sábado, 9 de enero de 2016

Recogiendo los cristales rotos


Este es el fin de una mala semana, en un mal mes, en un mal año. Es una semana en la que he hecho cosas que no me gustan, porque son las que hay que hacer. Que he tomado decisiones y dicho cosas que luego he lamentado. Una semana en la que he bebido demasiado, por nada y para nada, una semana donde he tenido pesadillas, comido mal, hecho demasiado deporte para no pensar. El último coletazo de las fiestas y la despedida de dos mil dieciseis me ha arrancado otro trozo de la sonrisa.

Hace tiempo le decía a una amiga que el problema no es que el frío se te meta debajo de la piel, sino olvidar como es el calor. Porque te levantas y vas a por ello, peleas, vuelves a pelear... pero hay días que te cansas. Esos son los días para recogerte en casa, ponerte algo de musica que te guste o una peli que te interese o coger un libro que te motive... algo. Y volver a ser tu mismo. Es un día para recoger tus pedazos y prepararte para otro asalto. Para seguir llenando paginas de una historia que, algún día, esperas poder contarle a alguien especial Y a intentar darle un tono épico a esa historia.

Se me está yendo mucho la cabeza. Según venía de vuelta he visto a la gemela de mi archienemiga. Tanto se parecía, que me he parado y he preguntado "¿Luciana?". La muchacha ha hecho que no con la cabeza, pero eran dos gotas de agua. Lo unico que me ha hecho dudarlo es que parecía más alta. Pero... ¿y si me equivoco? Puede ser que ese "no" con la cabeza fuera un "no quiero saber de ti". Ultimamente colecciono de esos.
Tengo un nuevo regalo. Una brujula. Es la segunda que me dan en menos de seis meses. Creo que el universo intenta decirme algo. Quizás debería apuntar en alguna dirección y seguir ese rumbo. Pero... ¿A dónde? Puedo volver al sur, claro. Siempre me quedará el sur. ¿Y qué hay en el sur? Nada. Nada porque todos estamos de paso, porque estoy solo. Lejos, muy lejos. Y solo, muy solo.
Estoy intentando aprender el idioma de aquí pero no hay manera. La normalidad no es lo mío, pero la anormalidad en esta ciudad está especializada y falta tiempo, siempre falta tiempo. He intentado seguir los consejos pero son demasiado contrarios a mí. Muy lejos de casa. ¿Y donde es "casa"? Donde quieres y te quieren. Pero por muchas brujulas que tenga, ninguna apuntan a casa.

P.D: Radi me decía ayer que aprende mucho conmigo. Que curioso. Soy yo el que está aprendiendo mucho de ella. Y aún así, casi no nos comunicamos. Quizás es mejor aprender solo. Tan solo.

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