miércoles, 13 de enero de 2016
Un revoltijo de algunas notas
Esto no está basado en lo del concierto. Otro día, con más tranquilidad, me pondré con eso.
Hoy venía en el bus encajonado (¿A quién se le olvidó tener en cuenta que en invierno la gente va forrada de ropa?) y miraba a mi alrededor. Pantallas. Pantallas all around. En una esquina una mujer con un libro. No es que Madrid haya sido nunca el colmo de la comunicación (hace seis o siete años ya me asombraba de la hosquedad de la gente), pero no sé en que momento de nuestra historia nos hemos convertido en coreanos. En que momento hemos dejado de mirar por la ventana o de ir por la calle viendo donde vamos. El otro día en el concierto -ahí va- , me llamó la atención la gente grabandolo con el móvil. Recordé a Rabanal y su toque de atención en la Catedral de Burgos y vi que tenía razón. Que forma de estropear una experiencia. ¿Quieres guardar ese momento toda tu vida? Primero, dudo mucho que vayas a mirarlo docenas de veces, en tu casa, sintiendote nostalgico. Entre otras cosas porque te darás cuenta de que la reproducción nunca es igual a tu recuerdo y eso te fastidiará. Y segundo, mientras te concentras en poner el movil, en coger el ángulo, que se vea bien... están pasando cosas delante de tus ojos y no te das cuenta.
Tío. Vive. Vive de verdad, aquí y ahora. Disfruta del momento, conversa con la persona que tienes al lado, huele el aire, escucha lo que sucede. A veces tenemos la cabeza a miles de kilometros... pero una pantalla nunca va a sustituir a una sensación de verdad. Por eso los conciertos son mejores que los discos, el cine es mejor que la tele, un café con amigos es mejor que ninguna webcam. Ninguna pantalla puede darte un abrazo de verdad y lo que vas a sacar de ahí, con suerte, va a ser un producto de segunda mano. Lo que no quita que haya gente, como Lady Gato que hoy me ha sacado los colores, a las que solo conozco a través de una pantalla o un folio y, aún así, me llenan de felicidad. Pero insisto, es un entrante. La realidad siempre es más que sus derivados.
También quería escribir algo sobre emociones. Sigo pensando que intentar racionalizar las emociones es como ponerle un filtro a la vida o querer controlar el viento; una perdida de tiempo y de sensación. Lo que hay que hacer con las emociones es no permitir que nos dominen más allá de lo que nuestra personalidad nos sugiera, de forma que las emociones reboten en nuestra naturaleza y den lugar a nuestra conducta, pero no dirijan completamente esta ultima sin pasar por el "centro de mando" de lo que nosotros somos, ese nucleo pesado de protones y neutrones en torno al que giran capas y capas de electrones, que son nuestras respectivas mascaras sociales. Ahora bien, hay que sentir. Dejar de sentir es lo mismo que desvanecerse y eso es una tragedia.
El otro día un compañero tuvo un "detalle" y compartió en facebook un video de una de las violaciones de Fin de Año en Colonia. No sé vé nada especialmente escabroso, apenas una turba acorralando a alguien. Podría ser una broma de Carnavales... sino fuera porque no lo era. Nadie, con una escala de valores medianamente normal, es capaz de ver algo así sin sentir ira. Sin que el cuerpo te pida, con toda la naturalidad con que te pide comer o dormir, que rompas algo o a alguien. Ese detalle de mi colega es algo que no necesitaba, pero no voy a negar que sentir esas emociones es algo natural y positivo. Estoy vivo. Siento empatía hacia otro ser humano, en este caso una victima de abuso. No voy a coger un palo y salir de mi casa a romper cabezas y esa es la decisión a la que mi control de emociones me lleva, pero no me niego a sentir ira, no me avergüenzo de sentir ira, no me frustro. Le busco una salida productiva y util a esa emoción.
Y hablando de frustraciones. El otro día me sorprendí al darme cuenta de lo limitado que es mi espacio vital. No consiento que mi madre me hable de Carnaval porque, para mi, el Carnaval es en Cádiz. Y para vivir frustrado siguiendolo por la radio o la tele.. mejor sigo con mi vida concentrandome aquí y ahora. No debe ser muy bueno eso, pero me mantiene a flote. Evitar que lo que no puedas tener pase de tu "linea del horizonte" a tu "aquí y ahora" hace que no vivas frustrado y puedas concentrarte en lo que tienes alrededor y lo disfrutes mejor. No sé si aprendí eso por mi hermano o por navegar o por... pero me viene genial. Y, aunque parezca un control de emociones, realmente no lo es. Solo controlo el entorno, mi percepción de él, lo que condiciona mis reacciones pero no las reacciones mismas. No se puede querer encerrar el mar. Pero puedes irte a vivir a la montaña.
Demasiadas tonterías seguidas. Voy a hacerme una cena, disfruten de su noche!
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