domingo, 10 de noviembre de 2013

Quemo la hierba que piso


Uno de los personajes más fascinantes de "La Iliada", para mi, es Casandra. La oraculo de Apolo, que predijo la caida de la ciudad y nadie le hizo caso. Condenada a saber lo que iba a pasar y a que nadie le echara cuenta, Casandra fue tomada como concubina por Agamenón y vio como este los precipitaba a los dos a la muerte, pero aún así no pudo impedirlo.
Es curioso. De un tiempo a esta parte, lastima a casi toda chica que se atreve a relacionarse conmigo intimamente. A establecer un vinculo emocional profundo. O sea, a fliparse con o sin sexo de por medio. Y lo hago sin querer, siendo simplemente yo. Siendo consecuente con mi forma de pensar y actuar, siendo sincero, siendo realista, siendo pragmatico. Tanto así, que ahora mismo me andaba preguntando que estará mal conmigo. Porque por otro lado, tampoco me siento culpable. ¿Como voy a sentirme culpable de ser yo mismo? Pero eso no quita que, piedra sobre piedra, me resulte un tanto desagradable el hacer daño a gente que aprecio, dejandome a mi solo en el proceso. Da para preguntarse lo que comenté antes, ¿qué está mal conmigo?
Volviendo a algo que he comentado algunas veces en este blog, en nuestro interior nosotros siempre sabemos que decisión debemos tomar y cual es la correcta. La cuestión es, ¿qué ponemos en la balanza? Tampoco tiene sentido proyectarse demasiado en el futuro, porque no tenemos certeza de lo que va a pasar. Ni sirve de nada dudar pensando en los "y si... " o "ojalá... ". Porque esas cosas no existen. Estamos aquí y ahora. Que quiero. Que tengo. Que necesito. Como lo consigo.
Pero se vé que, haciendo eso, lastimo. Y en el proceso me lastimo a mi mismo. Resumiendo, que voy a ponerme a limpiar y dejar la filosofia. Que os den.

Prosi

No hay comentarios:

Publicar un comentario