El otro día estaba pensando en una de esas paradojas que tanto me
gustan, esos " sí pero no " tan gallegos que deben ser un rasgo de mi
personalidad heredado. Andaba yo escuchando a un colega que se estaba
reservando algo para decirlo en el momento adecuado. Y una parte de mi
pensaba: " ¿ qué momento adecuado ni momento adecuado? Dilo y vivelo
ahora. Mañana puedes estar muerto. " De acuerdo a esa norma de la casa
de " deja todo atado y bien atado ". Pero por otro lado, si algo bueno
me ha enseñado la edad es a hacer caso a mis sensaciones y a poner las
cosas en perspectiva. Hace tiempo aprendí que, si no tiene que ser, no
será. Hay muchas cosas en mi vida que quise hacer y no hice... aunque
realmente tampoco son tantas. Uno aprende a ser realista, a despreciar
riesgos absurdos y a asumir perdidas. No es tanto resignarse como
adaptarse al escenario y camuflarse con él.
Así pues, ¿ a qué
conclusión llegamos ? A que hay cosas que no debes reservarte, nunca,
porque son tu propia identidad. Si quieres a alguien diselo, porque
puede que mañana no esté. Y si dudas... si dudas es que no. Escuchate a
ti mismo. Cuando estás en sintonia con tu cuerpo, él se dará cuenta de
cosas de las que tu no serás consciente. Sigue a tu espiritu. Y si son
cosas que no tienen sentido o que van a causar más aspectos negativos
que positivos... no seas egoista y piensa en conjunto. Quizás no era tan
importante, ¿ verdad ? Aunque a ti te lo pueda parecer, pero date
cuenta de que no eres una criatura aislada en un universo solitario,
sino parte de una red de relaciones, sensaciones y entornos. Disfruta de
ti mismo en el mundo y recuerda. El mejor momento es ahora y el mejor
lugar es aquí.
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