domingo, 29 de noviembre de 2015

Decisiones que se toman solas


El otro día hablaba de poner límites temporales a algunas personas. O quizás solo de poner límites a cuanto permitimos que sus decisiones y sus actitudes afecten a nuestra vida.
Toda regla existe para saltarsela. Tal y como me ha surgido el primer examen de dicha regla, lo he suspendido.
Esta semana he estado nervioso y tenso. He tenido problemas y lo he pasado mal. He estado inquieto. Todo porque no he sido capaz de aislarme de las consecuencias de una decisión que, sinceramente, tampoco es tan importante.
Dicen que, quién con niños se acuesta, meado se levanta. También dicen que la gente no cambia, aprende a comportarse en sociedad. Determinadas normas de respeto son basicas. Si no se tienen en cuenta, surgen problemas. Este es un acuerdo entre personas.Una vez se saltan dichas normas de respeto, dejamos de comportarnos y actuar como personas independientes y empezamos a valorarnos como objetos. ¿Cosificación? Esa palabra la he escuchado hace poco y viene bien aquí. ¿Qué puedo obtener de ti? ¿Cuanto me cuesta conseguirlo?
Es tan facil como eso. Una vez se rompe el acuerdo tácito de respeto y aprecio, lo que queda es... cosificación.
Y bueno. No me parece mal. Ya hace unas semanas hay gente que está siendo expelida de mi vida en capsulas de salvamento, con una baliza por si quizás algún día vuelven. Me da un poco de pena, lo reconozco, como siempre que algo se acaba, pero el otro día hablaba sobre una chica con la que tuve una historia en preterito perfecto simple. Antes empleaba el imperfecto. Ese cambio es muy importante porque el pasado, que siempre ha sido una sombra que me lastraba (y me lastra) en el caso de esta chica va quedando atrás. Cerrando cosas.
La decisión está tomada. Mañana cerraré esto y seguiré con mi vida. Y el fin de semana que viene daré por acabado esta tontería.

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