lunes, 2 de noviembre de 2015
Sabes que algo raro pasa
Cuando viene tu madre a darte consejos y son buenos. Sabes que algo raro pasa cuando sientes tanta rabia que no puedes ni explicartelo. Cuando te das cuenta de que llevas demasiado tiempo aguantando tu sonrisa de cinco minutos, tanto que ya no sabes lo que tiene detrás.
Ya no escribo versos, no construyo imagenes, no diseño escenarios. Antes hablaba con una colega de que el amor te convierte en un perrito que mueve la cola, pero el amor es una sustancia transitiva. Tu amas a alguien que a su vez ama a alguien que... la reciprocidad contraataca. A veces, solo están siendo amables contigo. A veces, no eres más idiota porque no te esfuerzas.
Interesante. He leido en dos cartas distintas agradecimiento "porque siempre estás ahí". Que tontería. El momento en que piensas eso te das cuenta de que es mentira. Porque nada es seguro. Yo hago un esfuerzo consciente y coherente para estar ahí, pero no es gratis. Cuando la gente piensa que es gratis es cuando estamos jodidos. Siempre he dicho que estoy ahí porque se lo ganan, día a día. Pero, como decía un colega el otro día, lo que no nos cuesta esfuerzo pensamos que está garantizado.
Que tontería. Como si yo no tuviera una vida propia, como si no cambiara, como si no sucedieran cosas en mi entorno. Pero estoy demasiado lleno de ira. El consejo de mi madre es bueno; parate. Piensa. Quien merece la pena y quien no. Tic tac tic tac. El reloj pasa.
Su otro consejo también es bueno. Vuelve a casa. O haz tu casa. No recuerdo cuanto tiempo llevo en Madrid, pero la experiencia demuestra que Madrid NO es para mi. Lo intenté el verano pasado. Lo volví a intentar después del parón navideño. A la vuelta de Inglaterra vine con montones de planes y buenas intenciones. Ni english evening... ni quedadas de idiomas... ni turismo... nada. Muñequitos. Eso es todo. Muñequitos y deporte. Bueno. Sea pues. Como dicen en inglés "at the end of the day", al final del día, lo que merece la pena es lo que te hace feliz. Y lo demás, se puede ir a tomar por saco en patinete. Estoy aburrido de gente que me quiere mucho, cuando y como a ellos les conviene, de gente que me dedica un rato... mientras espera el autobus o cuando se aburre en casa. Estoy harto de tener la certeza de que no volveré a saber de alguien que vive en mi barrio hasta que A) Necesite algo o B) se sienta culpable/aburrido por habernos pedido favores a Marc y a mi.
Paso. No tengo porqué seguir dejando que la gente se aproveche de mí. Y voy a seguir agradecido a mi madre, que cosa tan curiosa, ha sabido darme un par de buenos consejos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario