miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sobre ser fijo y complejos varios


Hola buenas. Hoy quería escribir sobre esa gente que atraviesa el perimetro de actuación que he construido a mi alrededor y me reconoce por lo que soy: una nenaza vestida de Metal. Pero me he distraido con algo que me ha comentado una colega. Muchas veces yo pienso que debo haber crecido en un árbol, por lo desconectado que estoy de mi entorno social y cultural. De lo que es "el español medio". En cambio, estoy orgulloso de mi nacionalidad y de mi cultura. Ese es uno de los motivos por los que no me gusta oír la palabra "Españistán", primero porque se dice con un tono despectivo que me enfada profundamente (porque si España fuera un desastre sería principalmente culpa nuestra, así que no entiendo esa falta de responsabilidad propia) y segundo porque se basa en una pretensión ridicula, propia de persona inculta (que las republicas -stan [que significa "tierra de"] son un fracaso, siendo Kazajstan una de las primeras economías de Asia, por ejemplo ).
Pero venga, que me he ido por la tangente como suele pasar. Voy a hablar de ser fijo. Entre mi generación se considera el mayor exito posible, tanto así que los padres aleccionan a sus hijos para ser funcionario como si eso fuera una garantia de exito. ¿Qué significa ser fijo para un español? En la mayoria de los casos, la seguridad es un eufemismo para decir "rascarme la barriga". Dejar de competir, dejar de formarme, empezar a hacer planes. Mi casa, mis niños, mi coche... como si todos esos planes fueran incompatibles con un mercado laboral fluido.
A ver, no estoy diciendo una tontería. Sé que todos estaréis pensando "si no sé si el año que viene estaré trabajando aquí, ¿como comprarme una casa?".
Para el que no lo sepa, la mayoria de mis compañeros de trabajo están pagando casas donde no viven. Casas que alquilan a otra gente y se van pagando, hasta el día en que puedan hacer el regreso triunfal a su tierra natal, o de acogida, o de lo que sea. El problema real, la excusa que existe detrás de la necesidad de seguridad, es nuestra falta de fé en la competencia. En la capacidad para formarnos y aspirar a un sueldo mejor, a competir. Queremos ganar "por abajo". Queremos regatear las notas con el profesor y conseguirlas sin esforzarnos. Queremos conseguir la liga, no porque nuestro equipo sea mejor, sino porque el otro es peor. Tenemos poca fé en nosotros mismos y poca voluntad de esforzarnos, esperando a que las cosas nos vengan regaladas. Por eso el otro día leí aquella queja de "tengo dos carreras y estoy limpiando wateres", a lo que alguien le contestó "y si no espabilas, te vas a tirar limpiando wateres toda tu vida". Porque creemos que hacer un esfuerzo nos traerá una recompensa y, una vez conseguido, podemos dedicarnos a vivir.
Es curioso. Hoy estuve leyendo sobre Neootomanismo. En un mundo global que vuelve a sus pasados imperiales (que curioso, como a principios del siglo pasado), España parece hacer lo mismo. Todos queremos descubrir Eldorado y que los indios trabajen. Y luego nos quejamos de tener políticos inutiles, cobardes, ladrones y flojos. ¿Y qué queremos? ¡A ver si va a resultar que nuestros politicos no son españoles!

Ah, un ultimo apunte. Esto lo dice un seguidor de la selección española de baloncesto, aquella de "ser español no es una excusa; es una responsabilidad". A ver si todos nos empezamos a aplicar esa frase y, hagamos lo que hagamos, optamos a ser unas maquinas en lo nuestro. Luego lo demás ya viene solo. Pero maldita sea, parece que más que optar a ser Gran Bretaña optamos a ser Argentina.

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