sábado, 7 de septiembre de 2013
El sacrificio no es la clave
Tenemos un concepto un poco erroneo de la vida, probablemente motivados por nuestro entorno cultural. Pensamos que la recompensa viene en función del esfuerzo, y que el castigo será una versión desproporcionada del delito. Eso se debe a una formación cristiana, claro. Si te portas bien y renuncias a tu personalidad, asimilas el credo que te imparten y continuas con el esfuerzo del rebaño, irás al cielo. Pero si en algún momento cometes un delito, irás al infierno.
Esto no funciona así. En la vida real, que tiene su propio ritmo, lo importante no es tanto el esfuerzo como la eficacia y la eficiencia. No es cuestión de echar doce horas de estudio, sino de echar las necesarias. Para algunos serán doce, para otros dos. Alguna gente necesita dormir seis horas, otras necesitan dormir diez. Tal y como lo veo yo, lo importante es conocerse a uno mismo, conocer su entorno y actuar en sintonia con uno y con otro.
A su vez, existe una tendencia curiosa cuando hay problemas a buscar culpables. Como si eso resolviera algo. Cuando tenemos un problema, la prioridad uno es resolverlo. La segunda prioridad es evitar que vuelva a pasar. A veces eso implica buscar un responsable y hablar con él/ella, quizás abroncarlo, quizás castigarlo. Pero como pueden ver, es una subclausula del segundo punto. La prioridad, ante cualquier problema, es solucionarlo. Y si no se puede solucionarlo, asumirlo. Absorver el impacto, por así decirlo, de forma que nuestra vida continue de la mejor manera posible.
¿Soy una persona extraña? Casi todos los que me conocéis sabéis que sí. Pero he pasado por bastantes cosas en la vida e intento tener la mente abierta y aprender un poco de todo y de todos. Asumir que no sé todo y ser lo bastante flexible como para plantearme las cosas desde distintos puntos de vista.
Ya he sobrevivido a mi primera semana aquí. Quedan otro montón y poco a poco irá lloviendo sobre mojado y me iré volviendo más y más gris. Pero sobreviviré, aprenderé y seguiré coleccionando experiencias. Porque es para lo que estamos aquí, ¿no? Para que, cuando me llamen al otro lado, tenga cosas que contar. El otro día la novia de un amigo dijo de mi una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca. "Ale habla mucho... pero es que tiene mucho que contar".
Seguid viviendo. Seguid teniendo cosas que contar.
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