viernes, 18 de marzo de 2016

Cosas que te hacen sentir humilde


Vive Dios que he sido siempre el primero en decir "no pases por la vida pidiendo perdón por existir".  Pero nunca, en ocho años y pico que llevo en este trabajo, me he quitado la sensación de que tenía algo que demostrar, sobre todo a mí mismo. Que tenía que dar un poquito más, para ser digno de todo lo bueno que me venía. Quizás por eso, como decía Sabino, tengo dos velocidades: parado y a tope. Y no es bueno, no es bueno ni sano. Como también decía Sabino, el día que tenga que dar un poquito más voy a gripar, porque hay un límite a cuanto podemos dar.
Aún así, hay días como ayer en que te sacan los colores. En que alguien a quién aprecias y admiras te pide una recomendación, dandote así fé ciega en tu criterio. En que, una de esas personas que tomas como referencia, te dice que te han propuesto para un premio. En que coges el teléfono, para ver si alguien podría hacerte un favor, y sobra gente.
Estoy abrumado. Dentro de unas horas cojo un tren a Cádiz y hay cola por verme. Un amigo con el que hablé ayer (James), me dijo "Ok ok, eso de mi futuro profesional está muy bien, pero yo lo que quiero es verte y tomarnos un kebab".
El curso fue una mierda. Es cierto que, en los últimos cinco años, he vivido lo que antes vivía en uno. Es cierto que mi vida actual apesta. Pero, incluso dentro de lo malo, hay que estar agradecido. Estos años han permitido entrar en mi vida a gente increíble, maravillosa. A Joey, que es un amigo. A Rabanal. A Roman. A gente que, sin estar ahí todos los días, de repente aparecen y te sacan una sonrisa. De los doscientos o así tíos que hicimos el curso, puede que haya una docena que merezcan la pena. ¡Pero que docena! Gente grande, con valores, con talento, con una humanidad desbordante. Gente que se honra de llamarse amigos y compañeros míos y que, al hacerlo, me hacen sentir humilde.
Gracias, gente. Gracias a Aday, a Damian, a James, a Edu, al otro Edu, a Charlie Ojeda, a Victor, a Sergio, a Carlos, a Jorge, a Antonio, a Pablo y a tantos que me olvidaré ahora, pero que basta con que aparezcan y me hagan sentir grande.
Como decía Newton, "Soy un hombre que mira más lejos que otros hombres, porque me apoyo en los hombros de gigantes". Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario