miércoles, 9 de marzo de 2016

Sobre torpedearse uno mismo


Hoy hablando con una colega salió el tema del deseo. Y sobre como desconfio de las conquistas que solo se hacen para demostrarse a uno mismo que puede, como si se hiciera trampas a sí mismo. Mi colega, psicologa, me recomendó un texto de Freud sobre "los que fracasan al triunfar". He sido incapaz de encontrarlo, así que me he tenido que apañar con referencias y comentarios al mismo. Pero me da que la ídea basica la tengo.
A ver. Freud dice que, el sentimiento de culpa por el éxito, surge de saberse triunfador de muy joven y objeto central de las atenciones de la madre. Luego explica que el éxito supone una barrera en esa relación, salvada mediante el fracaso. Hay algo ahí que me suena a "gibberish", a chorradas, pero sí entiendo que, parte de ese negarse a uno mismo el placer del éxito viene de una percepción erronea del mismo. Es decir, que como nos sale facil, no le damos merito. E incluso cuando nos sale dificil, pensamos que solo "hemos cumplido con nuestro deber".
Yo reconozco que tengo problemas con eso. He hecho cosas epiquisimas y ha sido como "meh". Pero más que a una relación con mi madre -que el hijoputa de Freud acierta a definir-, yo más bien lo atribuyo a un exito demasiado joven. Voy a dedicarle un poco de reflexión a este tema porque, realmente, no sirve de gran cosa conseguir algo si luego no lo vamos a disfrutar. Quizás todos deberiamos dedicar un momento a eso, a preguntarnos... ¿realmente merecen la pena los sacrificios que hacemos? ¿nos estamos valorando a nosotros mismos? ¿y nuestras acciones?

No hay comentarios:

Publicar un comentario