miércoles, 23 de enero de 2013
Cuando dios abre una puerta
Hoy hemos puesto el contador a cero. Día 23 de enero y el reloj empieza a correr, en forma de cuaderno en mi escritorio, el centro de información y control de mi pequeño mundo domestico.
¿ Donde estás ? Quiero dormir agarrado a tus caderas como un naufrago a la deriva. Quiero soñar con tu piel oscura, con tu sonrisa imposible, con tu nariz que amenaza al mundo. Quiero devorar tus miedos, quiero bañarme en tus inquietudes. Quiero ser la luz que te guie y la mano que agarre la tuya, quiero ser el fuego que se encienda en tus ojos, quiero ser la mentira que escape de tus labios cuando te sonrojas. Quiero que seas todo lo que nadie ha sido y quiero que me des miedo, que tema despertarme, agarrado a tus caderas, y que tu dedo se pose en mis labios y me diga que tsuu. Que todo es mentira o verdad, pero que da igual mientras estemos así, juntos, desnudos. Impasibles.
Pero nada tiene sentido o quizás todo lo tiene, solo que nosotros disfrazamos con palabras cosas que son muy claras. Dicen que cuando Dios cierra una puerta abre una ventana y puede ser cierto. Hace tres semanas redescubrí a una colega con la que me está animando mucho hablar, de depredador superior a depredador superior. Buena chica. Y en cuanto a descubrimientos, es demasiado... el maldito respeto que nos da forma, que nos impide dar un paso adelante y ese medio metro más largo del mundo, esa barrera que nos ponemos y no nos permitimos pasar nos oculta y nos asfixia. Ella es lo que pinta una sonrisa por las mañanas y lo que hace que merezca la pena aguantar tanta tontería. Ella es la timidez valiente, la sonrisa atrevida, la voz profunda que te despierta en la noche y te dibuja una sonrisa. Es una buena persona, si esas cosas pueden existir, y nos lleva a plantearnos que quizás, a medida que se me van cayendo capas, me aburro de jugar y quiero morder algo que sea real. Quiero respetar y ser respetado. Quiero vida.
Y la musica sigue y la oscuridad se hace más profunda. Y he disfrutado estas conversaciones con personas inteligentes, personas con fé, personas con muchas capas y muchas ideas. Me extraño a mi mismo. Entre tanta tontería, a veces me olvido de que soy el chico que ha fascinado a mujeres de tantos paises y tantas culturas, el chico que llevaba de la mano a su hermano a pasear en silla de ruedas, que se echó el petate al hombro para ir al otro lado del mediterraneo solo para contar historias, el chico que se sentó con una cerveza y un libro a disfrutar de la vida en el Art Hostel, mi agujero en el mundo. A veces permito que lo que los demás vean en mi me hagan olvidarme de lo que soy realmente y el ruido me obliga a ponerme firme y a decir " no ". Porque yo lo valgo. Porque si pones a un jaguar en medio de una piscina será incapaz de moverse, pero no por ello dejará de ser un jaguar. O en mi caso, un perro de agua.
También hay otro " descubrimiento " que quiero agradecer al día de hoy y al contador que he colocado en mi casa. Hay gente que hace cosas y gente que dice cosas. Eso me lo enseñó un comandante de mi barco y es una de esas lecciones que uno nunca agradece lo suficiente. Yo en determinadas cosas soy muy poco dado a actuar y necesito que la gente dé un paso al frente, o que casi me obligue. Circunstancias personales que no vienen al caso. Y aún así, me gusta pensar que como actitud ante la vida yo soy más dado a hacer que a decir. Preguntaros un momento, ¿ a qué grupo perteneceis uds? ¿ Y eso os hace felices ?
Así que quiero aprovechar este momento de oscuridad para dar las gracías a V la B, que es mi inspiración en estos días oscuros, a V la M, que tiene garras, y a toda esa gente que desde algún lugar del mundo se acuerda de mi y me recuerda lo que valgo. Gracías, gente. No soy un gigante, sino solo un hombre pequeñito que camina sobre los hombros de gente muy grande.
Gente que hace cosas y gente que dice cosas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario