martes, 29 de enero de 2013

Un par de cosas curiosas


que estoy aprendiendo estos días. Observando y descubriendo. Y me gusta mucho, tanto lo que observo como lo que aprendo.
Por un lado, a que en mi vida no se regala nada. Y quién está en mi mundo, que no es privilegio pequeño, está por meritos propios y por capacidades adquiridas. Por relaciones, actitudes y habilidad. Que todos mis amigos, todos, son personas de una gran valía en cualquier sentido y de los que sentirse orgulloso. Cada vez que he intentado sentir lastima de alguien la he cagado, así que mejor ser uno mismo, un cínico, cruel y nietzscheniano bastardo a dejar que la vida siga dandote bofetadas.
Otra cosa que estoy aprendiendo es a esperar. A plantar semillas y verlas crecer. Y me resulta muy sorprendente porque para estas cosas siempre he sido muy inseguro y muy niño. Pero cuando tienes la certeza de estar haciendo lo correcto, cuando te escuchas a ti mismo y ves una luz verde... entonces sabes que vas bien. Qué acabará mejor o peor, pero tienes la conciencia tranquila y te sientes genial contigo mismo.
Son lecciones curiosas teniendo en cuenta que llevo ya tres semanas de curso que parece una navegación. Me paso el día mirando el reloj, calculando lo que vendrá después e intentando organizarme. Rodeado de gente que en muchos casos no trago, pero con la que tengo que estar porque son mis compañeros. Escuchando chorrada tras chorrada hasta que siento que mi cerebro se licua y solo quiero fluir hasta un sofá con buena musica y un libro. Quizás incluso un té. Estoy navegando en tierra y, aún así, saco un tiempo para crecer como persona, disfrutar de la buena gente y los buenos momentos, sonreír. No está mal, ¿ verdad ?

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