lunes, 11 de enero de 2016

Noche de concierto


Que maravilla. Que buen lunes y que buena manera de empezar la semana. Primero, en el curro contento. Me han salido cosas bien, me han cambiado la guardia... todo buenas noticias.
Y luego por la tarde el concierto. Elena Mikhailova en la Fundación Pons, calle Serrano, Madrid. Un concierto gratuito en un sitio que más parecía una casa de lujo que una... ¿fundación? ¿eso que es?
Gente mayor. Media de edad en torno a los sesenta. Un auditorio, por llamarlo de alguna forma, que es una sala en forma de L y en el centro se situa el atril. La violinista es presentada por su hermana: empezó con seis años, entró en la universidad con once, tiene multitud de reconocimientos internacionales...
Con un español complicado la mujer, joven y vestida de Agata Ruiz de la Prada, presenta algo de Bach. El primer tema es enorme, casi veinte minutos de una densidad extrema. Y a medida que pasan los acordes voy cogiendole el rollo. En el papel, ideas que se me van ocurriendo mientras escucho. Y el mundo que surge en la musica, paisajes que imagino, sensaciones que encuentro. El siguiente tema, una dedicatoria de un violinista a otro, habla sobre la amistad, la soledad, la competencia, la alegria... hay tantas emociones contenidas en la musica que me van abrumando. A ratos siento que puedo romperme y a ratos me siento extatico. ¡Que maravilla! ¡Cuanta vida en la musica!
Sigue el violín. Y la musica que pone caras "ey, que bien suena esto" o "dita sea que esto no... ¡ahora!". Es un espectaculo leer su expresión. Más allá de eso, la señorita Mikhailova es herramienta de un arte, vehículo de expresión. Pero no solo transmite, también crea. A ratos se vuelca y derrama una pasión y una fuerza abrumadoras. Aquí el hobbit que les escribe, heavy metal con pintas, reconoce lo que vé como algo propio de los grandes. Y la delicadeza, la dulzura, las emociones... cuanda estira el brazo y la nota vibra, imposible, que parece que te va a romper... y la suelta. Cuando cae con densidad, cuando repite tonos. Una y otra vez una y otra vez... y te vas dejando hechizar, te hundes en la melancolia, te sientes alzar.
Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba de musica en directo. Y creo que nunca había disfrutado de un concierto así, de algo tan sencillo (un solo instrumento, que demonios) y a la vez con tantos matices, tanta profundidad, tantas emociones. He salido de allí saltando, bailando, lleno de musica. Tengo una hoja llena de notas con ideas para escribir, con comentarios, con sensaciones. Con recuerdos y con historias, con vida.
Si puedo, volveré. Y si puedo, arrastraré más gente. Hay que agradecer lo bueno y hoy me han regalado una tarde mágica, de esas que te guardas para volver en los días de tristeza, soledad y frío. Muchas gracías, señorita Mikhailova. Y siga haciendo magia. Siga llevándonos al mar, a las colinas, al hogar, a la amistad, a las despedidas. Siga creando, con un simple trozo de madera con cuerdas, todo un mundo de sensaciones y dejándonos agotados, abrumados, extasiados, deslumbrados. Siga creando y creyendo. Siga maravillándonos.

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