sábado, 21 de septiembre de 2013

Resaca de baloncesto


Tenía que pasar. Es parte de nuestra condición de españoles, el venirnos arriba cuando nos va bien y no saber medir. La prudencia, la mesura, no son en absoluto medidas españolas. Y pasó lo que tenía que pasar. Demasiado poco hemos perdido, cayendo en semifinales de un eurobasket, y si no hemos caido antes ha sido porque aún podemos vivir de rentas.
¿Quién tiene la culpa? Probablemente el Marca, el As, el presidente de la federación de baloncesto. Quizás de fondo Juan Antonio Orenga, pero no podemos olvidar que es un entrenador que no ha participado de ninguna competición al que le han encomendado una tarea que, a la vista de los resultados podemos afirmar, le venía grande.
¿Por qué digo algo así? Porque la selección española de baloncesto ha perdido todo encuentro que ha jugado apretado. Esos momentos en que el entrenador da una idea y el equipo la sigue, o en el que un jugador dice "hacemos esto" y el entrenador decide, los ha fallado todos. El equipo ha arrasado o, cuando le han planteado resistencia, se ha hundido. No sin pelear, por supuesto. Un equipo que tiene a Rudi Fernandez, a Jose Manuel Calderón, a Marc Gasol, no se hunde así como así. Aprieta los dientes y pelea, como ha hecho siempre. Concretamente con Marc Gasol me he llevado una tremenda sorpresa. Desde la final contra Grecia de 2006 lo tengo por un excelente jugador, pero tanto en el anterior campeonato como en este ha demostrado que es un total fuera de serie. Firme, seguro, inteligente, tecnico, inasequible al desaliento. Se ha tragado casi todos los partidos enteros sin chistar, dandolo todo y enfrentandose a dos, tres pivots que se relevaban para intentar tumbarlo y no han podido.
Y ahora empiezo a gruñir. Porque si Marc ha tenido que dar tanto, ha sido porque no se han llevado recambios, ni se ha jugado con lo que había para darle tregua. Si el equipo se ha venido abajo en los momentos apretados ha sido porque los conductores del juego, los bases, esa mitica figura de referencia para todo aquel que entienda un poquito de baloncesto, han sido hombres de paja. Sergio Rodriguez siempre se ha creido mejor de lo que es (aun siendo muy bueno), y así lo ha demostrado en la semifinal. Ricky Rubio podría haber sido un jugador enorme... si alguien le hubiera dicho que la NBA no es el baloncesto de verdad. Y en cuanto a Sergio Llul, he defendido durante años que es un invento del diario Marca. Pero en este pais todos sabemos muchisimo de todo y a nadie nos gusta que nos lleven la contraria. Así que el puesto de seleccionador se ha ido degradando, los jugadores de gran calidad se han ido degradando y lo que viene detrás, en lugar de ser el orgulloso relevo de la mejor generación de jugadores de baloncesto que ha conocido España (los Gasol, Navarro, Rudi Fernandez, Felipe Reyes, Calderón, Garbajosa y todos esos segundos nombres que han hecho grandes cosas como Carlos Jimenez, Carlos Cabezas, Berni Rodriguez, Fran Vazquez,  que demonios, Victor Sada que a mi me gusta muchisimo), que jugaban a las cartas en las habitaciones, que lloraban juntos cuando moría el padre de uno de ellos, que cuando ganaban un campeonato decían aquello de "está bien que tu país te admire, pero es aún mejor hacer que el mundo admire a tu pais", va a ser sustituido por... ¿ por qué ?
Malditos españoles. Siempre nos pasa igual. Uno trabaja hasta matarse y reune un dinero. El hijo aprovecha lo reunido y vive bien, aunque no sabe administrarlo y pierde mucho. El nieto no hereda nada y se vuelve pobre y, el trabajo de años y el esfuerzo, el sufrimiento y el ejemplo, se convierte en polvo por la mala gestión. De aquí a unos años me veo como Turquia o como Serbia, equipos con un potencial enorme a los que la incapacidad emocional, la ausencia de liderazgo y de una idea clara de como ganar y de ganar siempre. De hacer aquello que decía Pepu Hernandez de "para ganar un partido hay que ganar los cuatro cuartos" y "la mejor forma de ganar un campeonato es jugar tan bien que los otros equpos tengan miedo de enfrentarse a ti". Pero esa no es nuestra forma de hacer las cosas. Vamos a especular. Vamos a hacer un esfuerzo para cubrir el expediente y quedarnos ahí. Vamos a hacer un pase de espaldas al centro de la zona, que no sirve para nada pero seguro que luego salimos por la tele demostrando lo chulos que somos. Vamos a vivir de pose, en lugar de trabajar. Y vamos a dejar que un equipo frances tramposo, miserable, que enfanga el buen nombre del baloncesto con provocaciones, declaraciones y actitudes más propias de un campo de fútbol que de una cancha donde juegan, recuerden, titulados superiores, aspire a ser campeón de Europa. Yo confío en Lituania. Y confío en el trabajo, la voluntad, la fé, el compañerismo, el equilibrio, y todas esas virtudes que hacen del baloncesto el deporte más hermoso de contemplar del mundo. Puxa vida.

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