miércoles, 27 de noviembre de 2013
Sobre ser fijo y complejos varios
Hola buenas. Hoy quería escribir sobre esa gente que atraviesa el perimetro de actuación que he construido a mi alrededor y me reconoce por lo que soy: una nenaza vestida de Metal. Pero me he distraido con algo que me ha comentado una colega. Muchas veces yo pienso que debo haber crecido en un árbol, por lo desconectado que estoy de mi entorno social y cultural. De lo que es "el español medio". En cambio, estoy orgulloso de mi nacionalidad y de mi cultura. Ese es uno de los motivos por los que no me gusta oír la palabra "Españistán", primero porque se dice con un tono despectivo que me enfada profundamente (porque si España fuera un desastre sería principalmente culpa nuestra, así que no entiendo esa falta de responsabilidad propia) y segundo porque se basa en una pretensión ridicula, propia de persona inculta (que las republicas -stan [que significa "tierra de"] son un fracaso, siendo Kazajstan una de las primeras economías de Asia, por ejemplo ).
Pero venga, que me he ido por la tangente como suele pasar. Voy a hablar de ser fijo. Entre mi generación se considera el mayor exito posible, tanto así que los padres aleccionan a sus hijos para ser funcionario como si eso fuera una garantia de exito. ¿Qué significa ser fijo para un español? En la mayoria de los casos, la seguridad es un eufemismo para decir "rascarme la barriga". Dejar de competir, dejar de formarme, empezar a hacer planes. Mi casa, mis niños, mi coche... como si todos esos planes fueran incompatibles con un mercado laboral fluido.
A ver, no estoy diciendo una tontería. Sé que todos estaréis pensando "si no sé si el año que viene estaré trabajando aquí, ¿como comprarme una casa?".
Para el que no lo sepa, la mayoria de mis compañeros de trabajo están pagando casas donde no viven. Casas que alquilan a otra gente y se van pagando, hasta el día en que puedan hacer el regreso triunfal a su tierra natal, o de acogida, o de lo que sea. El problema real, la excusa que existe detrás de la necesidad de seguridad, es nuestra falta de fé en la competencia. En la capacidad para formarnos y aspirar a un sueldo mejor, a competir. Queremos ganar "por abajo". Queremos regatear las notas con el profesor y conseguirlas sin esforzarnos. Queremos conseguir la liga, no porque nuestro equipo sea mejor, sino porque el otro es peor. Tenemos poca fé en nosotros mismos y poca voluntad de esforzarnos, esperando a que las cosas nos vengan regaladas. Por eso el otro día leí aquella queja de "tengo dos carreras y estoy limpiando wateres", a lo que alguien le contestó "y si no espabilas, te vas a tirar limpiando wateres toda tu vida". Porque creemos que hacer un esfuerzo nos traerá una recompensa y, una vez conseguido, podemos dedicarnos a vivir.
Es curioso. Hoy estuve leyendo sobre Neootomanismo. En un mundo global que vuelve a sus pasados imperiales (que curioso, como a principios del siglo pasado), España parece hacer lo mismo. Todos queremos descubrir Eldorado y que los indios trabajen. Y luego nos quejamos de tener políticos inutiles, cobardes, ladrones y flojos. ¿Y qué queremos? ¡A ver si va a resultar que nuestros politicos no son españoles!
Ah, un ultimo apunte. Esto lo dice un seguidor de la selección española de baloncesto, aquella de "ser español no es una excusa; es una responsabilidad". A ver si todos nos empezamos a aplicar esa frase y, hagamos lo que hagamos, optamos a ser unas maquinas en lo nuestro. Luego lo demás ya viene solo. Pero maldita sea, parece que más que optar a ser Gran Bretaña optamos a ser Argentina.
Sobre el respeto a la diferencia
El otro día leí algo que me ha dejado pensando, una de esas cosas que planta una semilla en ti que tarda unos cuantos días en salir. Era a proposito del chaval ese que puso en facebook "tengo dos carreras y estoy limpiando wateres en Londres". Una de las respuestas comentaba como le daba asco ver a grupos de españoles en el metro, señalando con el dedo y riendose del que es diferente.
Y no sé. Será que yo soy un poco raro, pero de pequeñito cuando hacías eso te pegaban en la mano. Y tu madre, que normalmente era la que te tenía controlado con la otra, te echaba la bronca. Eso no se hace. Supongo que eso de que te peguen en la mano debe ser anticonstitucional, o será que de repente todos tenemos la verdad sentada en el hombro y nos permitimos pontificar sobre lo bueno y lo malo sin ningun tipo de reparo. Pero, ¿sabéis una cosa? Y esto no es un secreto. Vivimos en un mundo muy grande. Hay muchos millones de seres humanos y, entre todos ellos, montones de religiones, etnias, tribus, culturas. Si hubiera una que fuera superior a todas las demás, como sucedió a principios del siglo pasado que la cultura occidental se impuso a base de tortas, todas las elites de todas las culturas querrían vestirse, hablar y ser como ellos. Quizás en ese caso sería justificable reirse del que es diferente, pero haciendo eso solo os mostrais como idiotas.
Aún así, no es este el caso. Estamos en un nuevo mundo multipolar en el que ninguna cultura tiene supremacia sobre otra. Por ahora parece que Occidente lleva la delantera... pero a ver cuanto dura. Así que hacedme un favor y hacedse un favor a vosotros mismos. No poneros en evidencia. Porque creais una imagen ridicula y triste que en cierto sentido termina salpicandome, y hace que en el extranjero prefiera dejar la identidad española para las distancias cortas, donde ya es dificil juzgarme en base a estereotipos.
martes, 26 de noviembre de 2013
Soltería soltería...
Hoy he escuchado algo que no me ha gustado, de una colega que hace tiempo leía esto. No sé si aún lo hace. Si aún se pasa por aquí hace mal, porque esto no es más que un montón de tonterías que yo uso para desahogarme, pero allá cada cual con su fetichismo.
La frase de mi colega es "al final acabaré soltera". Les voy a contar un secreto que casi todos ya sabéis: en el fondo soy un romantico sin remedio. Y aunque lo negaré siempre, creo en eso del amor para toda la vida, en las parejas bonitas cogidas de la mano e incluso, puaj, en pequeños ponis cabalgando hacia el horizonte. Y os preguntaréis que en que me baso para creer en eso.
Venga, un segundo secreto. A mi ya me pasó. Yo ya tuve mi historia maravillosa y romantica de cogerse de la manita, de "cuelga tu... no, cuelga tu... " y demás. Los que fuisteis testigo de ello lo recordaréis. Que demonios, si hasta os dio algo de esperanza a vosotros mismos, julandrones.
Por eso creo que los tíos en el fondo no somos tontos. Y aunque pensamos con la cabeza (y quién quiera entender que entienda) y disociamos una cosa de la otra, a la hora de la verdad somos conservadores y dejamos las aventuras para más adelante.
Otra cosa son las historias circunstanciales. La mayoria de las que conozco son así, historias sin profundidad ni comunicación, basadas en situaciones. Esas no resisten una rafaga de viento, ni a un lobo que no tenga problemas para superar en una espirometria al huracan Katrina. Pero en las autenticas, en esas que están basadas en una comunicación profunda, en la solidaridad y la simetria... ah amigo, esas son más complicadas de romper. Porque tienen su propia inercia historica, porque han crecido alrededor de las personas. Hace falta un cambio de paradigma muy grande por parte de una de las dos personas o por todo el entorno para que eso suceda.
¿Alguien se está preguntando que pasa conmigo? Bueh, yo he renunciado a toda esperanza. El problema es que el hambre sigue estando ahí. Y cuando uno tiene hambre, le parece que todo el mundo a su alrededor se está pegando unos banquetes brutales de tarta justo por el rabillo del ojo. Le parece que cada apretón de manos es una invitación a comer y hace falta mucho, pero mucho autocontrol y dominio para evitar pegarle un bocado a lo primero que se te pone por delante. Que realmente no se te está poniendo, pero estás proyectando tu voluntad con tanta fuerza que te engañas a ti mismo.
No funciona. Así que hacedme un favor, bellas personas. Disfrutad de lo que os guste. Aprended lo que podáis. Vivir al día. Y si tenéis musica, ponedla. Como decía Joey, cuando uno está corriendo, si canta, parece que se cansa menos. Un saludo.
P.D: Un ultimo apunte. Yo tuve esa historia maravillosa y romantica... y se acabó. Como se acaba casi todo en la vida, o no. Como dije ayer, hay que saber decir adios con la mano y seguir adelante, no intentar animar cadaveres y vivir como zombis.
lunes, 25 de noviembre de 2013
La vida no es una linea recta
Antes estaba pensando en como muchas veces nos agarramos a las cosas o a las circunstancias como si fueran algo importante. Somos incapaces de asumir la naturaleza atemporal de nuestras acciones e intentamos convertir circunstancias en historias. No funciona. Todo suceso de nuestra vida tiene su periodo de vigencia, condicionado por las circunstancias y nuestra voluntad. Pero ojo, no podemos ignorar las circunstancias. Si conoces a una persona maravillosa, pero sale de tu vida, salió. No tiene sentido andar a mandarle mensajes, escribir cartas y pretender que eso tenga una continuidad que, asumamoslo, no la va a tener.
Y eso no es malo. Lo malo es que proyectemos nuestras necesidades sobre esa circunstancia. Si yo una vez comí un bizcocho de nueces en Alemania, y me encantó, no puedo pasarme la vida extrañando el maravilloso sabor del bizcocho de nueces. Eso solo me frustrará y me impedirá saborear otros bizcochos (como el de limón. Mmmm... ). Así que, si bien es importante saber cuando una oportunidad cruza tu vida y aprovecharla, también es importante saber cuando dejar ir esa oportunidad y conformarte con vivir aquí y ahora. Aunque "aquí y ahora" no sepa a nada.
/*
Empeñarse en agarrar lo que pasó por tu vida y convertir una circunstancia en una historia es un error. Mejor dejar que todo fluya y siga su curso natural. Forzar las cosas es un problema.
*/
Respeto
Antes, mirando las nueces, me he encontrado con un nombre que me es familiar. El nombre de alguien que, en su momento, fue fuente de inspiración para mi. Posteriormente fue fuente de fascinación y de conflicto. Y finalmente, cuando la distancia alivió la tensión, volvió a convertirse en fuente de inspiración.
Independientemente de las circunstancias, siempre traté a esa persona con familiaridad, pero con muchisimo respeto. Y pensaba antes en algo que dije el otro día: el respeto que muestras a los demás es espejo del que te muestras a ti mismo. Es muy poco probable que una persona que se aprecia a si misma, que se quiere, se comprende, se muestre irrespetuosa gratuitamente. Es como el equilibrio, la educación o una erección: si lo tienes, se nota.
Pensaba en eso y pensaba en los casos contrarios. Como una persona muestra malas formas o falta de educación gratuitamente. Ojo, que en ocasiones esas personas lo ven como normal la excesiva familiaridad, porque no comprenden las dinamicas naturales entre seres humanos, o porque no entienden el contexto social en el que se mueven. A veces falta experiencia o conocimiento, o ambas cosas.
Pero ahora no hablo de eso. Ahora hablo de la mala fé. De esa gente que desea imponerse sobre los demás. El problema de esa gente es interno. Surge de su falta de equilibrio personal, de respeto hacía si mismo. Estas personas "atacan" antes de que les ataquen, porque consideran que si son los primeros en faltar ellos los otros se sentirán intimidados. Son personas que están constantemente buscando un motivo para ofenderse o algo que demuestre como los demás los menosprecian. ¿Por qué? Porque ellos no se aprecian a si mismos. Carecen de los mecanismos para motivarse y alimentarse.
No me dan pena. Considero que sentir lastima por alguien es una perdida de tiempo. Como me dijo el Parra, "si te da pena alguien no lo estás respetando". Yo considero que todos tenemos el deber de ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Mientras actuemos en esa dirección, vamos bien. Cuando dejamos de creer en nosotros mismos, cuando tiramos la toalla, cuando bajamos los brazos, cuando nos deja de importar... entonces dejamos de merecer respeto. Y el que os pueda mostrar, compañeros, no será más que el minimo que muestro hacia los demás, como reflejo de lo que soy. Una persona que está por encima de gestos de desagravio, que me ensucian más de lo que os hunden a vosotros.
Una semana más
Esta mañana ha sonado el despertador y me he encontrado con un sabor amargo en la boca. ¿Sangre? Mmmm... no, ¿como era? Ah sí. Cenizas.
El pasado presiona fuerte contra los bordes de la tienda del presente, deformando el posible futuro. Aquí afuera hace frío y estoy tan solo. Tengo tanta hambre que me comería una piedra si me dijeran que es pan, pero no hace mucho que recorrí ese camino. Paso la mano por mi cara y aún acaricio la sangre fresca de haberme afeitado con la cuchilla de labios prestados. ¿Prestados? Todo se vende y se compra, compañero, ni siquiera el aire que respiras es libremente entregado en la red de las expectativas.
¿A que saben las nubes? ¿A donde apunta el futuro? ¿Y qué más da? A veces, solo quieres que pase la ola y poder tumbarte boca arriba mirando el sol. A veces, solo quieres que te quieran.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Inteligencias
Hace unas semanas sucedió una cosa curiosa. Un compañero estaba explicandome algo y yo intentaba memorizarlo. Otro compañero pasaba por ahí y se río. Dijo "Eso no se memoriza. Se aprende haciendolo o no se aprende. " Yo le contesté. Hay muchos tipos de inteligencia: somatica, verbal, plastica... Y la mejor forma de aprender algo es adaptarlo a nuestra inteligencia más desarrollada.
Yo pienso en palabras. Me sale así, y para mi la mejor forma de aprender algo es adaptarlo a palabras. Por eso se me dan bien los idiomas y la historia, porque son conceptos que se reflejan verbalmente. Afortunadamente para mi, el curso que estoy haciendo no implica examenes de desmontar piezas, porque si no apañado iba. En cuanto al tipo de inteligencia que tenemos, su desarrollo conlleva una serie de necesidades. Las personas que son muy buenas en deporte necesitan hacer deporte, porque su autoestima en parte está "financiada" con el exito en lo que se les da bien. Tendemos a desarrollarnos de acuerdo a nuestra naturaleza, no solo de acuerdo a nuestro entorno.
Quizás siga. Estoy espeso hoy.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Ojos que esconden
Me miras con ojos que muestran desafio, ojos que muestran poder, ojos que muestran deseo. Me miras con ojos de posesión, como un depredador miro a una presa y yo sonrío. Mis ojos no muestran nada. ¿Qué buscas en mis ojos? Ahí no hay nada para ti. Nada para tus juegos de tira y afloja, nada para tus sonrisas de dominación, nada para tu arrogancia femenina, calculada en calaveras que alineas a tus pies en ese salvaje trono de deseo.
¿Qué esperas encontrar? Mis ojos son de lapislazuli y detrás de esa pantalla me escondo yo. Agazapado, una sombra que se sacude a rafagas de viento, que abraza su cuerpo pequeño rodeado de musculos inflados que no contienen más que aire. Una promesa, un susurro, una mentira.
Sí, abrazame. Aprietame fuerte, acerca tu oreja a mi oído. Deja que deslice mentiras peligrosas sobre tu piel, que corren como aceite y te impregnan y no te sueltan. Sé que no significan nada y tu sabes que cuando salga el sol desaparecerán. Pero, ¿y si...? Y con esa promesa te engañas a ti misma, te dejas enredar, te envenenas y entierras la culpa entre sabanas empapadas. ¿A quién le importa lo que traerá el mañana? A mi desde luego que no. Porque el niño que está dentro de mi sigue agarrado a ese cordón umbilical de independencia, de feroz y solitaria independencia, construida con lagrimas condensadas por noches de soledad. ¿Y qué le importa a nadie como está mi alma? Más triste que la luna y más sola, que el silencio.
Y mientras las horas caen impasibles y los días suceden a las horas, mientras las gotas de lluvia forman su mensaje ininteligible en el asfalto de las calles, tu, con el cuerpo de una veintena de mujeres, con los ojos mentirosos y desafiantes de otra docena, buscas mi mano en la oscuridad. Y yo la aprieto.
Aunque sepa que es mentira.
martes, 19 de noviembre de 2013
Holodomor, Nankin y otras bellezas
Este domingo ví "Ciudad de Vida y Muerte", sobre la Violación de Nankin, un episodio particularmente cruel de la Guerra en el Pacifico, que comenzó en 1936 en medio del ciclo de expansión de Japón. Nankin, para los que no conocieran sobre el tema -yo por ejemplo no lo sabía-, era capital de la China Nacionalista. Fue conquistada en noviembre del 37 y durante ese mes y diciembre, el ejército imperial asesinó en torno a 200.000 personas y violó aproximadamente a unas 20.000 mujeres.
En este paseo por el horror humano he recordado cuando estuve en el museo del hambre en Kiev. El Holodomor fue un genocidio perpretado por el regimen sovietico dentro de su programa de eliminación de los kulaks, así como la represión del nacionalismo ucraniano. Se calcula que el Holodomor costó la vida en torno a unas tres millones de ucranianos.
La pregunta es ¿por qué? ¿por qué? La respuesta más natural es "porque puede". ¿Qué lleva a un ser humano a hacer eso a otro ser humano? A esa crueldad tan ajena a toda empatia posible.A esa... destrucción de lo que te hace ser humano.
Bueno, es una pregunta particularmente complicada y he seguido hurgando en la herida. Leyendo más horrores de los cometidos por los japoneses. También he leido explicaciones sobre el tema, sobre como el japón surge de una cultura feudal que ensalza el valor en combate, sobre como la mezcla de racismo y odio, miedo y miseria humana se combina para producir cosas como el Escuadrón 731. Y realmente creo que es algo que está en el interior de todos y cada uno de nosotros. Ya los niños pequeños, por curiosidad, juegan a arrancarle las alas a una mariposa. Me niego a creer esa teoria de que por naturaleza somos buenos y juguetones y adorables. Somos crueles y despiadados, y solo un esfuerzo de voluntad y socialización nos aparta de ello.
Aún así, también es posible la bondad. Resumiendo, que tengo que irme a dormir; si bien el ser humano es capaz de lo mejor, también es capaz de lo peor. Y la unica diferencia entre un monstruo y un heroe, muchas veces, es el entorno en el que se haya criado y su predisposición a desarrollarse en un sentido o en otro.
Bueno, es una pregunta particularmente complicada y he seguido hurgando en la herida. Leyendo más horrores de los cometidos por los japoneses. También he leido explicaciones sobre el tema, sobre como el japón surge de una cultura feudal que ensalza el valor en combate, sobre como la mezcla de racismo y odio, miedo y miseria humana se combina para producir cosas como el Escuadrón 731. Y realmente creo que es algo que está en el interior de todos y cada uno de nosotros. Ya los niños pequeños, por curiosidad, juegan a arrancarle las alas a una mariposa. Me niego a creer esa teoria de que por naturaleza somos buenos y juguetones y adorables. Somos crueles y despiadados, y solo un esfuerzo de voluntad y socialización nos aparta de ello.
Aún así, también es posible la bondad. Resumiendo, que tengo que irme a dormir; si bien el ser humano es capaz de lo mejor, también es capaz de lo peor. Y la unica diferencia entre un monstruo y un heroe, muchas veces, es el entorno en el que se haya criado y su predisposición a desarrollarse en un sentido o en otro.
lunes, 18 de noviembre de 2013
Otro lunes
El viernes hablaba por teléfono con una amiga, poniendole al día sobre mi vida, y decía que no sonara tan desesperanzado. Creo que hemos visto demasiadas peliculas americanas y por ello asumimos que la resignación es desesperación y que todo puede -y debe- pelearse hasta el final, cuando aparecerá el heroe montado en el caballo blanco y entrará la banda sonora ahí fuerte.
Miren, no. Lo siento pero esas cosas no funcionan así. Una de las grandes lecciones de este curso es esa. Que los caballos blancos y las historias esas quedan muy bien en los libros y las peliculas, pero son mentira dos de cada tres veces.
Yo estoy bien. No me puedo quejar. Estoy bien como puede estarlo un hamster en una rueda, que tiene comida y ejercicio y al menos no hay ningún gato persiguiendole. ¿Eso es estar realmente bien? Bueno, depende. Estoy aprendiendo cosas. He perdido muchos amigos y perderé aún más, pero estar solo es algo que uno debe aprender a disfrutar. Hace unos cuantos meses conocí a una chica y me planteé que, para que alguien así entrara en mi vida, tendría que hacer cambios. Los he hecho. Por supuesto no ha entrado nadie así en mi vida, pero estas cosas no funcionan en acción y reacción. La mayoria de las veces nos esforzamos solo para sentirnos bien con nosotros mismos y justificarnos.
En cuanto al tema que planteé al principio, la resignación es una forma de victoria. Cuando uno debe meterse debajo del agua, no sirve de nada querer tener aire. Simplemente debe aprender a administrarlo. Pues algo así pasa con la felicidad. Yo sé que no habrá felicidad para mi aquí. Vine al Norte con muchas ilusiones... Y he madurado y aprendido mucho. Ahora solo estoy cansado. Hubo una epoca en que miraba al lunes con esperanza. ¡Otra semana! Luego vino una epoca en que miraba al lunes con miedo. ¡Por Dios, otra semana no! Ahora... ahora solo es una semana más en una fila interminable de ellas. Bueno. It could be worse. It could be raining...
domingo, 17 de noviembre de 2013
Sobre sillas de ruedas de barbie
El otro día leí un texto en clase de inglés que me sorprendió y me dejó una sonrisa en el fondo del tazón. Aún la tengo. Leí que, por lo visto, un profesor de primaria había ideado un ingenioso metodo para los chicos que tenían problemas de movilidad. Dado que una silla de ruedas es algo muy caro y voluminoso y les cuesta aprender a manejarla de pequeños, optó por ponerlos en cochecitos electricos rollo barbie y cosas así. Decía que así, desde muy pequeñitos, aprendían a relacionarse con el entorno sin la dependencia de alguien que les empujara la silla, lo cual era fundamental para su formación y su socialización.
Lo comenté ayer con un colega y me dijo que ser "la niña del coche de barbie" no iba a convertir a la chica en normal y seguiría marginada. Pero esa es una cuestión totalmente secundaria. Lo que a mi me fascinó de la noticia es que, en una sociedad tan egoista y aislada como la nuestra, alguien dedicara tiempo y energia a hacer más facil la vida de los demás. Y "de los demás" son niños minusvalidos, probablemente el mejor objetivo de filantropia que puede existir en el mundo. No existe nada en el universo que sea más agradecido, tierno y merecedor de esfuerzo que un niño que no puede valerse por si mismo. Ayudandolos nos ayudamos a nosotros mismos. Me resulta curioso como todo Dios en internet babeaba con el video del bebé sordo que escucha por primera vez a su madre, pero la reacción natural de mi colega fuera de rechazo hacia la niña del coche de barbie. Claro que la sordera no se vé, y somos tan esclavos de nuestro concepto estético del universo como para automaticamente marginar al que se sale del uniforme.
Pero no es solo sobre eso que quería hablar. También quería pensar sobre la sensación de indefensión y lo que provoca en el entorno. El miedo a que el día que tu no estés esa persona no sea capaz de ser independiente. El miedo a que le ofendan, le hieran... y tu no puedas protegerla. Y como cualquier pequeño paso que permita a esa persona cuidar de si misma es un paso enorme para su entorno. Una tontería como usar coches electricos para los niños -y que sea visto como normal, eliminando por tanto el tabú social-, sería un avance TAN grande para esas familias. Recuerdo cuando conseguimos que el Ayuntamiento mandara un cuidador una hora al día a casa para bañar a mi hermano. Una tontería como esa hora al día suponía que mi madre no tenía que partirse la espalda, que yo podía estudiar un rato tranquilo y que mi hermana podía salir. Y sobre todo, la sensación de que no estás solo en el mundo.
Así que, ¿sabéis qué? Quizás el artículo fuera una tontería para practicar inglés o quizás fuera real. Pero si es real, espero que la vida recompense de gran categoria a ese profesor de primaria. Aunque seguramente ya lo esté haciendo.
Demasiadas ganas
No hace demasiado tiempo una chica me dijo que besaba con demasiada vehemencia. Fue la segunda que me lo decía, lo cual me dejó pensando. Ahora caigo en que era eso que me dejó pensando. ¿Como se puede besar con demasiada vehemencia?
Es un concepto absurdo. Es como tener demasiada imaginación o ser demasiado curioso (sin ser cotilla, ojo. Curiosidad entendida como ganas de aprender). Claro que tiene su sentido si lo situas en el contexto adecuado. Tomarnos la vida de acuerdo a determinadas pautas y ritmos nos puede llevar a pensar que sí, oye, que besar demasiado rapido es correr mucho. Pero para los que pensamos que la muerte está aquí y que mejor vivir ahora, no sea que tal y como nos lo dan nos lo quitan, no veo que se pueda besar demasiado intensamente. Ni querer demasiado ni, en general, vivir demasiado.
Soy un pobre inocente. Es lo que tiene estar a medio criar. Cosas que para todo el mundo son perfectamente logicas y naturales yo pregunto, ¿por qué? Y haciendo esa pregunta desconstruyo el mundo. Tenemos tan asumida una socialización global que anulamos nuestra capacidad de decisión. ¿Esceptico? Prefiero aprender por mi mismo a que me lo den aprendido. Prefiero equivocarme a no vivir.
jueves, 14 de noviembre de 2013
Un futuro mejor
Voy a ser optimista. Voy a mirar al horizonte y voy a penasr en una vida mejor. Voy a pensar en un futuro en el cual será posible irme un fin de semana de viaje. Voy a pensar en un futuro en el que el respeto profesional que reciba será directamente proporcional a mi competencia y esfuerzo. Voy a pensar en un futuro en el que tener ilusiones. En el que viajar a sitios interesantes, conocer a gente que merece la pena, ir a conciertos, festivales, encuentros. Experimentar cosas. Estudiar y aprender cosas para mi, no para cumplir un determinado objetivo que es recompensado con un puesto en una lista que maldito lo que me interesa.
Voy a ser optimista. Voy a pensar en mi futura libertad.
Y no voy a soportar conmiseración. Me considero afortunado. Tengo mi trabajo y puedo mantenerme a mi mismo. Estoy haciendo cosas que me satisfacen, a pesar de bastantes sacrificios. Pero eso no justifica el no desear mi independencia, mi identidad, mi naturaleza.
martes, 12 de noviembre de 2013
Feliz aniversario de marina -sigh -
Aquí estamos. Doce de noviembre de 2013. Hoy hace seis años que entré en las Fuerzas Armadas. A partir de mañana, entra en vigor mi contrato de larga duración y paso a ser un militar que devenga trienios. Ya puedo mirar por encima del hombro a todos esos piltrafillas que no lo hacen.
¿Y qué? Mi capacidad profesional nunca se ha medido en años. Mi experiencia tampoco. La formación, la inquietud, el conocimiento... son cuestiones que son muy dificiles de medir. ¿En qué momento pasas a ser un hombre maduro? ¿Cuando te dejas barba? ¿Cuando pagas facturas? ¿Cuando dejas de ponerte camisetas?
Algo parecido pasa con esto. Este año tengo muy pocas cosas que celebrar. El año pasado fue mi primer año sin un "dinero extra", porque estaba en la escuela. Lo entendí, aunque me sorprendió. También fue mi primer año que no subía al puente algún curso mío para felicitarlo y abrazarnos. Todos los anteriores los había celebrado navegando, por ser temporada de campañas hidrograficas. Pero lo acepté. Era un año de transición, estaba empezando en la escuela, merecería la pena. Todos los sacrificios conducían a algo.
Ahora no lo tengo tan claro. Ha sido un año de penurias emocionales, de inutilidad profesional. ¿Como lo celebro? Como mis ultimos cumpleaños en Ferrol. En blanco. Es un día que pasa sin pena ni gloria, otro más en una cadena infinita punteada por examenes que apruebo o suspendo, pruebas que me duelen, soledad que atempero con drogas como videojuegos o muñequitos. Sin más horizonte que seguir adelante, esas carreras en las que te duele el cuerpo y ya no sabes ni porqué sigues, excepto porque tienes miedo a pararte y ver que todo el camino que llevas recorrido no sirve para nada.
Pero eso no es culpa de mis compañeros. De Ivan, de Juanje, de Borja, de Ezequiel, de Gonzalo, de Mireya, de Emilia, de Santi, de Carlitos, de Ruben, de Gonzalo, de Guillermo, de Giovana. De los ochenta y tantos zocotrocos que salimos, que eramos la vergüenza de la escuela y que salimos, y que quién más quién menos cumplimos con nuestro deber -menos los que confirmaron las promesas que parecían ser- y que seguimos por el mundo, y que hagamos lo que hagamos siempre podremos recordar aquellos seis meses de ¡corra! ¡corra mucho!, de revistas de policia, de instrucción militar bajo la lluvia, de examenes y examenes y examenes, de fines de semana de desfase, de guardias infinitas. De soledad, de frío, de dolor. Y a la vez de compañerismo, de bromas, de esfuerzo, de satisfacción. Así que, ¿sabéis que? Que me da igual el mundo. Hoy voy a tomarme una cerveza a la salud de toda esa gente y de mi. Porque lo hariamos bien o mal, pero lo hicimos. Y eso no nos lo quita nadie.
Responsabilidad
Tema curioso planteado por un colega. ¿Quizás no quiero aceptar la responsabilidad?
Posible respuesta. La responsabilidad no es aparentar, es cumplir con tu deber.
Posible respuesta. Estoy cansado de responsabilidad. Quiero asumir mi propio espacio, mi propia indentidad.
Posible respuesta. Debo aprender a convivir conmigo mismo sin ruido. En ello se incluye un cierto espacio a la responsabilidad.
La culpa
Creo que en alemán se decía "der schuld", y se usaba para decir "disculpeme" (entschuldigung) y no sé cuantas expresiones más. Si no recuerdo mal, es una palabra bastante usada en alemán, bastante más que en español.
La culpa es ese invento que sacaron nuestros mayores para disciplinarnos, tan usado por el cristianismo. El sentimiento de culpa es el flagelo que nos aplicamos para recordarnos que somos malos, que no merecemos lo que tenemos, que debemos avergonzarnos.
El sentimiento de culpa es una idiotez. Y una de las cosas que puedo y debo agradecer a las fuerzas armadas es haberme librado de él. En mi trabajo, algo que descubrí hace años y me encantó, uno busca el problema, lo arregla, y luego si tal busca responsables. Que no culpables, ojo. Partimos de la base de que la gente hace las cosas sabiendo lo que hace e intentando lo mejor. ¿A veces sale mal? A veces sale mal. Entonces se arregla, se intenta que no vuelva a pasar y se sigue adelante.
Supongo que todos estáis pensando: "ojalá eso fuera así en mi vida. " o más probablemente "eso no te lo crees ni tu". Bueno, a mi me tiene pasado así, seré un cabrón afortunado. Demonios. Lo soy. Pero la lección que saco de esto, y la que deberíais sacar ustedes, es que no tiene sentido martirizarse con lo que pudo ser, lo que debió ser, lo que yo habría hecho,...
¿Está hecho? Listo. ¿Salió mal? Se arregla. Se pide disculpas si se hace falta, se acepta el castigo que corresponda. Se sigue adelante. La vida, en contra de lo que dicen las peliculas americanas, no consiste en una serie ininterrumpida de exitos con algunos pequeños fracasos que sirven para meter tensión a la historia. No. La vida tiene más curvas que Kim Bassinger en los 90, y es por eso que hay que aprender a tener paciencia, a dar segundas oportunidades, a sonreír cuando llueva.
Porque si no... ¿de qué sirven tantas buenas intenciones?
lunes, 11 de noviembre de 2013
Intenciones
Visions come, visions come, in a sickroom bed... - Katatonia, deliberation.
Hace mucho tiempo, una persona muy muy especial me preguntó si las intenciones no contaban para nada, mirando al mar. Yo pensé en la pregunta, un rato, y le dije que en la mayoria de ocasiones, las intenciones contaban más que los hechos.
Estoy descendiendo por una pendiente oscura y resbaladiza. No es que no haya luz; es que apenas queda el recuerdo de lo que fue. Mientras caigo, intentando agarrarme a algo para volver a tropezar, cogiendo asideros que se me deshacen entre los dedos, voy ganando velocidad. A medida que lo hago genero un campo gravitatorio propio, un campo triste y gris, seco, donde todo lo que toca se marchita. La risa empieza a ser un recuerdo de tiempos pasados, así como una noche de sueño profundo o un abrazo. Como el recuerdo de la luz, el recuerdo del calor empieza a perderse y me hago de acero por fuera y de cristal por dentro.
A medida que genero gravedad, produzco un campo. Mi mundo se reduce, encogido por la presión que dicho campo genera sobre mi entorno. Algunas personas desaparecen, van quedando como sombras. No duele la perdida, duele la ausencia de sensación de la perdida, como una camisa que nunca nos ponemos pero, aún así, nos alegra ver en el cajón. El reflejo de tu esencia en los ojos de otra persona, la necesidad de ser a través de otros porque no sabes lo que eres a través de ti mismo. Parasito, criatura simbiotica, sombra de colores.
Todo eso se pierde. Y los impulsos te dominan. Hambre, sed, dominio, placer, odio. Te preguntas lo que eres. ¿Y no son acaso las intenciones más importantes que las acciones? Ves figuras y mascaras que danzan a tu alrededor. ¿En qué idioma hablan? No puedes entenderla. Y la noche se desfigura en una sucesión de rostros, que la velocidad transforma en una mancha de color y luego...
en nada.
domingo, 10 de noviembre de 2013
Quemo la hierba que piso
Uno de los personajes más fascinantes de "La Iliada", para mi, es Casandra. La oraculo de Apolo, que predijo la caida de la ciudad y nadie le hizo caso. Condenada a saber lo que iba a pasar y a que nadie le echara cuenta, Casandra fue tomada como concubina por Agamenón y vio como este los precipitaba a los dos a la muerte, pero aún así no pudo impedirlo.
Es curioso. De un tiempo a esta parte, lastima a casi toda chica que se atreve a relacionarse conmigo intimamente. A establecer un vinculo emocional profundo. O sea, a fliparse con o sin sexo de por medio. Y lo hago sin querer, siendo simplemente yo. Siendo consecuente con mi forma de pensar y actuar, siendo sincero, siendo realista, siendo pragmatico. Tanto así, que ahora mismo me andaba preguntando que estará mal conmigo. Porque por otro lado, tampoco me siento culpable. ¿Como voy a sentirme culpable de ser yo mismo? Pero eso no quita que, piedra sobre piedra, me resulte un tanto desagradable el hacer daño a gente que aprecio, dejandome a mi solo en el proceso. Da para preguntarse lo que comenté antes, ¿qué está mal conmigo?
Volviendo a algo que he comentado algunas veces en este blog, en nuestro interior nosotros siempre sabemos que decisión debemos tomar y cual es la correcta. La cuestión es, ¿qué ponemos en la balanza? Tampoco tiene sentido proyectarse demasiado en el futuro, porque no tenemos certeza de lo que va a pasar. Ni sirve de nada dudar pensando en los "y si... " o "ojalá... ". Porque esas cosas no existen. Estamos aquí y ahora. Que quiero. Que tengo. Que necesito. Como lo consigo.
Pero se vé que, haciendo eso, lastimo. Y en el proceso me lastimo a mi mismo. Resumiendo, que voy a ponerme a limpiar y dejar la filosofia. Que os den.
Prosi
El deseo se enroca
Decía Dag, el personaje de Generación X, en medio de una fase de profunda desesperación lo siguiente: "... y puede que el sexo se haya convertido solo en una excusa para mirar a otro ser humano a los ojos. "
Esta frase, tan terriblemente demoledora, me recuerda a semanas de haber escuchado el comentario de "lo que tienes que hacer es follar más". Y no es mentira. El objetivo de satisfacer el placer, de encontrar el olvido existe ahí. De extenderse hasta desvanecerse, de entregarse hasta llegar a esa pequeña muerte que decía no recuerdo que autor frances y yacer enterrado, olvidado en la cama, una baja más de ese infinito combate cuerpo a cuerpo que día tras día, noche tras noche, da sentido y pervivencia a nuestra especia.
¿Qué es el deseo? El deseo es hambre. La lujuria es hambre. Existe como impulso animal, enterrado en nuestras visceras, ansioso de satisfacción. Empujandonos a extremos absurdos, disgregando nuestra concentración, convirtiendonos en muñecos de nuestras ansias. "No te imaginas las tonterías que he hecho por un polvo". Oh, me las imagino. ¿Y quién no, compañero/a? La noche nos envuelve en su abrazo gelido, y antes de que los dedos de hielo de la soledad se enrosquen en torno a tu pecho te revuelves cual animal salvaje y luchas. Oh, como luchas. ¿Pero de qué sirve? Te diriges a ti mismo como si condujeras un coche, maquina sin voluntad propia, cuando la mayoria de las veces lo que conduces es un perro, un animal con deseos propios que tira de ti en una dirección o en otra. A veces diriges tu, a veces te dirige él.
¿Y yo? Yo me siento en la oscuridad de mi habitación, con mi unica almohada. Soy un enanito en una cama gigantesca y la noche me susurra promesas. El abrazo de las sabanas me asfixia, la manta me aprisiona. ¡Dejadme escapar! Dadme aire y libertad, dadme espacio. La serpiente del deseo me mira desde la esquina, de la habitación, amenazandome desde una pila de ropa sucia y yo me encojo. No soy el hombre que se apoyaba en los hombros de gigantes que era, porque los gigantes se fueron y quedé solo. Solo, enfrentando a un mundo que no entiendo y no me acepta, enfrentado a mis miedos e inseguridades. Enfrentado a ese fantasma del deseo, ese olvido de la realidad hecho en forma de abrazos. Y mis recuerdos me torturan. Recuerdos de abrazos infinitos, de manos recorriendo un costado, de la suave curva del cuello de ella, del vuelo de sus pestañas, de su sonrisa falsamente ofendida. De su nariz con la que juguetear, de su indomito cabello, de su ternura. Oh, de su ternura...
¡ no me tortures con eso ! Deja que caiga como un obus de hierro en el fondo del lago y quede allí, enterrado, solo un juguete más que no sirve.
Deja de enroscarte en torno a mi pecho para no salir de ahí, maldita serpiente. Olvidame, y dejame olvidarte.
martes, 5 de noviembre de 2013
Ayer volví a verla
Fantasma de las navidades pasadas, oscura fantasia, diosa imposible con cara de elfa. ¿Por qué te miran tanto? ¿Qué pasa, que estás muy buena o algo? Cuando el agua caliente nos deja cicatrices, volvemos la mirada al dulce balsamo de los cristales rotos pisados. Nunca aprendemos, vivimos en circulos de dolor absurdo, volviendo a la casilla de salida.
¿Me siento responsable? Sí. ¿Me siento culpable? Para nada. Jugué las cartas que me dieron de la forma que mejor creí, y por cada espina que te clavé te regalé una rosa. ¿Vuelvo insistente a la fuente, para volver a ser rechazado? Infinitas veces y más volvería. Yo ni siquiera sabía que necesitaba que me salvaran, y tu me salvaste de mi mismo. ¿Como podría no intentar devolverte el gesto?
Ser friendzoneado. Te quiero como amigo. Esa terrible marca del hombre emasculado, renuncia a tu atractivo. No eres merecedor del premio, de atravesar la linea de meta y alzar los brazos, añadir otra muesca al cinturón que te permita presumir en medio de la tribu, del equipo de fútbol, de los colegas del bar.
Estoy fuera de eso. No tengo tribu, ni equipo de fútbol, ni colegas del bar. Presumir hace tiempo que perdió su sabor. Quiero oscuridad, quiero reflexión, quiero un paisaje. Quiero tumbarme entre las dunas y que la gente nos mire al pasar, quiero enterrarme en tu mente y esquivar los pinchazos, quiero no saber que será lo siguiente que se te ocurrirá.
¿Conformarse? Es una opción. Prefiero decir que trabajo con lo que tengo. Hay personas en la vida que merecen tanto la pena, que incluso aunque parezca que no nos devuelven lo que les damos, lo hacen.
Lo malo del pasado es que ningún presente puede competir con él. La lluvia fria no es tan fria como lo era, el filete de pollo no sabe tan rico como sabía. El paladar no tiene memoria, y mi paladar, mi piel, mi mente se relame ante el sabor que me ofrecias, queriendo olvidar la amargura y dejandola de lado. ¿Y qué más da? ¿Acaso puede existir placer sin dolor, o alegria sin tristeza? Me da igual cuantos caminos destrocé pisando con mis botas sobre tu jardin. Puedo volver a construirlos y lo haré, a poco que abras la mano y me dejes mirarte a los ojos. Porque yo soy tu oscuridad y estoy tan dentro de ti como tu misma, aunque no lo reconozcas. Y no quiero nombres, no quiero etiquetas, no quiero relaciones. No pido, no exijo. Ofrezco con la mano abierta y el corazón roto y generoso, esa geografia imposible de valles, colinas, bosques, acantilados, precipicios. Mar infinito. Que es mi alma, mis experiencias, mi curiosidad, mis sentimientos. Te ofrezco lo que soy y lo que seré, porque el pasado no puede competir con el presente y, si hay futuro, es en buena parte gracias a ti.
Y yo siempre pago mis deudas.
Aún así, si me lo pides educadamente, desapareceré para siempre. Porque si algo estoy aprendiendo estos días, es que la voluntad no sirve, ni el sentimiento tampoco, cuando algo está destinado a morir. En ese momento, por dignidad, lo unico que puede hacer uno es mover la mano desde la orilla, waving hands, tras quitarse el sombrero. Y cuando la barca se aleje por el rio oscuro, subir caminando de vuelta a la vida, con una sonrisa en los labios de tributo a todo lo bueno que fue. Y no volverse loco con lo que pudo haber sido, porque si no fue es porque no podía haber sido.
Waving hands
Aún estoy atontado. Será la combinación de excesivas y maravillosas horas de sueño con el cambio de ritmo de vida. Las pausas, como la de este fin de semana, son terribles y maravillosas. Te descubren un mundo de felicidad... y te lo quitan. Es sacar la cabeza de debajo del agua para respirar, es necesario para vivir pero volver a la abnea se hace terrible.
No quiero nada con nadie. Estoy bien. Me he dado cuenta de que mantengo multitud de "relaciones zombi". Gente con la que sigo hablando... no sé porqué. Gente por la que me preocupo... ¿para qué? Amistades a las que sé que nunca volveré a ver a la cara, personas que aparecen solo para contarte sus problemas y desaparecen, conocidos con los que no puedo compartir mis inquietudes.
No me hacéis falta. Se está bien solo, cuando se está bien.
Entonces me preguntó porqué. Y reconozco que, dentro de mi, sigo siendo ese niño al que su padre dejó, sin darle importancia. Y de ahí nace el miedo a quedarme solo, el "vampirismo social". De ahí nace el sufrimiento cuando mi pareja me dejó, la no asunción de la muerte de mi hermano.
No quiero más drogas. No quiero videojuegos, no quiero libros, no quiero musica, no quiero miniaturas. Tampoco quiero esforzarme. No quiero trabajar, no quiero estudiar, no quiero entrenar. Llevo semanas y meses caminando al borde de una depresión, mirandola por el rabillo del ojo y haciendo como que no existe. Que tontería. No podemos cerrar los ojos y pensar que algo va a desaparecer si no le prestamos atención. Los problemas deben asumirse, ir a por ellos y resolverlos. Como decía aquel ridiculo estado de whatsapp, lo unico que cae del cielo es agua. Y por cierto, aquí está cayendo un montón.
Así que toca separar la paja del grano. Toca priorizar y descubrir que es importante y que no. Toca decidir que quiero y como lo quiero. Y toca asumir que, por el camino, haremos sacrificios y habrá gente que era importante, pero que en este momento no lo es. Quizás por algo tan absurdo como motivos esteticos aplicados a las emociones (me gusta como me habla, la forma en que lo dice), quizás por motivos de oportunidad en el tiempo (no estuviste cuando te necesité), quizás por cuestiones meramente circunstanciales. Pero, como le dije el otro día a una amiga, cuando mi vida se hace más pequeña y el circulo se estrecha, por definición hay gente que tiene que salir. Y es lo que me toca.
El otro día le dijeron a mi colega Luis que les parecía que era egoista la forma que tenía él de clasificar a la gente. Para Luis, hay gente con la que salir, gente con la que viajar, gente con la que hablar... hay una casilla para cada gente. Funcionalidad. Y él decía que probablemente fuera egoista, pero que la vida misma era egoista y no conocía otra forma de hacerlo bien. Seguramente, Luis tenga razón y ese es el camino. Pero iré probando, hasta encontrar el mío. Siempre he sido más dado a "adaptar" formas ajenas que a crearme propias, porque así es más fácil, pero la imitación absoluta se me resiste. Un punto de imperfección es la clave para hacer algo divertido y, si no es divertido, ¿para qué hacerlo?
Buen día, comadrejas.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Descendiendo la espiral del olvido
Ha sido un fin de semana maravilloso, de reencuentros, sol, tranquilidad, relax. Ha sido un balsamo para el espiritu, un olvidarme de lo que debo ser y un actuar como soy. Un no esperar nada y recibir demasiado.
Pero claro, está esa espinita clavada. Ese recuerdo esquivo, esa parte de mi vida que elige no serlo. Y entre los huecos de los edificios, en las sombras de las esquinas, en los paisajes que se superponen a la vista se insinua, se manifiesta. Ese perfil oscuro, esa sonrisa traidora, esa nariz concentrada. Ese espacio hecho de vacio y ese vacio hecho de espacio.
Y me pierdo. Y encuentro una escalera hacía abajo, hecha de encuentros pasados, y un pie sucede a otro mientras desciendo. Algo me hace pensar que ahí estás tu, aunque no quiero creerlo porque parece demasiado facil. A medida que bajo, la oscuridad me ciega y solo siento la pared con la mano derecha y los peldaños bajo mis pies. Voy más despacio. Una corriente de aire me dice que a la izquierda no tengo nada, pero no voy a detenerme por eso. Ya perdí el sabor de tu lengua y, más importante aún, el dolor de tu abrazo. No voy a renunciar a eso solo por una desconocida profundidad invisible.
Pero voy más despacio. Me asomo. Parece que la escalera terminó, porque más abajo de mis pies ya no hay pendiente. Sé que estás ahí. Sentada. Sonriendome, con esa sonrisa que se me clava como un puñal y que te desangra, pero que es tan parte de nosotros como mi seriedad tierna y distante, distraida. Puedes negarme, puedes negarte, pero eso no va a cambiar la realidad. Ni mi voluntad.
De repente no estás sentada. Estás de pie, estás saltando, estás a mi alrededor. Sigo sin ver pero todo mi entorno eres tu, tus palabras que son como caricias, tus ideas que son como dardos lanzados al vacio que se clavan en dianas imposibles. Esa mente que es un torbellino en el que me siento tentado de cabalgar hasta perderme a mi mismo, más frenetica que ningún concierto, más tranquila que la noche oscura en la que me intento esconder de mi mismo. Un niño asustado tirando botellas al mar, esperando a que alguien lo tome de la mano y lo lleve a la orilla para ahogarlo. Esperando que tu seas el milagro de ser tu, y a la vez no serlo, como en su momento fuimos el milagro de amarnos sin amar.
Se acaba el recreo. Las luces del puerto brillan a lo lejos y escucho un cañonazo. Mandan formar filas y dejar de ser, vuelve a apagarse mi luz y vuelvo a ser solo un muñeco entre varios, aunque en la jaula de mi pecho el preso se revuelva contra los barrotes y grite su ultraje. Tanto da. Cuando la luz se apague del todo, volveré a hacer como que te olvido durante semanas y meses, transitando por el desierto del espiritu, y tu harás como que nunca he existido. Si el amor y el odio están separados por un solo paso, ¿cuantos he dado en el camino del odio?
Que tontería de pregunta. Todos los que he podido. Todos los que he podido.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)