viernes, 11 de marzo de 2016
Las matemáticas cuentan
Hoy estaba hablando con una colega sobre cosas que se repiten en la naturaleza y el mundo y sirven para explicar montones de historias. La campana de Gauss. El canon de Pachelbel. La espiral de Fibonacci. Nos los encontramos una y otra vez, aplicados a formas de manejar el estres, formaulas matemáticas, diferentes canciones, o diseños de cristales. Y en esa repetición, en esa constante que se repite vemos que a la naturaleza le gusta mantenerse fiel a algo que funciona.
También el otro día hablaba sobre Om, esa oración budista que contiene tantas cosas. Es curioso como queremos llenar nuestra vida de montones de situaciones, gente, momentos, historias... cuando lo que realmente cuenta, lo importante de verdad, es muy pequeño. Y todo elemento enorme, como nos dice la teoria del caos, está compuesto de montones de elementos pequeñitos que repiten la estructura general.
No es tan difícil. Pensamos que el estudio tiene que ir orientado a un objetivo, que el trabajo debe apuntar a una meta... y nos olvidamos que es el viaje lo realmente importante. Que muchas veces, una conversación con un amigo, un momento compartido... es todo lo que nos hace falta.
Ayer paseé en mi prueba de mar. Comprobé que puedo moverme. Y hoy fui al trabajo. En mi vida está apareciendo gente interesante, casi de rebote... y la primavera se asoma al otro lado de la colina. Por fin. Quiero creer que, las cosas son como deben ser. Que, al igual que las formulas matematicas anteriormente expuestas, existe una cierta perfección en el universo que tiende a realizarse, queramos o no. Y quiero creer que está en nosotros seguir haciendolo.
Hay que creer. Y hay que crear. También con las matemáticas.
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