lunes, 18 de noviembre de 2013

Otro lunes


El viernes hablaba por teléfono con una amiga, poniendole al día sobre mi vida, y decía que no sonara tan desesperanzado. Creo que hemos visto demasiadas peliculas americanas y por ello asumimos que la resignación es desesperación y que todo puede -y debe- pelearse hasta el final, cuando aparecerá el heroe montado en el caballo blanco y entrará la banda sonora ahí fuerte.
Miren, no. Lo siento pero esas cosas no funcionan así. Una de las grandes lecciones de este curso es esa. Que los caballos blancos y las historias esas quedan muy bien en los libros y las peliculas, pero son mentira dos de cada tres veces.
Yo estoy bien. No me puedo quejar. Estoy bien como puede estarlo un hamster en una rueda, que tiene comida y ejercicio y al menos no hay ningún gato persiguiendole. ¿Eso es estar realmente bien? Bueno, depende. Estoy aprendiendo cosas. He perdido muchos amigos y perderé aún más, pero estar solo es algo que uno debe aprender a disfrutar. Hace unos cuantos meses conocí a una chica y me planteé que, para que alguien así entrara en mi vida, tendría que hacer cambios. Los he hecho. Por supuesto no ha entrado nadie así en mi vida, pero estas cosas no funcionan en acción y reacción. La mayoria de las veces nos esforzamos solo para sentirnos bien con nosotros mismos y justificarnos.
En cuanto al tema que planteé al principio, la resignación es una forma de victoria. Cuando uno debe meterse debajo del agua, no sirve de nada querer tener aire. Simplemente debe aprender a administrarlo. Pues algo así pasa con la felicidad. Yo sé que no habrá felicidad para mi aquí. Vine al Norte con muchas ilusiones... Y he madurado y aprendido mucho. Ahora solo estoy cansado. Hubo una epoca en que miraba al lunes con esperanza. ¡Otra semana! Luego vino una epoca en que miraba al lunes con miedo. ¡Por Dios, otra semana no! Ahora... ahora solo es una semana más en una fila interminable de ellas. Bueno. It could be worse. It could be raining...

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