lunes, 23 de septiembre de 2013
No tenéis nada que demostrar
Este artículo probablemente tenga nombre y apellidos, aunque a mi ahora no se me ocurre ninguno, sino que va más bien por el Ale de otra epoca. Aún así, seguro que todos vosotros conocéis a gente que está en esa situación y a la que le viene bien pensar esto.
Ey, no pasa nada. No hay nada erroneo en creeros que sois la gran cosa. Años de peliculas americanas en las que el chico bueno supone la diferencia os han condicionado y ahora pensáis que vosotros también tenéis que hacerlo. Grandes expectativas... y ahora hay gente mirando. Así que tenéis que dar lo mejor de vosotros mismos y no importa si por el camino sacrificais amistades, compañeros, relaciones... lo importante sois vosotros, ¿no? Es lo que leí esta mañana, producción masiva, consumo individual. Pero algo no va bien. Os miráis en el espejo y no os gustáis, pero estáis tan metidos en la espiral que solo podéis seguir adelante, porque mirar atrás os da miedo. Quizás veáis a esa persona débil que fuisteis... ¡no podéis serlo! ¡esa persona os da asco!
Os voy a contar un secreto. La victoria y la derrota son dos caras de la misma moneda. No puede existir la una sin la otra y, a veces, aprendéis más perdiendo que ganando. La vida tiene su propio ritmo y, en el gran orden cosmico de las cosas, vosotros no importáis una mierda. Olvidaros de las peliculas americanas, olvidaros de todo lo que os han enseñado. Para aprender hay que ser como los niños, que no dan nada por hecho y preguntan todo. Una vez lleguéis a ese estado, una vez descubráis que podéis reiros de vosotros mismos, que nada es tan importante como vosotros os creéis... entonces podréis mirar atrás. Y veréis que, bueno, tampoco sois tan distinto de como eráis entonces, pero esa persona del pasado ya no os da tanto asco. Entendéis sus motivos, entendéis porqué eligió ser roble antes que ser bambú e incluso os da algo de pena. Si supiera lo que vosotros sabéis ahora.
Así que sonreíd. Ya os he dicho que cada derrota contiene una victoria y viceversa, y lo importante es que estáis aquí de paso. Si tenéis suerte haréis como mi abuelo y formaréis una familia, dejando amigos y un legado, dejando una actitud y una forma de vida. Pero para eso tenéis que hacer lo que decía Schiller y ser sinceros con vosotros mismos. Aunque duela, pero es un dolor que os liberará. Animo. Sé que sois capaces. Disfrutad de la vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario