domingo, 19 de enero de 2014
La vida no espera
Decía Rali, y no le falta razón, que mi actitud ante la vida supone demasiado estres. Estoy siempre un poco a la defensiva, mentalizado para la más probable, preparado para la más peligrosa. Cuando me siento mal no me gusta salpicar a la gente. Y a veces, salpicar es lo más humano que podemos hacer. No podemos evitar ser nosotros mismos, o no deberiamos. Porque cuando estamos bien y nos reimos y compartimos y demás... entonces nos damos cuenta de que esa persona a la que estabamos mirando por el rabillo del ojo, analizando, resulta ser una persona real. Con su propia situación, distinta de la nuestra. A veces ellos van para arriba cuando nosotros vamos para abajo o viceversa, pero eso no es motivo para evitar el contacto. Como me acaba de demostrar hoy My little pony, maldito personaje donde los haya.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario