domingo, 17 de noviembre de 2013
Sobre sillas de ruedas de barbie
El otro día leí un texto en clase de inglés que me sorprendió y me dejó una sonrisa en el fondo del tazón. Aún la tengo. Leí que, por lo visto, un profesor de primaria había ideado un ingenioso metodo para los chicos que tenían problemas de movilidad. Dado que una silla de ruedas es algo muy caro y voluminoso y les cuesta aprender a manejarla de pequeños, optó por ponerlos en cochecitos electricos rollo barbie y cosas así. Decía que así, desde muy pequeñitos, aprendían a relacionarse con el entorno sin la dependencia de alguien que les empujara la silla, lo cual era fundamental para su formación y su socialización.
Lo comenté ayer con un colega y me dijo que ser "la niña del coche de barbie" no iba a convertir a la chica en normal y seguiría marginada. Pero esa es una cuestión totalmente secundaria. Lo que a mi me fascinó de la noticia es que, en una sociedad tan egoista y aislada como la nuestra, alguien dedicara tiempo y energia a hacer más facil la vida de los demás. Y "de los demás" son niños minusvalidos, probablemente el mejor objetivo de filantropia que puede existir en el mundo. No existe nada en el universo que sea más agradecido, tierno y merecedor de esfuerzo que un niño que no puede valerse por si mismo. Ayudandolos nos ayudamos a nosotros mismos. Me resulta curioso como todo Dios en internet babeaba con el video del bebé sordo que escucha por primera vez a su madre, pero la reacción natural de mi colega fuera de rechazo hacia la niña del coche de barbie. Claro que la sordera no se vé, y somos tan esclavos de nuestro concepto estético del universo como para automaticamente marginar al que se sale del uniforme.
Pero no es solo sobre eso que quería hablar. También quería pensar sobre la sensación de indefensión y lo que provoca en el entorno. El miedo a que el día que tu no estés esa persona no sea capaz de ser independiente. El miedo a que le ofendan, le hieran... y tu no puedas protegerla. Y como cualquier pequeño paso que permita a esa persona cuidar de si misma es un paso enorme para su entorno. Una tontería como usar coches electricos para los niños -y que sea visto como normal, eliminando por tanto el tabú social-, sería un avance TAN grande para esas familias. Recuerdo cuando conseguimos que el Ayuntamiento mandara un cuidador una hora al día a casa para bañar a mi hermano. Una tontería como esa hora al día suponía que mi madre no tenía que partirse la espalda, que yo podía estudiar un rato tranquilo y que mi hermana podía salir. Y sobre todo, la sensación de que no estás solo en el mundo.
Así que, ¿sabéis qué? Quizás el artículo fuera una tontería para practicar inglés o quizás fuera real. Pero si es real, espero que la vida recompense de gran categoria a ese profesor de primaria. Aunque seguramente ya lo esté haciendo.
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