martes, 8 de marzo de 2016
Cosas que se dan por supuestas
Cuando somos pequeñitos, en parte por socialización de nuestro entorno, en parte por disciplina, entramos por el aro a determinadas normas que asumimos como logicas y naturales y, una vez asumidas, queremos trasladar a todo. Si estudias y te esfuerzas, obtienes un resultado. La libertad consiste en tiempo y dinero, y la felicidad se consigue mediante esa libertad. El éxito se mide de acuerdo a la posición o estatus.
Estando en Inglaterra, leí un artículo sobre algo que llamaban "la escalera inmobiliaria". Dicho concepto consistía, basicamente, en que cuando eres joven te compras una casa pequeñita, cuando tienes más dinero vendes esa y te compras una más grande... o por el contrario, pasas de la más grande a la más pequeña. El concepto me resultó interesante por lo gráfico que resultaba, muy pedagógico. Facil de entender.
Pero no vale. Porque, al igual que los conceptos que hemos asumido de pequeño, estamos eliminando muchisimas partes de la ecuación y dando por supuesto otras. Es como esos problemas de Física en los que te decían "suponemos que no hay rozamiento, ni gravedad, ni...". Ok. En ese caso lo que tendremos será un mero ejercicio.
Yo puedo decir, con tranquilidad, que mi cambio profesional me jodió la vida. Ahora gano más pasta. Tengo una estabilidad. He resuelto dos problemas que, realmente, nunca me preocuparon. A cambio de eso he dejado de viajar, de hacer algo que me gustaba, de ver a mi familia y a mis amigos. Y vivir como vivo, día a día, me está pudriendo el alma.
¿Qué necesito un cambio de actitud? Bueno. Este blog "nació" en 2013, heredero de otro. A lo largo de sus y pico mil entradas ha habido cambios de actitud de todo tipo y color. Hace tiempo que me cansé. Puedes plantar todas las veces que quieras en el desierto, si no es la planta adecuada y el modo de cuidado estás jodido. Ya casi espero el siguiente salto, la próxima iteracción.
Pero haganme un favor. No proyecten sobre mí. Quizás para uds viajar, hacer algo que les guste, la familia y los amigos son menos importantes que la estabilidad laboral. Ey, me parece bien. Pero esa es su vida, no la mía. Al igual que yo no tengo costumbre de juzgar a nadie, haganme un favor y no me juzguen. Y mucho menos basandose en parametros de "gente normal" que nunca se ha planteado lo que realmente quiere, más allá de lo que se supone que debería querer.
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