miércoles, 2 de marzo de 2016

Lo que hemos cambiado


Lo que han cambiado las cosas. Hoy he escrito, una de esas cosas "creepy" que hago yo - lo dijo Mar e Yvi lo va a convertir en una etiqueta "legal" - a una chavala con la que me hablaba en el colegio. Hace como veinte años que no sabía nada de ella, exceptuando una noche que me la encontré en circunstancias personales. La encontré en el fb y claro, uno cotillea. Fotos con perros. Mensajes con la familia. Un amigo en común, del que tengo la impresión es gay y vive en Madrid. Buen tío por cierto.
El caso es que eso me ha hecho pensar. He recordado que, de pequeños, lo que me interesó de esa chiquilla era su aire resuelto, rebelde, contra el mundo. Llevaba el pelo corto y era muy deportista, y las otras niñas se metían con ella porque decían que le gustaban las chicas.
De eso hace veinte años. Es cierto que, en ese aspecto, Cádiz es una ciudad excepcional. Allí nadie se escandalizó nunca porque hubiera homosexuales y era algo bastante asumido. A nadie le gustaba y existía rechazo, claro. Estamos hablando de España en los noventa, no de la Grecia clásica.
No sé si esta chica finalmente resultó ser homosexual o no. Lo que me sorprende es como ha cambiado la perspectiva. Ahora la orientación sexual parece algo banal, sobre todo entre chicas jovenes, que una semana son heterosexuales y otras son bisexuales como quién cambia de grupo favorito. A su vez, la sociedad en su conjunto parece asumirlo como algo natural, sin ese rechazo brutal y despiadado que había antes.
Me parece bien. Me gusta que hayamos asumido que la sexualidad es algo natural y que incluso se banalice. Pero mirando para atrás y pensando en esta chica, me sorprende el camino tan enorme que hemos andado. De marginar a una chica por llevar el pelo corto y gustarle el deporte, en un colegio de monjas con uniformes, a una hipersexualización de la adolescencia e incluso infancia. Que viaje.

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