lunes, 21 de marzo de 2016
Días de sol y abrazos
Acabo de volver del sur. Salí hace tres días, a las nueve de la mañana. Me monté en el tren con prisa y enfadado, tenso, amargado, y ya a la ida conocí a una mujer muy simpatica y estuve contando historias y riendome. Me bajé del tren molesto, por gente que me quiere organizar la agenda y por gente que decide meterme en la suya, quiera yo o no.
Me monté en un ferry. Iba frío, tenso y cansado. Y al cabo de un rato de mar... de sol... de conversaciones... fui siendo más yo. Cuando salí del podologo ya estaba un poco de mi humor habitual y, a la vuelta, disfruté de un ocaso en la mar como hacía demasiado que no tenía.
Y a partir de ahí, todo ha sido maravilloso. Abrazos. Historias. Planes. Fui con Paco el sabádo y dimos con algo que puede cambiar mi vida. Luego seguimos hablando de nuestras cosas, me reencontré con sus sobrinos (dios, soy viejo), volví a casa. A la tarde Luichi y yo nos hartamos de hablar y de reír, a la noche Elo y yo cenamos en el chino. La ciudad fue el escenario de fondo de paseos y conversaciones, de historias... todo el mundo tenía un motivo para ser feliz, todo el mundo tenía algo que compartir. El domingo mi hermana puso el despertador para verme. David el Gitano y yo compartimos sol e historias, comí como un cochino, tuvimos sofá y siestas y bromas. Encontré a Yas en el arco de la Caleta y, en una tarde, ví a media docena de amigos y familiares. Todos tenían algo bonito que contarme, todos se alegraban de verme. Empecé yendome el jueves del trabajo con buen ambiente, buenas noticias e interesantes perspectivas y, desde entonces, voy de buena noticia en buena noticia. Ayer llegué a casa con una sonrisa que no me quito, buenos recuerdos y ganas de más, y esta mañana he ido a trotar un poco y he compartido desayuno e historias del curro con un amigo, antes de comer y venirme al tren.
Madrid está aquí otra vez. Pero es solo de paso... enseguida me vuelvo a ir. Quiero hacerlo. Quiero volver a irme y contemplar el siguiente salto. Y quiero volver. Ha sido demasiado. Estoy empachado de sol, de sonrisas, de cariño, de ganas de seguir. Muchisimas gracias a todos los que han hecho este fin de semana increible. A Ale, a Paquito, a Luichi, a Elo, a David, a Yas, al Adri (que grande eres), a Paco. A mi madre y mi hermana, que son geniales. A toda esa gente que he abrazado con ganas y me ha devuelto el abrazo, que se ha sentado conmigo a ver el sol, que se ha reido de mis tonterias, que me hacía en algún pais raro y se alegra de verme.
Gracias. Venía para aquí pensando que hay gente a la que le he alegrado la vida y que, en cierto sentido, vuelvo a crear magia. Y me alegra poder hacerlo, porque es señal de que estoy devolviendo lo que me dais. Gracias. Así sí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario