viernes, 6 de noviembre de 2015
Dos frases de frontera
Hace muchos años, un periodo de mi vida empezó con una frase. "Tu estás buscando algo que yo no puedo darte". Entonces, me di cuenta de que estaba planteando mal mi vida, que existían una serie de circunstancias que debía modificar. Esa frase fue el primer paso en un camino muy largo, muy duro, en el que he intentado convertirme en algo distinto. No para poder recibir aquello que estaba buscando, sino para dejar de hacerlo. Para sentirme bien conmigo mismo sin necesidad de ese algo, esa piedra filosofal, esa llave hacia la felicidad que ella no podía darme. Y que nadie puede, porque mi hermano lleva muerto cinco años.
Cinco años. Como pasa el tiempo.
Esa primera frase tuvo un periodo de vigencia, como todo. Aún sigo buscando algo, pero ya he perdido la esperanza de encontrarlo y solo me queda la duda, quizás la sospecha, de que está ahí fuera y que cualquier día puede sorprenderme. Mentalizado para la más probable (que no aparezca), preparado para la más peligrosa (que me coja por sorpresa).
Hay una segunda frase. Me la dijo Ligia en Lisboa y acaba otra fase y empieza una nueva. Es curioso como una fase empezó en Sofia, totalmente al este del Mediterraneo, y la otra empieza en Lisboa, en el sentido contrario. Si os fijais, los dos nombres tienen las mismas vocales.
Bueno, ya vale de teorias conspiranoicas. La frase es "tu tienes tu vida y yo tengo la mía". Esa frase es mucho más dura, porque establece unas fronteras que no pueden ser modificadas. Yo puedo dejar de buscar lo que sea que esté buscando y tu y yo estaremos genial, pero yo no puedo dejar de tener mi vida. O puedo dejarlo todo y unirme a la tuya o pedirte que tu hagas lo mismo.
Nos hacemos mayores. Tenemos deudas, obligaciones, responsabilidades. Ya no tenemos veinte años como para coger un avión y empezar una nueva vida en otro país. O quizás sí pero estamos acomodados. Yo ya he dejado de conocer gente que vive a miles de kilometros de casa, he cortado lazos. ¿Vuelvete local? Es una fase. o quizás no. pero el hecho, claro, es que buscar no me ha llevado demasiado lejos. Quizás sea el momento de establecerse, de sentar la cabeza y pensar con el culo. Llevo con esa tentación también varios años pero... al final la mochila me tira. Me gustaría poder ser más "normal", ir a discotecas, comprarme ropa de marca, tener un perfil de Tinder por el que conocer gente...
Ná es mentira. Me gusta como soy. Me gusta leer libros raros y comentarlos con gente. Me gusta pasear y escribir, me gusta pensar demasiado. Pero reconozco que no funciona. Y que, por ser así y tener la vida que tengo, tu tienes tu vida y yo tengo la mia. Y son dos caminos paralelos que no se van a cruzar nunca.
Pero que me quiten lo bailao.
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