domingo, 27 de enero de 2013

Porqué eres demasiado para mí

" Hasta hoy he preferido hablar con personas incompletas. Son más completas ". Así decía Claire en Generación X, tras contar que la mayor parte de su infancia la pasó en un hospital para niños enfermos. Yo alguna vez he dicho que sabes que te sientes atraido por las virtudes y te enamoras por los defectos. Así que cuando empiezas a ver cosas " malas " de esa persona - su excesiva timidez, su perfeccionismo exagerado - con una sonrisa, entonces sabes que estás jodido.
Espero que te sonrojaras preventivamente el viernes, porque ya sabes de qué va esto.
Es una sensación extraña que no recuerdo que me hubiera pasado en mucho tiempo. Quizás la ultima vez fue con Radi, aunque sabía que era una sensación artificial que me provocaba a mi mismo. Ya este verano me advertí a mi mismo contra la idealización de la chica, pues es un camino que conduce a la psicopatía. Ningún estereotipo " divinizado " es alcanzable y eso solo provoca frustración, tristeza y angustia. Indefensión. Yo no tengo mucha afición a exponer mis flancos debiles y, a pesar de mi afición al masoquismo emocional, reconozco que existen limites a cuanto daño estoy dispuesto a hacerme a mi mismo de forma voluntaria.
Pero es que no hay como no divinizarte, muchacha. Es que eres tan accesible y a la vez tan misteriosa. Lo primero en lo que se fija de ti es que eres una mujer equilibrada. Estable. Que sabe lo que quiere y como lo quiere, que no pierde el tiempo con tonterías. Eso es lo primero y, aunque como virtud romantica no suena muy impresionante, te aseguro que es algo que atrae muchisimo.
Pero luego empezamos a conocerte. Y vemos a una mujer inteligente, curiosa, con hambre por la vida. Vemos a una mujer con sentido del humor, inteligente, despierta. Sin prejuicios que le impidan ver las cosas como son y con un corazón enorme. Una mujer que escucha, que entiende, que perdona. Alguien en quién apoyarte cuando las cosas vengan mal pero, sobre todo, alguien con quién apetece compartir cada cosa buena de la vida. Un paisaje, una canción, un libro. Un amanecer y un atardecer.
¿ Por qué eres demasiado para mi ? Maldita sea artista. Yo soy un trapo. Estoy hecho de retales, de trozos que he ido recogiendo de aquí y de allá y cosido como he podido. Nunca me he molestado demasiado en hacer de mi un ejemplo de nada, sino simplemente en sobrevivir y adaptarme a la idea que tengo de mi mismo. Pero, si bien para algunas cosas soy terriblemente exigente conmigo mismo, quizás para compensar hay otras partes que he dejado que se fueran pudriendo o formando por si mismas. Soy un hombre profesionalmente y un niño emocionalmente. Pierdo el tiempo con mujeres que no me sirven ni de pasatiempo porque no me atrevo a afrontar a una mujer a la que tengo que mirar doblando el cuello, porque la reconozco muy superior a mí en muchos aspectos.

Y tu me has recordado eso. Tu me has dado algo en lo que pensar, una referencia, una meta. Tu me has demostrado que merece la pena querer, que merece la pena arriesgarse y crecer. Que no es algo que hacemos " obligados " por la vida, como casi todos los ciclos de madurez que he tenido, sino que conscientemente atravesamos esa frontera y dejamos que el viento nuevo nos dé en la cara. Y para mi es todo tan distinto. Existe deseo, por supuesto que sí, pero lo que existe sobre todo es admiración. Disfruto tanto de tu sonrisa. De tu forma de moverte, de como hablas. De tus ojos, en los que me podría perder. De tus manos, de tu nariz, de tus labios finitos, de tu cabello ralo. De la forma en que medio sonríes y medio te sonrojas, de tu actitud cuando te pones seria. De esa forma que tienes de vivir, casi de puntillas y a la vez llenando el espacio como casi nadie a quién conoco.
Y de lo que me das. De como desnudo mis defectos ante ti sin importancia ninguna, de como me impulsas a ser más de lo que soy, de como tu fé me sostiene cuando ni yo mismo creo. ¿ Te preguntas que por qué eres demasiado para mi ? Maldita sea, eres demasiado para casi cualquiera. Ya te dije el otro día que, si la gente te trata bien, no está haciendo más que cumplir con algo que es natural. Cada uno da lo que recibe y tu, querida amiga, eres un regalito de Dios al mundo. Y en concreto, eres un regalito de Dios en el mío. Ya te dije que una de las cosas que yo agradezco de este curso es haberme permitido conocerte. Así que gracías. Muchas gracías por existir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario