domingo, 1 de noviembre de 2015
La vida es como montar en bicicleta
Si paras de moverte, te caes. Esto lo he encontrado hoy andando por el Rastro, en un cartel de esos para colgar en casa que me he quedado con las ganas de comprar. ¿Quién sabe? Quizás otro día. O lo pida por internet. Lo malo de ir con gente es que tienes que coordinarte con ellos, y a mediodia el Rastro de Madrid es una locura imposible.
Han sido días malos. Una semana regular. Pero hoy, de repente, todo está bien. Tengo un plan. En mi caso, ser feliz consiste en dirigirme hacía algún lado. Moverme. Y por supuesto compartir. Me ha venido genial leer a "Shampoo Planet", que libro más entretenido. Me ha venido bien tener a los chicos en casa y jugar a Descent, aunque me estaba cayendo de sueño. Me ha venido bien que haya gente nueva en mi vida. Pero sobre todo me viene bien el movimiento, los planes. Según venía de vuelta para casa pensaba que ya van dos semanas que intento salir por mi barrio, que intento quedar con gente de Madrid, que intento hacer algo. No hay manera. Por más que me esfuerce, tengo que reconocer que, ni mis intentos de sentirme satisfecho en el trabajo, ni mis intentos de hacerme una vida en Madrid, funcionan.
Bueno. Volvemos a la casilla de salida. El ciclo es "planificación, ejecución, analisis". Y siempre moverse. Si paras, si te encoges... entonces todo se va a pique.
Y la vida está llena de guiños y gestos. Hoy me he encontrado a un par de sikhs en el metro y hemos intercambiado saludos y un par de preguntas. Guerreros santos, la religión sikh dice que cada hombre es su propio sacerdote. Estoy cómodo con esa idea. Verlos es una forma de la vida de recordarme el camino correcto, la forma de llevar una vida digna. Que consiste en cuidar de aquellos que merecen la pena y disfrutar de las pequeñas cositas.
A ver como se van dando las cosas. Pero hoy, en este momento, me siento optimista.
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