volver adentro, y viceversa.
Ahora debéis pensar que estoy fumando demasiado. Puede ser. El echarse novia, ese estado social que para alguna gente es vital, no me ha cambiado gran cosa. Pero el viaje a Brasil sí. He percibido muchos cambios en mi mismo y en mi entorno... y en esos cambios puedo ver la mano de Dios. Porque, como aprendí cuando entré en Marina, el objetivo es tan importante como el camino que hacemos para llegar a él. Si de repente nos transportaran a la cima de una montaña, nunca experimentariamos el sacrificio, el esfuerzo, el dolor... pero también la belleza, el triunfo y la superacion de nosotros mismos que supone subir esa montaña. La vista desde arriba, no es más que ese asentimiento con la cabeza que nos dedicamos a nosotros mismos, felicitandonos por ser quien somos.
Así que haganme un favor. Las etiquetas como referencia están muy bien, pero son eso, referencias. El cartón de leche no es la leche, igual que las acciones de una religión NO son una religión. La religión, como la filosofia, consiste en buscar respuestas a preguntas que creemos conocer, o en cierto sentido volver a niño, camello, león. Un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario