martes, 10 de noviembre de 2015
¿Cuando dejamos de ser fieles?
Hoy ha sido un día raro. A ratos incomodo. Hoy me han acusado de deslealtad, de ser un mal amigo. No pun intended, sin animo de ofender, pero toda acusación basa su exito en el prestigio del acusador. Aún así, vamos a dejar ese tema de lado.
Quería ir a lo general, no a lo concreto. En este caso, lo general es aquella norma que ya planteé el otro día que tenía un error de base. La idea de "tu siempre estás ahí, pase lo que pase".
A ver, señores. ¿En qué momento he pasado de ser leal a ser fanático? ¿Y esa incondicionalidad? Yo, cuando la gente me ha dicho "es genial contar contigo" siempre he contestado "yo solo estoy ahí para aquellos que se lo ganan". Eso suena muy bien cuando va en luz verde y me lo gano pero... ¿nadie ha visto la letra pequeña? ¿qué el día que te lo dejes de ganar, dejaré de estar ahí?
Pero vamos a ampliar la información. Yo soy una persona generosa. No me importa dar a los demás. ¿En qué momento la generosidad se convierte en abuso? Cuando otro se está bebiendo las copas que tu pagas. Tan fácil como eso. Cuando te despiertas un día y te das cuenta de que se están riendo de ti. Que te están llamando "amigo", lo que para ti implica respeto pero para la otra persona implica incondicionalidad. La clave de todo esto es el respeto.
Es interesante. Cuando estuve en Inglaterra, tanto los franceses como los alemanes se quedaban sorprendidos del respeto con el que mis superiores se dirigían a mi. Y eso que yo les explicaba que ese respeto parte de que los españoles, picajosos como somos, reaccionamos muy mal a las faltas del mismo. Yo soy un buen tío. Un amigo de mis amigos y no me importa compartir mi dinero, mi tiempo, mi espacio. Me porto. Lo que a veces lleva a confusión. Sobre todo porque la gente no es consciente de que yo aviso, aviso, aviso. Y cuando me canso, ya la cosa dificilmente tiene arreglo. Y nunca por las malas. No se conquista a nadie gritandole "¡tienes que ser mi amigo!" ni echandole en cara cosas. El amor se consigue con respeto, con aprecio, con detalles, con atención.
Otra cosa curiosa de mi es que, cuando el drama estalla, yo mantengo la cabeza fría. Me sorprende. Me sorprendió con Carol y me ha sorprendido hoy. Pero supongo que es porque, por mucho que pueda querer a alguien, a la hora de la verdad me quiero más a mi mismo. Y no tengo tiempo para perder con tonterías. Así que bueno. Lamento el esfuerzo, tiempo y dinero invertido en alguien que, no solo se ha reído de mí, sino que lo ha hecho creyendo que me estaba cuidando. Habrá que tener más cuidado juzgando con quién me junto la proxima vez.
Las experiencias buenas se convierten en historias. Las malas, en lecciones. Pero todo lo que vivimos lo aprendemos. Y dejamos de ser fieles, cuando dejamos de creer que merece la pena.
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