El otro día en Shampoo Planet leí que, a partir de los treinta, uno empieza a perder el interés en conocer nuevas personas y se conforma con lo que tiene. Tras un fin de semana en Cadiz reuniendome con amigos del instituto, tengo que darles su parte de razón. Los colegas que hice en Ferrol se van quedando por la popa. Marc, al que aprecio muchisimo, a veces me resulta ininteligible y, sinceramente, me agota intentar entenderlo. Los colegas de Madrid... Javi y Marta son salvables. En mi vida la gente pasa y, bueno, tampoco es algo muy diferente del resto del mundo.
Pero este verano conocí a Dominik y estoy sorprendido. Seguramente porque nos vimos solos. Quizás porque somos dos personas muy parecidas en cuanto a valores y forma de ser. Si hablara de 'honor' con otra persona probablemente sonaría ridículo. Pero por ejemplo Vicen apareció en mi vida así. Gente que en un momento dado pasa por tu vida... Y ma cambia a mejor.
Sí creo que sea posible hacer amigos después de los treinta. Pero es verdad que, a medida que nuestras estructuras mentales, emocionales y sociales se vuelven más firmes (y más rigidas) cada vez cuesta más. Por eso, si queremos seguir creciendo, hay que dejar margen a la sorpresa. Si creemos que sabemos todo, nunca aprendemos nada. Actitud.
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